martes, 18 de diciembre de 2012

MANUEL DE SOTTO MONTES - MILITAR Y MÁRTIR©

2ª PARTE

   Entre estos últimos se encontraba Manuel, el cual fue detenido junto a otros militares de la Escuela de Equitación, pasando a ser internado en la Prisión Celular de Madrid, donde el día 7 de Agosto se le interroga, siendo su declaración la siguiente:

   “…que vive en la Ciudad Lineal,…que tiene 36 años, y…que es profesor de Equitación en la Escuela del Campamento de Carabanchel; que el día 20 de Julio último, estuvo en la Escuela acuartelado como todos los demás; que el declarante por su condición de profesor de Equitación no tiene mando de armas; que se había incorporado a la Escuela en los primeros días del mes de Julio; que el expresado día y hasta el momento en que fue cortado el teléfono el Coronel estuvo al habla con la división, -y después con el Comandante del campamento- desde la Escuela se estaba dando cuenta del asedio a los distintos cuarteles del Campamente y la aviación los estaba bombardeando; que el Capitán que manda el escuadrón de tropa, apellidado Cañibanos, formó su escuadrón, y salió delante de todos; que los Jefes fueron en un automóvil y las demás a pie; que dicho Capitán manifestó saber la consigna, y se adelantó a todos, hablando con un individuo de las milicias, el cual dijo que los estaban esperando; que dejaron los soldados el armamento en el suelo y siguieron a Cuatro Vientos; que al llegar a este punto los recibió un Capitán de aviación, el cual los hizo pasar a una sala, y desde ella han sido trasladados a la cárcel; que el declarante no se ha sublevado ni ninguno de los de la Escuela; que nada sabía del movimiento insurrecional porque se le pregunta, ni quienes eran sus promotores, dirigentes y finalidad perseguida por el mismo; que no había supuesto que pudiera haberse acordado su detención, ya que en todo momento se cumplieron las órdenes de la División, y precisamente la salida del cuartel fue en virtud de la orden recibida de aquella; que no sabía nada del movimiento, pues aunque había oído hablar de algo en rumor público, no se trataba de sublevación militar sino de una agresión por extremistas al Ejército…”

   No sabía el pobre que ahí comenzaba su calvario, pues tras prestar esa declaración, el siguiente día nueve se determinó que en la preparación y ejecución del alzamiento en armas de los anteriores días 19 y 20 de Julio tomó Manuel parte destacada, contribuyendo a la lucha de militares y/o paramilitares contra el Gobierno de la República mediante el uso de las armas, considerándole a el, junto a los demás acusados de la Escuela de Equitación, responsable de las víctimas habidas por lo que se consideraba que los hechos anteriores eran constitutivos de un delito de rebelión militar y por lo tanto era Manuel penado como autor responsable.

   Así, se consideraba que al tener cargos suficientes, el Juez Instructor dictaría contra el Auto de procesamiento y, según el Código de Justicia Militar, su procesamiento y  prisión preventiva, así como que debía depositar una fianza de un millón de pesetas para garantizar las responsabilidades civiles derivadas del delito que se le imputaba y si no tenía dinero se le embargarían los bienes.

   Tras esto, debió Manuel volver a declarar y tras hacérsele la pregunta de si había tomado parte destacada en el alzamiento en armas de los días 19 y 20 de Julio por unidades del Ejército y otros contribuyendo a su preparación y ejecución y a la lucha de fuerzas militares contra el Gobierno, de lo que resultó un gran número de víctimas, respondió negando en absoluto tal aseveración, que no tomó parte en dichos hechos, que el no había sido en ningún momento parte destacada en ello por ser un subalterno, y que en ningún momento pudo hacer fuego porque desde el cuartel en que se hallaba alojada la unidad a que pertenecía no se disparó un solo tiro.

   Tras esta declaración fue trasladado a la Prisión Celular de Madrid, en la que permaneció hasta el siguiente nueve de Octubre, día en ¡otra vez! volvió a prestar declaración el nueve de Octubre, pero esta vez desde la Prisión de Porlier a la que había sido trasladado poco antes, acerca de unos sucesos que habían ocurrido en la cárcel Modelo el 22 de Agosto, siendo su declaración como sigue:

   “…en la fecha de autos pertenecía a la Escuela de Equitación Militar que radica en el Campamento de Carabanchel y aunque se presentó oficialmente, como no habían empezado las clases, no iba por la citada Escuela hasta que se recibió la orden de acuartelamiento, encontrándose en la citada dependencia militar durante la sublevación de algunos regimientos de Madrid y Carabanchel; que la Escuela no intervino para nada en la sublevación y teniendo entendido que está procesado lo mismo que otros oficiales de la Escuela por negligencia en el sumario que al efecto se instruye.

   “…que a raíz de los sucesos de dicho día veinte de julio, en los que no tuvo ninguna intervención, cuando con sus compañeros llegaron aeródromo de Cuatro Vientos en plan completamente de amigos y de adhesión al régimen y fuerzas leales, desde dicho aeródromo les mandaron a la cárcel Modelo, donde ingresó dicho día.

   “Que se encontraba en dicha prisión cuando el veinte dos de Agosto, sobre las seis de la tarde, encontrándose en el patio con los demás reclusos de la galería tranquilamente leyendo una novela, corrieron rumores de que había fuego, viendo el humo y oyendo la llegada de los bomberos, produciéndose, sin saber como, un tiroteo del que resulté,,,con tres heridas de arma de fuego y otras tantas de rebote, en el dedo índice de la mano izquierda y en la espalda y codo derecho las más importantes, por lo que fui trasladado a un hospital que no pude precisar…cual fuese, por el estado de inconsciencia en que quedé, donde procedieron a la extracción de la bala del dedo y a la cura de las demás, pasando de allí al Ministerio de la Guerra el día veintitrés…y luego desde el citado Ministerio, también el día veintitrés, me llevaron a la Dirección General de Seguridad y desde este centro al día siguiente a esta Prisión donde me encuentro.
   Tras esta nueva declaración permanece recluido en dicha prisión de la calle del General Porlier, prisión que por cierto antes de funcionar como tal era un colegio de los Escolapios que fue incautado por el Gobierno de la República pocos meses antes.

   El caso se retoma el 16 de Enero siguiente, aunque para esa fecha Manuel ya había sido asesinado y más adelante veremos que pasó.

   En esa fecha del 16 se decía en un documento que Manuel se encontraba acuartelado desde el 18 de Julio de 1936 en la Escuela con conocimiento del levantamiento militar contra la República, manteniendo una actitud ambigua, dejando incumplidos sus deberes militares, habiendo por lo tanto incurrido en un delito de negligencia que había que juzgar y castigar.

   Se decía que para llevar a cabo el proceso se le debería volver a interrogar junto a otros testigos, los cuales eran el Teniente Coronel Don Manuel Chacel Norma y el Teniente de Caballería Don Fernando Martín Galindo, ambos cumpliendo condena. Se señaló la vista de la causa para el siguiente día 25, mandándose que se trasladara a Manuel al Tribunal Popular Especial.

   Pero como ya Manuel no se encontraba en la prisión de Porlier, se mandó una diligencia al Tribunal por medio del Oficial de Sala en la que se comunicaba que había sido dado de baja definitiva en esa prisión el anterior día 8 de Noviembre y por lo tanto se suspendió la vista de la causa, mandándose que se averiguara en que prisión se hallaba.

   Bueno, pues el día 30 de Enero se contesta que no consta que se halle en prisión alguna, ni en Madrid ni en Alcalá de Henares, pero ello no obstó para que el procedimiento siguiera, pues con respecto a la responsabilidad civil de Manuel se cursó orden a todos los bancos y entidades financieras de que informaran si tenía cuentas corrientes, de ahorros, acciones, cajas de seguridad o cualquiera otra cosa de esa índole para incautar los bienes que hubiera. Tras la información proporcionada por los bancos, la cantidad pareció ser suficiente para declararlo, como se le declaro, solvente el día 21 de Mayo, y todo ello a pesar de que se desconocía su paradero.

   Pero el caso es que una vez incautado -¿robado?- el dinero, se dio carpetazo al tema de Manuel.

   ¿Pero que había pasado realmente con el Señor Don Manuel de Sotto y Montes, Capitán de Caballería?

   Pues que la sospecha y acusación -aun por demostrar- de que mostró una actitud ambigua ante los acontecimientos del 19 y 20 de Julio y su posible delito de negligencia, pendiente de juzgar, fue motivo más que suficiente para que los comunistas y anarquistas decidieran tomarse la justicia por su mano y a su manera.

 Según la declaración de Don Jesús Sánchez Posada, testigo, el día tres de Octubre se presentó en la prisión de Porlier, sobre las seis y media de la tarde, el jefe de la checa de Bellas Artes y haciendo formar a los presos de la Escuela de Equitación les largó una como arenga, en la que entre otras cosas les conminó a ponerse al servicio del Gobierno de la República, dado que

   "…el fascismo invasor estaba a las puertas de Madrid y es necesario que todos los españoles presten su ayuda para salvar esta dificilísima situación. Para ello, y autorizado por el Gobierno del Frente Popular (¿seguro?), recaba el auxilio de todos los presentes, ofreciéndoles en cambio la libertad…"

   Para ello no había más que dar un paso al frente, dice Don Jesús, y de los ciento sesenta y dos hombres solo cuatro lo dieron, arrepintiéndose enseguida dos de ellos. Estaba claro que los comunistas no contaban con el sentido del honor y del mantenimiento de los ideales de los allí formados, los cuales sabían de sobra que si no daban ese paso morirían asesinados a manos de los comunistas y anarquistas.

Valle de los Caídos
   Efectivamente, a la una de la madrugada del día 5 de Noviembre salió rumbo a Rivas Vacia - Madrid un camión con parte de aquellos hombres valientes, saliendo el resto, Manuel entre ellos, el día siguiente. Una vez allí, puestos ante unas fosas cavadas por otros presos, fueron abatidos a tiros cayendo en las fosas, las cuales fueron rellenadas por los mismos presos.

   Una vez terminada la desgraciada guerra, los restos de todos aquellos mártires  fueron exhumados y trasladados al Valle de los Caídos, donde hoy reposan.  

   Descanse en paz un hombre cuyo único delito fue mantenerse fiel a sus ideas y que no tenía las manos manchadas de sangre.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012

MANUEL DE SOTTO MONTES - MILITAR Y MÁRTIR©

1ª PARTE


   Vino Manuel al mundo en la Villa y Corte el año de 1900, hijo de Joaquín de Sotto Aguilar, Comandante de Infantería, y de Concepción de Montes Azcona. Era nieto por parte paterna de Raimundo de Sotto Campuzano, Brigadier de Caballería y IV conde de Clonard. Fue bautizado en la Parroquia de San Isidro.

   Transcurrió su infancia felizmente en Madrid jugando y formándose como cualquier niño de su edad y clase hasta, aprendiendo a socializarse y a aprender no solo las materias necesarias para su formación intelectual sino a entrenar su cuerpo para cuando llegara la hora en que por "impulso genético" pasase a ingresar en el glorioso Ejército Español, lo cual ocurrió cuando con diecinueve años, en 1919, ingresa en la Academia de Caballería de Valladolid, superando satisfactoriamente las pruebas de ingreso, y una vez dentro  obtuvo por ser huérfano de padre y madre una pensión de 1,50 pesetas diarias, a las que añadir las 2,50 pesetas diarias que recibió de pensión académica.

   Así pues, realizó satisfactoriamente los estudios que le permitieron  en 1922 salir como Alférez de Caballería destinado, junto a su hermano Joaquín, al Regimiento "Cazadores de Calatrava", realizando el servicio de su clase durante el periodo reglamentario, hasta que por propuesta del Alto Comisariado de España en Marruecos de 16 de Noviembre de 1922 es destinado al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas "Alhucemas Nº 5", donde permaneció hasta 6 de Septiembre de 1924, que por R. O. circular de 12 de Mayo de 1924 es destinado al Regimiento "Cazadores de Alfonso XIII". Por el camino, el 11 de Febrero de 1924 había sido ascendido a Teniente del arma, con efectividad del 14 de Noviembre anterior.

   Ya como Teniente del arma, pasa primero el 7 de Febrero de 1926 al Regimiento “Dragones de Montesa” y lugo al de “Dragones de Santiago”,  desde donde se incorpora a la Escuela de Equitación Militar, con su asistente y montura, hasta que el 30 de Agosto de 1926 ocupa el puesto de Ayudante de profesor en esa Escuela y como había demostrado suficientemente su efectividad durante el último quinquenio, fue gratificado con 500 pesetas el siguiente primero de Diciembre de ese año.

   Después de un romántico noviazgo con su prima María de la Mercedes de Sotto Laviña, se lanzó a pedir en Noviembre de 1926 su mano para contraer matrimonio, cosa que finalmente sucedió en Febrero del año siguiente, dando como fruto tres hijos: José María, que escribió una obra sobre la familia de SottoManuel, que fue Coronel y Joaquín. Como vivía en casa de sus tíos, los Gallardo de Sotto - Clonard, quien se dirigió a la familia de la novia fue su tío Raimundo.

   Apreciando que progresaba adecuadamente en su carrera militar, la superioridad lo consideró apto para el ascenso al empleo superior de Capitán del arma, concediéndosele el 23 de Enero de 1929 y el siguiente día 14 de Febrero es destinado al Regimiento "Cazadores de Victoria Eugenia", aunque mantiene su labor en el Centro de Equitación Militar en comisión hasta Septiembre. El 31 de Agosto de 1931 solicita y obtiene su pase como voluntario a Regimiento 7º de Caballería, pero el siguiente 28 de Mayo es trasladado al de Cazadores Nº 3.

    Todo marcha a pedir de boca en su vida, pues tiene éxito familiar y su carrera militar marcha viento en popa, es reconocido tanto en su profesión como en su vida privada y pública y estimado por sus amigos, pero la fatalidad va a cubrir su vida con un negro manto, pues su mujer cae gravemente enferma y no pudiendo superarla entrega su alma el 10 de Mayo de 1934, con tan solo treinta años de edad, quedando el pobre Manuel desolado y desconsolado.

   Para superar el trauma, se dedica de lleno a sus hijos y a su profesión, intentando llenar sus ratos muertos practicando con más asiduidad su afición a la equitación, participando en concursos.

    Pero ¡ay!, España estaba en aquellos años de la República caminando peligrosamente destino a un trágico final. Consecuencia de las elecciones de 1931, en que resultaron triunfantes las izquierdas, debió marchar al exilio el Rey Don Alfonso XIII, dando comienzo a un periodo convulso, donde se promulgaron leyes que más que favorecer la buena marcha de la sociedad parecían elaboradas contra una parte de ella, degenerando en descontento social, laboral, político, económico,…que tuvieron como consecuencia que en las siguientes elecciones saliesen vencedoras las derechas, que intentó poner remedio a la situación, pero que al final no dieron los resultados apetecidos, pues en la elecciones de principios de 1936, las izquierdas, que se habían unido en el llamado Frente Popular, obtuvieron una gran victoria, retomando las políticas que iniciaron en el año de 1931, entre otras los ataques a la religión católica y a la iglesia. Estas medidas tuvieron un gran rechazo por parte de la derecha, y Manuel, consciente de que eso no se correspondía con sus ideales políticos -monárquico como era- y religiosos, desde un primer momento manifestó su total oposición a ese estado de la situación y rechazo de aquel Gobierno.

    Desgraciadamente este rechazo y oposición, es decir, la defensa de sus ideas, le llevó a la tumba, pues una mañana de primeros de Noviembre de 1936 fue detenido por los milicianos comunistas e ignominiosamente fusilado.

    Era Profesor de la Escuela de Equitación del Ejército y con destino en el Campamento de Carabanchel desde primeros de Julio de 1936, cuando el siguiente día 18  se produjo el Alzamiento Nacional, tomando inmediatamente el Gobierno una serie de medidas represivas sobre las personas que no eran afectas a su política y decretando una serie de medidas que no fue capaz luego de dominar, pues se hicieron con el control de la situación en Madrid una serie de personas que cegadas por el odio y la sed de sangre se dedicaron a detener y fusilar a cuantas personas de derechas pudieron, principalmente religiosos, aunque también a cuantos pudieron de agrupaciones como Acción Popular, Falange Española, Acción Católica, militares que no se sumaron al Gobierno, etc.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012