Entre
estos últimos se encontraba Manuel, el cual fue detenido junto a otros
militares de la Escuela de Equitación, pasando a ser internado en la Prisión
Celular de Madrid, donde el día 7 de Agosto se le interroga, siendo su
declaración la siguiente:
“…que vive en la Ciudad
Lineal,…que tiene 36 años, y…que es profesor de Equitación en la Escuela del
Campamento de Carabanchel; que el día 20 de Julio último, estuvo en la Escuela
acuartelado como todos los demás; que el declarante por su condición de
profesor de Equitación no tiene mando de armas; que se había incorporado a la
Escuela en los primeros días del mes de Julio; que el expresado día y hasta el
momento en que fue cortado el teléfono el Coronel estuvo al habla con la
división, -y después con el Comandante del campamento- desde la Escuela se
estaba dando cuenta del asedio a los distintos cuarteles del Campamente y la
aviación los estaba bombardeando; que el Capitán que manda el escuadrón de
tropa, apellidado Cañibanos, formó su escuadrón, y salió delante de todos; que
los Jefes fueron en un automóvil y las demás a pie; que dicho Capitán manifestó
saber la consigna, y se adelantó a todos, hablando con un individuo de las
milicias, el cual dijo que los estaban esperando; que dejaron los soldados el
armamento en el suelo y siguieron a Cuatro Vientos; que al llegar a este punto
los recibió un Capitán de aviación, el cual los hizo pasar a una sala, y desde
ella han sido trasladados a la cárcel; que el declarante no se ha sublevado ni
ninguno de los de la Escuela; que nada sabía del movimiento insurrecional
porque se le pregunta, ni quienes eran sus promotores, dirigentes y finalidad
perseguida por el mismo; que no había supuesto que pudiera haberse acordado su
detención, ya que en todo momento se cumplieron las órdenes de la División, y
precisamente la salida del cuartel fue en virtud de la orden recibida de
aquella; que no sabía nada del movimiento, pues aunque había oído hablar de
algo en rumor público, no se trataba de sublevación militar sino de una
agresión por extremistas al Ejército…”
No sabía el pobre que ahí comenzaba su
calvario, pues tras prestar esa declaración, el siguiente día nueve se
determinó que en la preparación y ejecución del alzamiento en armas de los
anteriores días 19 y 20 de Julio tomó Manuel parte destacada, contribuyendo a
la lucha de militares y/o paramilitares contra el Gobierno de la República
mediante el uso de las armas, considerándole a el, junto a los demás acusados
de la Escuela de Equitación, responsable de las víctimas habidas por lo que se
consideraba que los hechos anteriores eran constitutivos de un delito de
rebelión militar y por lo tanto era Manuel penado como autor responsable.
Así, se consideraba que al tener
cargos suficientes, el Juez Instructor dictaría contra el Auto de procesamiento
y, según el Código de Justicia Militar, su procesamiento y prisión preventiva, así como que debía
depositar una fianza de un millón de pesetas para garantizar las
responsabilidades civiles derivadas del delito que se le imputaba y si no tenía
dinero se le embargarían los bienes.
Tras esto, debió Manuel volver a declarar y
tras hacérsele la pregunta de si había tomado parte destacada en el alzamiento
en armas de los días 19 y 20 de Julio por unidades del Ejército y otros
contribuyendo a su preparación y ejecución y a la lucha de fuerzas militares
contra el Gobierno, de lo que resultó un gran número de víctimas, respondió
negando en absoluto tal aseveración, que no tomó parte en dichos hechos, que el
no había sido en ningún momento parte destacada en ello por ser un subalterno,
y que en ningún momento pudo hacer fuego porque desde el cuartel en que se
hallaba alojada la unidad a que pertenecía no se disparó un solo tiro.
Tras esta declaración fue trasladado a la
Prisión Celular de Madrid, en la que permaneció hasta el siguiente nueve de
Octubre, día en ¡otra vez! volvió a prestar declaración el nueve de Octubre,
pero esta vez desde la Prisión de Porlier a la que había sido trasladado poco
antes, acerca de unos sucesos que habían ocurrido en la cárcel Modelo el 22 de
Agosto, siendo su declaración como sigue:
“…en la fecha de autos pertenecía
a la Escuela de Equitación Militar que radica en el Campamento de Carabanchel y
aunque se presentó oficialmente, como no habían empezado las clases, no iba por
la citada Escuela hasta que se recibió la orden de acuartelamiento,
encontrándose en la citada dependencia militar durante la sublevación de
algunos regimientos de Madrid y Carabanchel; que la Escuela no intervino para
nada en la sublevación y teniendo entendido que está procesado lo mismo que
otros oficiales de la Escuela por negligencia en el sumario que al efecto se
instruye.
“…que a raíz de los sucesos de dicho día veinte de julio, en los que no
tuvo ninguna intervención, cuando con sus compañeros llegaron aeródromo de
Cuatro Vientos en plan completamente de amigos y de adhesión al régimen y
fuerzas leales, desde dicho aeródromo les mandaron a la cárcel Modelo, donde
ingresó dicho día.
“Que se encontraba en dicha prisión cuando el veinte dos de Agosto,
sobre las seis de la tarde, encontrándose en el patio con los demás reclusos de
la galería tranquilamente leyendo una novela, corrieron rumores de que había
fuego, viendo el humo y oyendo la llegada de los bomberos, produciéndose, sin
saber como, un tiroteo del que resulté,,,con
tres heridas de arma de fuego y otras tantas de rebote, en el dedo índice de la
mano izquierda y en la espalda y codo derecho las más importantes, por lo que fui trasladado a un hospital que no pude precisar…cual fuese, por el estado de
inconsciencia en que quedé, donde
procedieron a la extracción de la bala del dedo y a la cura de las demás,
pasando de allí al Ministerio de la Guerra el día veintitrés…y luego desde el
citado Ministerio, también el día veintitrés, me llevaron a la Dirección General de Seguridad y desde este centro al día
siguiente a esta Prisión donde me encuentro.”
Tras
esta nueva declaración permanece recluido en dicha prisión de la calle del
General Porlier, prisión que por cierto antes de funcionar como tal era un
colegio de los Escolapios que fue incautado por el Gobierno de la República
pocos meses antes.
El caso se retoma
el 16 de Enero siguiente, aunque para esa fecha Manuel ya había sido asesinado
y más adelante veremos que pasó.
En esa fecha del 16 se decía en un documento que Manuel se encontraba
acuartelado desde el 18 de Julio de 1936 en la Escuela con conocimiento del
levantamiento militar contra la República, manteniendo una actitud ambigua,
dejando incumplidos sus deberes militares, habiendo por lo tanto incurrido en
un delito de negligencia que había que juzgar y castigar.
Se decía que para llevar a cabo el proceso se le debería volver a
interrogar junto a otros testigos, los cuales eran el Teniente Coronel Don Manuel
Chacel Norma y el Teniente de Caballería Don Fernando Martín Galindo, ambos
cumpliendo condena. Se señaló la vista de la causa para el siguiente día 25,
mandándose que se trasladara a Manuel al Tribunal Popular Especial.
Pero como ya Manuel no se encontraba en la prisión de Porlier, se mandó
una diligencia al Tribunal por medio del Oficial de Sala en la que se
comunicaba que había sido dado de baja definitiva en esa prisión el anterior
día 8 de Noviembre y por lo tanto se suspendió la vista de la causa, mandándose
que se averiguara en que prisión se hallaba.
Bueno, pues el día 30 de Enero se contesta que no consta que se halle en
prisión alguna, ni en Madrid ni en Alcalá de Henares, pero ello no obstó para
que el procedimiento siguiera, pues con respecto a la responsabilidad civil de
Manuel se cursó orden a todos los bancos y entidades financieras de que
informaran si tenía cuentas corrientes, de ahorros, acciones, cajas de
seguridad o cualquiera otra cosa de esa índole para incautar los bienes que
hubiera. Tras la información proporcionada por los bancos, la cantidad pareció
ser suficiente para declararlo, como se le declaro, solvente el día 21 de Mayo,
y todo ello a pesar de que se desconocía su paradero.
Pero el caso es que una vez incautado -¿robado?- el dinero, se dio
carpetazo al tema de Manuel.
¿Pero que había pasado realmente con el Señor Don Manuel de Sotto y Montes,
Capitán de Caballería?
Pues que la sospecha y acusación -aun por demostrar- de que mostró una
actitud ambigua ante los acontecimientos del 19 y 20 de Julio y su posible
delito de negligencia, pendiente de juzgar, fue motivo más que suficiente para
que los comunistas y anarquistas decidieran tomarse la justicia por su mano y a
su manera.
Según la declaración de Don Jesús Sánchez
Posada, testigo, el día tres de Octubre se presentó en la prisión de Porlier,
sobre las seis y media de la tarde, el jefe de la checa de Bellas Artes y
haciendo formar a los presos de la Escuela de Equitación les largó una como
arenga, en la que entre otras cosas les conminó a ponerse al servicio del
Gobierno de la República, dado que
"…el fascismo invasor estaba a las puertas de Madrid y es necesario
que todos los españoles presten su ayuda para salvar esta dificilísima
situación. Para ello, y autorizado por el Gobierno del Frente Popular (¿seguro?), recaba el auxilio de todos los presentes,
ofreciéndoles en cambio la libertad…"
Para ello no había más que dar un paso al frente, dice Don Jesús, y de
los ciento sesenta y dos hombres solo cuatro lo dieron, arrepintiéndose
enseguida dos de ellos. Estaba claro que los comunistas no contaban con el
sentido del honor y del mantenimiento de los ideales de los allí formados, los
cuales sabían de sobra que si no daban ese paso morirían asesinados a manos de
los comunistas y anarquistas.
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| Valle de los Caídos |
Efectivamente, a la una de la madrugada del día 5 de Noviembre salió
rumbo a Rivas Vacia - Madrid un camión con parte de aquellos hombres valientes,
saliendo el resto, Manuel entre ellos, el día siguiente. Una vez allí, puestos
ante unas fosas cavadas por otros presos, fueron abatidos a tiros cayendo en
las fosas, las cuales fueron rellenadas por los mismos presos.
Una vez terminada la desgraciada guerra, los restos de todos aquellos
mártires fueron exhumados y trasladados
al Valle de los Caídos, donde hoy reposan.
Descanse en paz un hombre cuyo único delito
fue mantenerse fiel a sus ideas y que no tenía las manos manchadas de sangre.
Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012
Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012
