sábado, 5 de enero de 2013

JOSÉ Mª. DE ZUZUARREGUI Y DE SOTTO - ABOGADO Y MARTIR©

Segunda Parte

   Es también en esta época, concretamente el 15 de octubre de 1933 cuando los Laguno Zuzuarregui, su familia, inauguran oficialmente el hotel llamado Miramar de Marbella, consecuencia de que en verano acudían a Marbella gentes procedentes de Córdoba, Jaén, Ronda y otros sitios que huían del calor, alojándose en alguna casa de alquiler, en la fonda La Rondeña o en el hotel Comercio.

      Dicho hotel se ubicó en la Huerta de San Ramón, junto al arroyo de La Represa y la carretera general, siendo un hotel de Marbella que se enfocó destinado a recibir clientes extranjeros, dotándolo la familia de Laguno Zuzuarregui de unas calidades y confort desconocidos hasta entonces por aquellos lares, editando, incluso, propaganda en inglés y francés, idiomas que tanto José, cuñado de José María, como Agustina, su hermana, dominaban a la perfección. En dicha propaganda ya se ponderaban las excelencias del clima de Marbella y sus playas.


Propaganda del hotel
   El día de la inauguración, bendijo el hotel el párroco, Don José Vera Medialdea, contando el evento con la presencia de numerosos invitados, entre ellos el presidente de la Comisión Gestora municipal, Don Alfonso Martín Nieto. El diario malagueño El Cronista relata como gran acontecimiento social y turístico dicha inauguración en sus páginas del día siguiente.

   Comentaba el redactor que “…el hotel está coronado por amplísima terraza cuyas vistas abarcan desde Gibraltar al Faro de Calaburra y desde la costa de África a la Sierra Blanca, y tiene todos los servicios (agua corriente en habitaciones, teléfono, radio…etc) que contribuyen a hacer la estancia higiénica y muy amena…” (8)

   La vida continúa y José María sigue en su línea de actuar eficaz y decididamente en pos de la gobernabilidad de Marbella, actuando en cuantos debates y proposiciones se llevaran a pleno, oponiéndose a cuantos asuntos considerase eran contrarios a los intereses del pueblo, de sus ciudadanos o de las instituciones y así, podemos poner algunos ejemplos, tales como debió actuar en el tema del Casino.

José -el primero por la derecha de la fila de abajo- junto al párroco Don José Vera Medialdea y otros miembros de Acción Católica de Marbella
   Como esta asociación era el lugar donde concurría a reunirse y a solazarse la clase burguesa y acomodada de la ciudad, concitó el aborrecimiento de un sector de la izquierda local, el cual empezó a buscar argumentos para intentar cerrarlo, de manera que el 27 de Agosto de 1932 tres concejales afectos a ese sector suscribieron una moción  por la que se pedía informes relativos acerca de la documentación por la que se autorizó en su día al Casino a disfrutar de los derechos sobre los terrenos sobre los que se ubicaba. Dicha moción fue debatida en Pleno y no prosperó gracias al apoyo de los dos Concejales de Acción Popular y otros cinco más. Aquí trabajó José María poniendo en juego su calidad de jurista.

   Poco después y como consecuencia de que se pretendía erradicar lo religioso de la vida pública, se presentó una propuesta de tomar una serie de medidas tendentes principalmente a prohibir cualquier manifestación de culto católico por las calles y, además, a hacer desaparecer cualquier símbolo religioso. Estas y otras propuestas fueron debatidas en dos sesiones habidas en Noviembre de ese año 1932, que a pesar de la oposición manifestada por el Alcalde y por los dos concejales de Acción Popular -Palma Morito y José María- fueron adoptadas por mayoría, consiguiendo así dar los primeros pasos para quitar de en medio, de lo público, la presencia de cualquier manifestación religiosa.

   Tan mal andaban las arcas municipales de Marbella que el día 8 de Mayo de 1933, José María, como Procurador Síndico del Ayuntamiento que era, dio cuenta de haber asistido en representación del Municipio al juicio de deshaucio que promovió la Sra. Dª. Isabel Flores Sánchez, propietaria de la casa número uno de la calla de Fortaleza, en la cual estaba ubicado el Juzgado de 1ª Instancia, y que reclamaba las rentas que por el alquiler le adeudaba el Ayuntamiento, poniendo José María al Cabildo en lo peor en lo que a ese caso se refería, pues pensaba que ese juicio se iba a perder, lo que confirmó en la siguiente sesión del día 27, rogándole al Alcalde que hiciera lo posible para abonar al menos una parte de la deuda contraída por el Ayuntamiento con esa señora, pues con eso se podría “evitar el espectáculo bochornoso que sería la ejecución de la sentencia” (9)

   El 29 de Julio de ese año se le impone una multa de 250 pesetas -a el, a su cuñado Pepe y a su hermana- por, según el Gobernador Civil de Málaga, haber vertido frases injuriosas contra el Gobierno en un telegrama que enviaron a Madrid (10) Estaba claro como actuaban los agentes de la izquierda, que no respetaban la privacidad del correo y que, además, actuaban como delatores. La prensa calificaba a José María y a su familia como “…destacados elementos de la derecha…”

   Tras una serie de decisiones judiciales que obligan al Ayuntamiento a realizar una serie de pagos dejándolo en una situación más que delicada, el Gobernador Civil de Málaga ordena el 8 de Julio la suspensión de todos los cargos que detenten tanto el Alcalde como los Concejales, ordenando que pasara a regir el Municipio una Comisión Gestora. Aquí terminaba la carrera política de José María en Marbella.

   Para terminar de arreglar la situación económica y social de Marbella, a primeros de 1934 la The Marbella Iron Ora, C. L., viendo que la rentabilidad de la mina se agotaba y que la conflictividad social en la localidad iba en aumento, decidió vender sus propiedades y marcharse de allí. Así, puso en venta el llamado Muelle de Hierro y las edificaciones de que era propietaria entre la Alameda y la Marina, trató de impedir el Ayuntamiento que el muelle fuese desmontado y vendido, y haciéndose eco del sentir popular -se recogieron centenares de firmas- se mandó comunicación a la Diputación General de Puertos el interés del Municipio por conservarlo y pidiéndole que lo comprara, pero recibió un no por respuesta, vendiéndosele a un chatarrero valenciano -D. José Fernández Martínez- que lo adquirió a un muy buen precio, desguazándolo y llevándoselo allí, para tristeza de los vecinos de Marbella, que veían desaparecer un elemento tan querido del paisaje marbellero.

   José María contribuyó a intentar mantenerlo en la ciudad escribiendo un interesante artículo en el periódico malagueña La Unión Mercantíl, en su edición del día 20 de Marzo de 1934.

   Así pues, las circunstancias habían cambiado en la vida de José y este, a fines de 1934,  marcha a Madrid, pues debe acudir a ocupar un puesto en la Sociedad de Tranvías de la capital como Agente de Tráfico, además de continuar con sus tareas profesionales como abogado y con la colaboración en el partido.

   Así pues se despide de su familia y parte para Madrid.

   A partir de la victoria del Frente Popular en Las elecciones de primeros de 1936, se vuelve España un lugar completamente inseguro, donde en cuestión de pocos mese se pasó de quitar las libertades ciudadanas a perder la vida a manos de sujetos totalmente incontrolados, sujetos que conseguían que se dictaran órdenes de detención contra ciudadanos de la derecha, religiosos, militares, personas apolíticas y otros y ser encarcelados a la espera de un juicio, que bien podía ser por desafección al régimen, traición, negligencia en el servicio, sedición y cualquier otro argumento achacable a estos ciudadanos, los cuales tras el juicio y ello en miles de casos, desaparecían misteriosamente, cosa que se tapaba poniendo en su expediente que habían sido puestos en libertad.

   Realmente eso era falso, pues la verdad es que tras la victoria del Ejército Nacional y los posteriores interrogatorios a los funcionarios de prisiones se pudo comprobar que había sido sacados de las cárceles y conducidos a determinados parajes para su asesinato y entierro en fosas comunes, como luego se demostró tras las excavaciones que se realizaron en Paracuellos del Jarama, Aravaca y otros sitios.


Cárcel de Porlier
   Bueno, pues uno de los que tuvo la desgracia de ser detenido y luego asesinado por elementos comunistas y anarquistas fue José, para quien el  día 20 de Noviembre dio comienzo su calvario, pues es detenido y  llevado a comisaría internándolo en la checa de Cuatro Caminos de la calle Juan de Olías, durante veinticuatro horas, luego lo llevaron a otra sita en la calle de las Infantas y al tercer día se procedió a su traslado a la cárcel de Porlirer, internándosele en una celda de la galería segunda.

   Este edificio penitenciario era en realidad el colegio calasancio de los Padres Escolapios, que cuando estalló la guerra fue incautado por el Gobierno de la República y convertido en cárcel para hombres. El hecho de llamarse cárcel de Porlier se debe al hecho de que el edificio se encontraba en la calle del General Porlier, la cual empezó a funcionar como tal cárcel el 15 de Agosto de 1936.

   En la cárcel se le somete a interrogatorio y se traslada su caso a los llamados Tribunales Populares y de Urgencia de Madrid, donde se le juzga, tras lo cual se le da la libertad, pero resulta que desde finales de Octubre se estaban produciendo las conocidas “sacas”, es decir, los milicianos sacaban de las cárceles a los allí encerrados y eran conducidos a Paracuellos de Jarama o a Rivas Vaciamadrid, entre otros, para ser asesinados.

   Las primeras sacas masivas de condenados a muerte de las diferentes cárceles madrileñas se producen el 28 de Octubre de 1936, sucediéndose los siguientes días de Noviembre, y así llegamos a los días 25, 26, 28 y 29 de Noviembre, que se suceden nuevas sacas masivas de la cárcel de Porlier, entre las que se incluye, casi al completo, a una conocida familia madrileña, la del Notario Alejandro Arizcun Moreno, de 56 años, con sus cuatro hijos: Ramón, 28 años, Ingeniero; Francisco, 26, Abogado, Luis, 24, Médico, y Carlos, 17, estudiante; también citar entre los condenados a muerte de ese día al Capitán de Infantería retirado D. Luis García Rodríguez, héroe laureado de San Fernando cuando la Guerra de África, en el año de 1913; también citar al portero de una finca de Madrid llamado D. Pedro Rivera Navarro, hombre bueno y honrado sobre cuya vida también se cernió la guadaña del odio, la sinrazón y el salvajismo.

   De Porlier salieron camino del matadero al menos 778 inocentes.

   Entre estos sacados se encuentra José María, que lo fue el 25 de Noviembre, figurando en los papeles como “en libertad el 25 de Noviembre”, macabra forma de decir que fue conducido, fuertemente atado junto a otros presos, en un camión hacia su último destino, siendo asesinado por los milicianos y tirado junto a los demás desgraciados a la fosa común donde fueron enterrados.

     ¿Como y porqué fue detenido?

   A expensas de localizar en el Archivo Histórico Nacional su expediente, sabemos por declaraciones de vecinos que a la casa de José en la calle de Alcalá fueron Francisco García Carrillo y otros tres o cuatro hombres más, de la comisaría, a detenerlo al parecer en base a una denuncia que habían hecho unos individuos trabajadores de la Compañía de Tranvías, sin que hasta el momento se haya podido determinar su identidad.

   Testigos que tuvieron constancia del suceso, que conozcamos, fueron Don Guillermo, el portero de la casa que tenían en la calle Ventura Rodríguez, y Don Manuel Sánchez – Puelles.


      Ya lo que vino después fue el que su madre, su hija y sus sobrinas mayores fueran a Madrid para averiguar el paradero de José María, obteniendo tan solo de boca de Loli, su prometida, la trágica noticia de su paso por Porlier, su excarcelación y traslado a Paracuellos y su muerte violenta e irracional a manos de los milicianos. Solo les quedaba llorar y rezar.



   Llorar de una madre por la incomprensible y trágica muerte de un hijo que nada malo había hecho, quernando dee a nadie había dañado y que solo vivía en base a sus convicciones morales, profesionales y religiosas. Llorar de una madre por la tragedia que representaba también perder al único hijo varón que le quedaba.

   Tras recoger sus cosas de su casa en la calle de Alcalá, retornaron a Málaga a la espera de  para poder iniciar el procedimiento de encontrar el cadáver y darle cristiana sepultura junto a los otros desgraciados que tuvieron la mala suerte de caer en manos de unos individuos a los que solo les movía el odio y sed de sangre.

   Su cadáver se extrajo junto al de los otros desgraciados que perdieron tan inútilmente la vida y enterrados en el cementerio de Paracuellos del Jarama.




   En este cementerio se constituyó una asociación llamada Asociación de  familiares de los mártires de Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz, asociación en la que se inscribió su madre el 20 de Enero de 1940, así como también aportó una cantidad de dinero para la erección del panteón del Valle de los Caídos, donde fue enterrado su sobrino Manuel de Sotto Montes, también asesinado en aquellos trágicos días.



   Desde aquí queremos dar las gracias a la Asociación Mártires de Paracuellos por la información proporcionada de forma desinteresada.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012

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