Es también en esta época, concretamente el 15 de octubre de 1933 cuando los Laguno Zuzuarregui, su familia, inauguran oficialmente el hotel llamado Miramar de Marbella, consecuencia de que en verano acudían a Marbella gentes procedentes de Córdoba, Jaén, Ronda y otros sitios que huían del calor, alojándose en alguna casa de alquiler, en la fonda La Rondeña o en el hotel Comercio.
Dicho hotel se ubicó en la Huerta de San Ramón, junto al arroyo de La Represa y la carretera general, siendo un hotel de Marbella que se enfocó destinado a recibir clientes extranjeros, dotándolo la familia de Laguno Zuzuarregui de unas calidades y confort desconocidos hasta entonces por aquellos lares, editando, incluso, propaganda en inglés y francés, idiomas que tanto José, cuñado de José María, como Agustina, su hermana, dominaban a la perfección. En dicha propaganda ya se ponderaban las excelencias del clima de Marbella y sus playas.
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| Propaganda del hotel |
El día de
la inauguración, bendijo el hotel el párroco, Don José Vera Medialdea, contando
el evento con la presencia de numerosos invitados, entre ellos el presidente de
la Comisión Gestora municipal, Don Alfonso Martín Nieto. El diario malagueño El Cronista relata como gran
acontecimiento social y turístico dicha inauguración en sus páginas del día
siguiente.
Comentaba
el redactor que “…el hotel está coronado
por amplísima terraza cuyas vistas abarcan desde Gibraltar al Faro de Calaburra
y desde la costa de África a la Sierra Blanca , y tiene todos los servicios (agua
corriente en habitaciones, teléfono, radio…etc) que contribuyen a hacer la
estancia higiénica y muy amena…” (8)
La vida continúa y José María sigue en su
línea de actuar eficaz y decididamente en pos de la gobernabilidad de Marbella,
actuando en cuantos debates y proposiciones se llevaran a pleno, oponiéndose a
cuantos asuntos considerase eran contrarios a los intereses del pueblo, de sus
ciudadanos o de las instituciones y así, podemos poner algunos ejemplos, tales
como debió actuar en el tema del Casino.
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| José -el primero por la derecha de la fila de abajo- junto al párroco Don José Vera Medialdea y otros miembros de Acción Católica de Marbella |
Como esta asociación era el lugar donde
concurría a reunirse y a solazarse la clase burguesa y acomodada de la ciudad,
concitó el aborrecimiento de un sector de la izquierda local, el cual empezó a
buscar argumentos para intentar cerrarlo, de manera que el 27 de Agosto de 1932
tres concejales afectos a ese sector suscribieron una moción por la que se pedía informes relativos acerca
de la documentación por la que se autorizó en su día al Casino a disfrutar de
los derechos sobre los terrenos sobre los que se ubicaba. Dicha moción fue
debatida en Pleno y no prosperó gracias al apoyo de los dos Concejales de
Acción Popular y otros cinco más. Aquí trabajó José María poniendo en juego su
calidad de jurista.
Poco después y como consecuencia de que se
pretendía erradicar lo religioso de la vida pública, se presentó una propuesta
de tomar una serie de medidas tendentes principalmente a prohibir cualquier
manifestación de culto católico por las calles y, además, a hacer desaparecer
cualquier símbolo religioso. Estas y otras propuestas fueron debatidas en dos
sesiones habidas en Noviembre de ese año 1932, que a pesar de la oposición
manifestada por el Alcalde y por los dos concejales de Acción Popular -Palma
Morito y José María- fueron adoptadas por mayoría, consiguiendo así dar los
primeros pasos para quitar de en medio, de lo público, la presencia de
cualquier manifestación religiosa.
Tan mal andaban las arcas municipales de
Marbella que el día 8 de Mayo de 1933, José María, como Procurador Síndico del
Ayuntamiento que era, dio cuenta de haber asistido en representación del
Municipio al juicio de deshaucio que promovió la Sra. Dª. Isabel Flores
Sánchez, propietaria de la casa número uno de la calla de Fortaleza, en la cual
estaba ubicado el Juzgado de 1ª Instancia, y que reclamaba las rentas que por
el alquiler le adeudaba el Ayuntamiento, poniendo José María al Cabildo en lo
peor en lo que a ese caso se refería, pues pensaba que ese juicio se iba a
perder, lo que confirmó en la siguiente sesión del día 27, rogándole al Alcalde
que hiciera lo posible para abonar al menos una parte de la deuda contraída por
el Ayuntamiento con esa señora, pues con eso se podría “evitar el espectáculo bochornoso que sería la ejecución de la
sentencia” (9)
El 29 de Julio de ese año se le impone
una multa de 250 pesetas -a el, a su cuñado Pepe y a su hermana- por, según el
Gobernador Civil de Málaga, haber vertido frases injuriosas contra el Gobierno
en un telegrama que enviaron a Madrid (10) Estaba claro como actuaban los
agentes de la izquierda, que no respetaban la privacidad del correo y que,
además, actuaban como delatores. La prensa calificaba a José María y a su
familia como “…destacados elementos de la
derecha…”
Tras una serie de decisiones
judiciales que obligan al Ayuntamiento a realizar una serie de pagos dejándolo
en una situación más que delicada, el Gobernador Civil de Málaga ordena el 8 de
Julio la suspensión de todos los cargos que detenten tanto el Alcalde como los
Concejales, ordenando que pasara a regir el Municipio una Comisión Gestora.
Aquí terminaba la carrera política de José María en Marbella.
Para terminar de arreglar la situación
económica y social de Marbella, a primeros de 1934 la The Marbella Iron Ora, C. L., viendo que la rentabilidad de la mina
se agotaba y que la conflictividad social en la localidad iba en aumento,
decidió vender sus propiedades y marcharse de allí. Así, puso en venta el
llamado Muelle de Hierro y las edificaciones de que era propietaria entre la
Alameda y la Marina, trató de impedir el Ayuntamiento que el muelle fuese
desmontado y vendido, y haciéndose eco del sentir popular -se recogieron
centenares de firmas- se mandó comunicación a la Diputación General de Puertos
el interés del Municipio por conservarlo y pidiéndole que lo comprara, pero
recibió un no por respuesta, vendiéndosele a un chatarrero valenciano -D. José
Fernández Martínez- que lo adquirió a un muy buen precio, desguazándolo y
llevándoselo allí, para tristeza de los vecinos de Marbella, que veían
desaparecer un elemento tan querido del paisaje marbellero.
José María contribuyó a intentar mantenerlo
en la ciudad escribiendo un interesante artículo en el periódico malagueña La Unión Mercantíl, en su edición del
día 20 de Marzo de 1934.
Así pues, las circunstancias habían cambiado
en la vida de José y este, a fines de 1934, marcha a Madrid, pues debe acudir a ocupar un
puesto en la Sociedad
de Tranvías de la capital como Agente de Tráfico, además de continuar con sus
tareas profesionales como abogado y con la colaboración en el partido.
Así pues se despide de su familia y parte
para Madrid.
A
partir de la victoria del Frente Popular en Las elecciones de primeros de 1936,
se vuelve España un lugar completamente inseguro, donde en cuestión de pocos
mese se pasó de quitar las libertades ciudadanas a perder la vida a manos de
sujetos totalmente incontrolados, sujetos que conseguían que se dictaran órdenes
de detención contra ciudadanos de la derecha, religiosos, militares, personas
apolíticas y otros y ser encarcelados a la espera de un juicio, que bien podía
ser por desafección al régimen, traición, negligencia en el servicio, sedición y
cualquier otro argumento achacable a estos ciudadanos, los cuales tras el
juicio y ello en miles de casos, desaparecían misteriosamente, cosa que se
tapaba poniendo en su expediente que habían sido puestos en libertad.
Realmente eso era falso, pues la verdad es
que tras la victoria del Ejército Nacional y los posteriores interrogatorios a
los funcionarios de prisiones se pudo comprobar que había sido sacados de las cárceles
y conducidos a determinados parajes para su asesinato y entierro en fosas
comunes, como luego se demostró tras las excavaciones que se realizaron en
Paracuellos del Jarama, Aravaca y otros sitios.
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| Cárcel de Porlier |
Bueno, pues uno de los que tuvo la desgracia
de ser detenido y luego asesinado por elementos comunistas y anarquistas fue
José, para quien el día 20 de Noviembre dio
comienzo su calvario, pues es detenido y llevado a comisaría internándolo en la checa de Cuatro Caminos de la calle Juan
de Olías, durante veinticuatro horas, luego lo llevaron a otra sita en la calle
de las Infantas y al tercer día se procedió a su traslado a la cárcel de
Porlirer, internándosele en una celda de la galería segunda.
Este edificio penitenciario era en realidad
el colegio calasancio de los Padres Escolapios, que cuando estalló la guerra
fue incautado por el Gobierno de la República y convertido en cárcel para
hombres. El hecho de llamarse cárcel de
Porlier se debe al hecho de que el edificio se encontraba en la calle del
General Porlier, la cual empezó a funcionar como tal cárcel el 15 de Agosto de
1936.
En la cárcel se le somete a interrogatorio y
se traslada su caso a los llamados Tribunales Populares y de Urgencia de
Madrid, donde se le juzga, tras lo cual se le da la libertad, pero resulta que
desde finales de Octubre se estaban produciendo las conocidas “sacas”, es decir, los milicianos sacaban
de las cárceles a los allí encerrados y eran conducidos a Paracuellos de Jarama
o a Rivas Vaciamadrid, entre otros, para ser asesinados.
Las primeras sacas masivas de condenados a
muerte de las diferentes cárceles madrileñas se producen el 28 de Octubre de
1936, sucediéndose los siguientes días de Noviembre, y así llegamos a los días
25, 26, 28 y 29 de Noviembre, que se suceden nuevas sacas masivas de la cárcel
de Porlier, entre las que se incluye, casi al completo, a una conocida familia
madrileña, la del Notario Alejandro Arizcun Moreno, de 56 años, con sus cuatro
hijos: Ramón, 28 años, Ingeniero; Francisco, 26, Abogado, Luis, 24, Médico, y
Carlos, 17, estudiante; también citar entre los condenados a muerte de ese día
al Capitán de Infantería retirado D. Luis García Rodríguez, héroe laureado de
San Fernando cuando la Guerra de África, en el año de 1913; también citar al
portero de una finca de Madrid llamado D. Pedro Rivera Navarro, hombre bueno y
honrado sobre cuya vida también se cernió la guadaña del odio, la sinrazón y el
salvajismo.
Entre estos sacados se encuentra José María, que lo
fue el 25 de Noviembre, figurando en los papeles como “en libertad el 25 de Noviembre”, macabra forma de decir que fue conducido, fuertemente atado junto a otros
presos, en un camión hacia su último destino, siendo asesinado por los
milicianos y tirado junto a los demás desgraciados a la fosa común donde fueron
enterrados.
¿Como y porqué fue detenido?
A expensas de localizar en el Archivo Histórico
Nacional su expediente, sabemos por declaraciones de vecinos que a la casa de José
en la calle de Alcalá fueron Francisco García Carrillo y otros tres o cuatro
hombres más, de la comisaría, a detenerlo al parecer en base a una denuncia que
habían hecho unos individuos trabajadores de la Compañía de Tranvías, sin que
hasta el momento se haya podido determinar su identidad.
Testigos que tuvieron
constancia del suceso, que conozcamos, fueron Don Guillermo, el portero de la
casa que tenían en la calle Ventura Rodríguez, y Don Manuel Sánchez – Puelles.
Ya
lo que vino después fue el que su madre, su hija y sus sobrinas mayores fueran
a Madrid para averiguar el paradero de José María, obteniendo tan solo de boca
de Loli, su prometida, la trágica noticia de su paso por Porlier, su excarcelación
y traslado a Paracuellos y su muerte violenta e irracional a manos de los
milicianos. Solo les quedaba llorar y rezar.
Llorar de una madre por la incomprensible y
trágica muerte de un hijo que nada malo había hecho, quernando dee a nadie había dañado y
que solo vivía en base a sus convicciones morales, profesionales y religiosas.
Llorar de una madre por la tragedia que representaba también perder al único
hijo varón que le quedaba.
Tras recoger sus cosas de su casa en
la calle de Alcalá, retornaron a Málaga a la espera de para poder iniciar el procedimiento de
encontrar el cadáver y darle cristiana sepultura junto a los otros desgraciados
que tuvieron la mala suerte de caer en manos de unos individuos a los que solo
les movía el odio y sed de sangre.
Su cadáver se extrajo junto al de los otros
desgraciados que perdieron tan inútilmente la vida y enterrados en el
cementerio de Paracuellos del Jarama.
En este cementerio se constituyó una
asociación llamada Asociación de familiares de los mártires de Paracuellos de
Jarama y Torrejón de Ardoz, asociación en la que se inscribió su madre el
20 de Enero de 1940, así como también aportó una cantidad de dinero para la
erección del panteón del Valle de los Caídos, donde fue enterrado su sobrino
Manuel de Sotto Montes, también asesinado en aquellos trágicos días.
Desde aquí queremos dar las gracias a la Asociación Mártires de Paracuellos por la información proporcionada de forma desinteresada.
Desde aquí queremos dar las gracias a la Asociación Mártires de Paracuellos por la información proporcionada de forma desinteresada.
Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012







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