viernes, 20 de enero de 2012

LOS LAGUNO ZUZUARREGUI: PIONEROS EN MARBELLA

Breves biografías de un matrimonio con visión de futuro


José de Laguno Cañas

   Nació José el 27 de Julio de 1886 en Baracoa, Cuba, siendo bautizado el 15 de Enero de 1887 en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa por el cura propio de dicha Parroquia D. Manuel Llopis, siendo sus padrinos Fidelina Cantillo y Juan Fernández Rubio. Se le puso por nombre José Ladislao (1)
   Era rico propietario en Cuba, pues era hijo de una familia de la clase acomodada de la Provincia de Guantánamo, ya que su madre era hija de una familia de la buena sociedad de dicha Provincia y su padre un cántabro emigrado hijo de una familia de Renedo de Piélagos dedicada al campo y al comercio con Ultramar, y que había hecho fortuna gracias a ese mismo comercio con la Península, Cuba, Francia y Estados Unidos.
   Sabemos nada de su infancia y juventud, pero si sabemos que llegó a Estados Unidos en 1903, a Boston a estudiar Comercio, lo que hoy correspondería a Empresariales ó Económicas. Durante su estancia allí estuvo residiendo en la calle Stone, compartiendo casa con un tal R. Fabian, que debía ser estudiante como el. Llegó a Estados Unidos en el vapor “Curityba”, desembarcando en el puerto de Nueva York el 31 de Agosto de 1903. Era un hombre muy culto y hablaba a la perfección el francés y el inglés (2)
   Parece ser y según datos proporcionados por sus hijos, llamado por su padre que tenía serios problemas con la vista y que degeneraron en cataratas, llegó José definitivamente a    
España en el año de 1908, viviendo en la residencia de su padre en Madrid, probablemente en la calle Carrera de San Jerónimo, esquina Puerta del Sol, lugar donde residió con su padre y hermana y siendo en Madrid el lugar donde a raíz de sus estudios de Economía, empezó a trabajar en el Banco Hispano Americano, en el departamento de extranjería, dados su dominio absoluto tanto del inglés como del francés, ganado un buen dinero que junto a los beneficios de los negocios e intereses de su padre le permitía vivir muy desahogadamente. Así, era de los jóvenes que en Madrid tenía una moto, una BSA, iba frecuentemente al teatro y a la ópera, a la que era muy aficionado e incluso, dado que tenía buena voz, hacía sus pinitos, pensando incluso dedicarse a ella, para desesperación de su padre.
   Estaba muy introducido en los círculos aristocráticos de Madrid, pues a su excelente posición económica había que sumar su amistad con el aristócrata Javier de Borbón, cuya familia tenía una mansión vecina a la que el padre de José tenía en su pueblo, Renedo de Piélagos, donde José pasó muchas temporadas de vacaciones y donde forjó su amistad con este Borbón. Gracias a estas relaciones estaba José introducido en el ambiente aristocrático y de la alta burguesía, como dijimos antes, y si a esto le añadimos que era un amante de la ópera, la zarzuela y el teatro, no era de extrañar que conociera en ese ambiente cultural a Agustina de Zuzuarregui, la que sería su futura mujer, hija de aristócratas, romántica, culta y soñadora, enamorándose ambos perdidamente y tras un noviazgo feliz contrajeron matrimonio el 5 de Mayo de 1916, en la Parroquia de San Manuel y San Benito de Madrid (3), realizando su viaje de novios por España, siendo Toledo una de las escalas.
    El 6 de Junio siguiente se le concede la nacionalidad española, debiendo jurar la Constitución. La nacionalidad le fue concedida a propuesta del Ministerio de la Gobernación y de acuerdo con la Comisión Permanente del Consejo de Estado. El decreto fue firmado por el Ministro de la Gobernación en nombre de S. M. el Rey Don Alfonso XIII y apareció recogido en la Gaceta de Madrid con fecha del 8 de Junio (4)
    Sobre 1925 hacen un viaje a París.
   En vista de que las posesiones en Cuba no rendían lo suficiente -o no se le mandaba el dinero correctamente y en tiempo-  y cansado José un poco de su trabajo en el Banco, en el que no veía un futuro prometedor, deciden ir a Cuba a vender todo y con el dinero obtenido montar un negocio y, así, a primeros de Octubre 1927 viajó, junto con toda la familia a Baracoa, donde realizó las propiedades y acciones, movido también en parte por el temor a que la crisis económica mundial, que ya empezaba a dejar sentir sus efectos, perjudicase seriamente a sus negocios de exportación a Estados Unidos. Cuando empezó a poner en orden las cuentas, vio que estas no cuadraban como debían, que faltaba dinero y que zonas de arboleda de la finca habían sido taladas. La culpa la tuvo el haber puesto la administración de la finca en manos de un tal Mendoza, que se aprovechó de la confianza que Pepe puso en el y se dedicó a vivir como si la finca fuera suya. Incluso se dedicó a hacer una colección de casitas de madera con las mejores maderas de la finca. Problemas aparte, esta operación le salió bien, pues en 1929 vino el crack de la Bolsa de Nueva York y el desplome de la economía mundial. Las propiedades consistían en unos bienes inmuebles y en una extensa finca productiva llamada La Asunción, que fue la que le tocó en el reparto de la herencia de su padre entre el y su hermana, a la cual le correspondió una mas pequeña llamada Los Prietos Antes de ir a Cuba, José decidió otorgar testamento, lo cual hizo en el mes de Agosto, después de nacer su hijo Javier y fue ante el Notario de Madrid José Toral y Sagrista.
   Con el dinero obtenido por la realización de sus propiedades, compró, sin verla  una huerta en Marbella, llamada de San Ramón, situada entre la playa y la carretera general. Esta huerta tenía una casa. El motivo fue que el matrimonio decidió invertir el dinero obtenido por la venta de las propiedades en Cuba en acciones de la Azucarera Hispania, constituida en julio de 1930 y fruto del acuerdo de poderosas azucareras nacionales, donde las acciones valían alrededor de quinientos duros. La finca sirvió para cultivar caña y luego venderla a través de dicha compañía. A la vez dejaron un pequeño lugar para huerto. La pena fue que tiempo después de proclamarse la República el Gobierno hizo una reforma del sector, de tal manera que perjudicó a los productores nacionales, pues importó caña y azúcar del exterior, cayendo el valor de las acciones de forma estrepitosa.
   Mientras esto sucedía, a su venida de Cuba se fueron a vivir a Burjasot, localidad cercana a Valencia y donde estuvieron residiendo año y medio o dos años, no sabemos porqué, solo sabemos que en ese periodo de tiempo sus hijas Isabel, María y Josefina estuvieron dando clases de dibujo con Juan Belda, un discípulo de Sorolla.
   Al caer el precio de las acciones, el matrimonio actuó rápidamente y decidieron que montar un gran hotel era una buena idea. Este se montó en un edificio de nueva planta, junto a la casa que ya había en la huerta, la cual iba a ser a partir de entonces la residencia familiar. También se hizo un campo de tenis.
   Para el poder adquisitivo de la época era un hotel bastante caro, con unas comodidades desconocidas hasta entonces en la costa malagueña y aun en Andalucía, salvo contados casos en Sevilla, Jerez, Málaga o Granada. Estas comodidades ellos si las conocían debido a sus viajes y a haber nacido y sido criado entre ellas.
   Tenía este hotel, llamado Hotel Miramar, un menú internacional y las tarifas eran las siguientes:

- agua caliente…………....2,50 ptas.
- baño de agua fría…….....1,50 ptas.
- desayuno……………….1,50 ptas.
- almuerzo………………..5,50 ptas.
- cena…………………….6,00 ptas.
- garaje…………………...2,50 ptas.
- pensión completa……....15,00 ptas.

   La cubertería era de lujo y de la cual guardamos algunas piezas. A las personalidades que en el hotel se hospedaron se les atendía con el “traje de los domingos” y guantes, siendo José uno de los que atendían a la clientela, ya en el bar ya en el restaurante.
   La clientela era preferentemente inglesa, aunque también pernoctaban franceses, españoles, alemanes, estadounidenses o suizos. Lo de los ingleses era debido a la proximidad de Gibraltar y a la presencia en Marbella de una compañía minera británica, la “The Marbella Iron Ore”, que desde los años setenta de la anterior centuria explotaba unas minas de hierro que en el término de Marbella había, pero que en 1934 cerró sus puertas debido, primero a que por un lado ya no eran demasiado rentables y por otro a la inestabilidad política y social de España en general y de Marbella en particular (5)
   En esta época, el 29 de Julio de 1933, tuvo que pagar una multa que le impuso el Gobernador Civil de Málaga, y ello debido a que junto a su mujer y su cuñado José, mandó un telegrama a Madrid en el que, supuestamente, se vertían frases injuriosas contra el Gobierno. La multa fue de 250 pesetas a cada uno.
   Una de las personalidades que se alojó en el hotel y que había venido a hacer campaña electoral, fue precisamente el Gobernador Civil de Málaga, D. Alberto Insúa, que lo hizo el 17 de Junio de 1934. Este Insúa era escritor, nacido en Cuba al igual que José, y que escribió una obra llamada “El negro que tenía el alma blanca”. La factura de la recepción y la posterior invitación ascendió a 104,95 pesetas (5)
   La publicidad del hotel era en español, inglés y francés, idiomas que dominaban a la perfección, José el inglés y francés y Agustina el francés y se puede decir sin ningún género de duda que el Hotel Miramar de Marbella fue el primer hotel turístico que hubo en lo que posteriormente se llamó Costa del Sol, siendo el matrimonio de Laguno Zuzuarregui unos pioneros del turismo en Málaga y la Costa del Sol. Tenía muchísima clientela de forma permanente con lo que se pensó en su ampliación (5)
   Como anécdota decir que una vez, se hospedó un matrimonio estadounidense, fijándose él en un cuadro que en el comedor del hotel había, representando a un guerrero musulmán; este cuadro había sido pintado por el padre de Agustina. Tanto le gustó que “asedió” a José y a Agustina de tal manera que al final consiguió que se lo vendieran, pagando por él una suculenta cifra. Desmontó la tela del marco, la enrolló y se la llevó, debiendo estar al día de hoy presidiendo el salón de algún hogar de Estados Unidos. La verdad sea dicha es que el matrimonio Laguno no quería deshacerse de dicha tela, pero la oportunidad de hacer caja para ampliar el hotel fue una razón de peso para la vente de dicha tela.
   La Guerra Civil truncó el negocio arruinándolo, pues cesó el tránsito de viajeros, con caudales o sin ellos, viviéndose además en el hotel algunos episodios de violencia por parte de los republicanos de izquierda, que se habían adueñado del pueblo y sometieron al hotel a una estrecha vigilancia, tanta que hasta que las tropas de Franco no tomaron la población, siempre había francotiradores prestos a disparar al que saliera de la finca, sometiendo a la familia a un bloqueo de alimentación, salvado en gran parte gracias a la caridad de los pescadores y vecinos del pueblo, los cuales al grito de “la basura para los fascista”, les arrojaban por encima de la tapia de la huerta paquetes con sardinas, pan y otras comidas. Por otro lado, un jefe político que a la sazón habían destinado a Marbella y conocido de José, le ordenó que custodiara hasta que se los reclamara, unos sacos de garbanzos, lentejas, arroz y harina de maíz, con el advertimiento de que como faltara un solo saco lo iban a pasar mal. Es evidente la maldad de la orden, pues queriendo que pasaran hambre les ordenaba bajo amenazas que custodiaran comida que no se les permitía tocar. La familia pasó por una hambruna atroz, estando incluso al borde de la muerte alguna de las hijas del matrimonio, Margarita, la cual estaba recién nacida y debido a que a su madre se le había retirado la leche la pudo salvar gracias a una reserva de tapioca que tenían escondida y la poca leche que daba una cabra que tenían, llamada “Granadina”, con lo que hacía Agustina una papilla para que comiera.
   Hay que recordar también que cuando estalló la guerra, José fue llamado por teléfono por el boticario del pueblo, el cual le dijo que pusiera rápidamente Radio Ceuta, cosa que hizo, enterándose de la gravedad de la situación, tomando la determinación de reunir a los extranjeros que se hallaban en el hotel para informarles de la situación y conminarlos a abandonar España a través de Gibraltar, para lo cual llamó a Málaga para que enviaran unos cuantos taxis, en los cuales se fueron los extranjeros a Gibraltar. Dichos taxis tuvieron la mala suerte de que al volver se encontraron en Manilva con los milicianos, los cuales les requisaron los vehículos dándoles unos recibos a cambio….papel mojado.
   Al poco de estallar la guerra, los republicanos montaron un hospital de sangre en el hotel, pero mas que para hospital sirvió para que saquearan todas las reservas alimenticias, no dejando absolutamente nada de alimentos, es mas, incluso arrasaron con los productos de la huerta, dejando, y sirva como ejemplo, solo los tallos de las alcachofas, con los que Agustina preparó la comida mientras duraron dichos tallos. Luego vino el episodio de guardar en el hotel los sacos de legumbres con la orden de no tocarlos.
   José tuvo la fortuna de que aunque era español, mantenía la nacionalidad cubana e informado por la Embajada de ese país, puso en lugar bien visible una bandera de Cuba, manufacturada por Agustina e Isabel. Al principio los rojos creyeron que se trataba de un “camarada” por la estrella que dicha bandera tiene, pero esa idea duró poco y aunque José, mientras pudo salir de la finca siempre llevó en la solapa la bandera de Cuba, eso no le salvó del asedio a que su familia fue sometido. Es mas, una de las ocasiones que los milicianos se presentaron en el hotel a ver que podían rapiñar, le exigieron que le entregara las armas que tuviera, respondiendo el que no tenía. Los milicianos le dijeron que si tenía, que les habían dicho que era cazador, respondiendo José que mal cazador podía ser siendo miope como era. No creyéndole le registraron, con la mala fortuna que en una faltriquera llevaba 20. 000 pesetas que tenía guardadas para ampliar el hotel, dinero que le robaron baja la palabra “decomisado”.
   Desde la casa podían ver como pasaba el llamado “coche fantasma”, que no era otro que el que llevaba a los que iban a ser fusilados en el cementerio, es decir, a los que estaban dando el fatídico “paseíllo”. En este coche llevaron al veterinario, el cual fue maltratado y después de fusilado fue asado. También la maestra fue en ese coche, la cual fue violada, mutilados sus pecho, arrastrada, espanchurrada y finalmente rematada en el suelo. Estas son algunas de las proezas que solían llevar a cabo los socialistas, comunistas y anarquista en España en aquellos días tan tristes para todos.
   Por fin, las tropas de Franco entran en Marbella y entre ellas y con un cargo militar muy importante venía Javier de Borbón, su amigo de Renedo y de Madrid, alegrándose ambos mucho del encuentro, pues aparte de acabarse el asedio al que estaba sometida la familia por parte de los rojos, ambos amigos se reencontraban después de varios años sin verse. Este Javier instaló su Cuartel General en el hotel de los Laguno durante los primeros tiempos tras la toma de Marbella a las tropas republicanas.
    Así pues y vista la situación de ruina económica del hotel, deciden venderlo, cosa que hacen en 1940 a un Coronel apellidado Romero, el cual  no pagó ni mucho menos lo que valía, dándole por las casas y la finca alrededor de 600.000 pesetas, tras lo cual se trasladaron a vivir a Málaga, a la calle Madre de Dios 49-51 (7) -casa donde estuvo ubicada la redacción y prensa del periódico “La Unión Mercantil”-, poniéndose a trabajar como Jefe de la Corresponsalía de Extranjeros de la empresa “Compañía Mata. Unión de Bodegas Andaluzas”, o como era popularmente conocida “Bodegas Mata”, sita en la calle Purificación, de Málaga, y donde ganaba un sueldo de 400,00 pesetas mensuales. Este cargo se debía, aparte su educación y sus estudios de Economía a que hablaba, como ya se ha dicho en otro momento, a la perfección el inglés y el francés.
    Residieron en esta casa de la calle Madre de Dios varios años, viviendo con ellos la madre de Agustina, Maria de los Ángeles de Sotto-Clonard y Aguilar.
   En veinte de Mayo de 1942, pensando que debía rectificar su testamento debido a que desde que hizo el anterior a entonces había tenido cuatro hijos más y también debido a que aquel testamento había desaparecido de la notaría durante los sucesos revolucionarios de los años treinta, procedió a redactar un testamento ológrafo previo a uno que haría ante notario. 
   Posteriormente se trasladaron a vivir a una casa en la zona de Málaga conocida como Bellavista, en el número 47 –actual Pintor Sorolla-, donde José, fiel a su espíritu comercial, instaló una incubadora en el jardín de la casa, con el doble objetivo de proveerse de pollos y huevos y ganar dinero con su venta y mejorar la renta familiar por poco que fuese.
   Fueron años duros para los españoles, de carencias y hambres y en el caso de José pasar por la experiencia de verse en una situación económica difícil y con once hijos cuando pocos años antes nadaba en la abundancia y habiendo nacido en ella, teniendo que estar a las órdenes de un jefe cuando jamás tuvo ninguno. En fin, una muestra de lo que es el destino de una persona, que es Dios quien lo marca.
   El 8 de Diciembre de 1954, representó a su hijo José Antonio en su boda con María del Carmen Fernández Gómez, boda que tuvo lugar en la Parroquia de Santiago Apóstol, de Málaga. Fueron los padrinos Antonio Fernández Azúa, padre de la novia, y Agustina de Zuzuarregui y de Sotto-Clonard, madre del novio. Fueron testigos Manuel Fernández Azúa, Enrique Fernández Gómez, José Flores Gómez, Antonio León y Donaire, Rafael de Laguno de Zuzuarregui y Joaquín Almagro Aldana (8)
   Falleció de una estenogia mitral el 4 de Noviembre de 1958, en su domicilio, siendo enterrado en el cementerio de San Miguel, de la capital, y, posteriormente, trasladados sus restos al nuevo cementerio de Málaga, donde reposan junto a los de su mujer, que falleció en 1988.
   Sus padres eran Paulino de Laguno Garachana  e Isabel Cañas Borges.
   Sus abuelos paternos eran Santos de Laguno Gándara y María Garachana de la Macorra.    Sus abuelos maternos eran Eduardo Cañas Requena y Úrsula Borges Navarro.
   Tuvo una hermana, Paulina.
   Tuvo once hijos: Isabel, María, Josefina, Gonzalo, Mercedes, José Antonio, Javier, Rafael, María Teresa, Margarita y Marta. Sus yernos y nueras fueron: José Luis O´Donell Lara, Genoveva Castaños Barragán, Julio Rodríguez, María Fernández, Esperanza Oviedo Orellana, Enriqueta Gorría Segalerva, Juan Lorenzo-Cáceres Hernández, Joaquín Almagro Aldana y Pedro Cerdán.
   Tuvo cuarenta y cinco nietos, aunque no los conoció a todos

   Agustina de Zuzuarregui y de Sotto-Clonard

   Nació en Madrid, el 25 de Octubre de 1892, a las veinte horas y treinta minutos de la mañana, en la casa de sus padres, calle de Leganitos 28, 2º piso, y fue bautizada el 30 de Octubre de ese mismo año, por el Párroco Benigno de Cafranga y de Pando, en la Parroquia de San Miguel Arcángel de Madrid. Fueron sus padrinos D. Carlos López y Llaseras, en cuyo nombre y representación lo hizo D. Isidoro de Codes y García, y Dª. María de la Consolación Delgado Aguilar; y como testigos D. Alfonso de Sotto - Clonard Aguilar y D. Julio García del Busto (1)
   Era hija de Oficial de Caballería y de condesa, viviendo, por ello, durante su infancia y juventud en el entorno del Palacio Real y la Corte, perteneciendo a la aristocracia de Madrid, dado que, además, su abuelo era el conde de Clonard. Estudió en el colegio de las monjas del Sagrado Corazón, conocidas como las Monjas Francesas, colegio situado en la calle de los Reyes, de Madrid, y donde aparte de adquirir una excelente caligrafía, aprendió a hablar y escribir el francés a la perfección. Estuvo en el colegio en régimen de mediopensionista. Cuando joven era romántica, soñadora y apasionada, con una imaginación y creatividad que la acompañaría hasta su muerte.
   Como mujer culta que era, no faltaba a la cita del teatro -tradicional en su familia-, de la ópera y de la zarzuela, y dado su condición aristocrática se desenvolvía en ese ambiente, donde de la mano de Fernando de Borbón, un militar, conoció a José de Laguno Cañas, un cubano que vivía en Madrid y que trabajaba en la sección de Extranjería del Banco Hispano Americano, que  frecuentaba los mismos ambientes que ella y además tenía una moto BSA en la que la llevaba por Madrid a escondidas de su padre. El flechazo fue total y tras un romántico noviazgo, casó con José el 5 de Mayo de 1916, en la Parroquia de San Manuel y San Benito, yendo a hacer el viaje de novios por España (2)
   Cuando estuvo en Baracoa, visitando a la familia de José y vendiendo las propiedades y negocios de éste allí, le sucedieron una serie de sucesos propios del desconocimiento de los hábitos, costumbres e idiosincrasia del lugar, amen de anécdotas que si bien en su momento pudieron inquietarla, luego lo contaba con jocosidad. Ejemplo de esto, pueden ser cuando una vez asistió a una fiesta para ser presentada a la sociedad de Baracoa y, claro, debió comer y beber; pues bien, en una de las bandejas con canapés que le presentaron, estos estaban hechos a base de un paté que le gustó bastante y del que comió varios. Cuando tuvo la oportunidad, preguntó que de qué estaban hechos y le dijeron que luego vendría el cocinero a decírselo; efectivamente, cuando terminó la fiesta vino el cocinero a decírselo y la receta era que el paté era a base de carne de…serpiente.
   En otra ocasión, estando en la casa de la familia, ponderó la exquisitez del café, preguntando que como lo preparaban que les salía tan exquisito, respondiéndosele que ello era debido a la pureza del agua, a la calidad del café y a la manga que usaba la mujer que lo hacía, la cual usaba como tal un calcetín de su difunto esposo.
   Fueran bromas o fueran veras, siguió el consejo de su madre, el cual era que se comportara como mujer cosmopolita, que probara las cosas para conocerlas y aprender y que se dejara de preguntar tanto, con lo cual se evitaría sobresaltos innecesarios.
   Es bastante probable, y tenemos pruebas que nos hacen pensar así, que en el año de 1926 participara en el III Congreso Eucarístico Nacional, celebrado en Toledo, aunque tenemos la duda si fue ella o su madre.
   Como dijimos antes, a finales de Septiembre o primeros de Octubre de 1927 embarcó junto a su marido y sus siete hijos para Cuba, pues habían decidido vender las propiedades que allí tenían, encontrándose, entre otras cosas, con que el administrador que José había nombrado para gestionar sus negocios, D. Pedro Mendoza, lo había hecho bastante mal, quedándose, incluso, con parte del dinero que administraba. Allí le nació su octavo hijo: Rafael.
   El 9 de Agosto de 1929, a bordo del “York” y procedentes de Cuba, desembarca junto con su marido e hijos en el puerto de El Musel, en Gijón (3) Tras este desembarco se dirigieron a Madrid para resolver asuntos, encaminándose luego a Burjasot, Valencia, donde estuvieron residiendo alrededor de dos años, aunque no sabemos porqué.
   Durante el tiempo que residieron en Burjasot y debido al gran interés y destreza que sus hijas Isabel, María y Josefina demostraban por el dibujo -afición heredada de su abuelo materno-, las puso Agustina a estudiar dibujo y pintura con el pintor Juan Belda, destacado discípulo que fue de Joaquín Sorolla.
   En el desarrollo de su marido ya hemos contado todo el proceso desde que llegaron a España en el 29 hasta la instalación del hotel, pasando por la inversión del capital en la Azucarera Hispania, el cultivo de caña en la finca, la caída de las acciones y del precio del azúcar y de la rápida decisión de montar el susodicho hotel.
   Fue un gran hotel, que siempre estuvo lleno de clientela, en el que ganaron, aparte de dinero, un gran prestigio, tanto por los servicios que el hotel prestaba como por el trato ameno, familiar y culto que en el se respiraba, aparte de no perder de vista la situación política de España y así, como gente de derechas y de ideología mas bien carlista y contrarios a la actuación y forma de gobernar del Gobierno de España, a resultas de un complot que pocos días antes hubo -desconocemos de que se trataba el complot- y con motivo de ello, envió junto con su marido y su hermano, un telegrama a Madrid -tampoco sabemos a quién- y por el cual telegrama, les impuso el Gobernador Civil de Málaga una multa a cada uno de ellos de 250 pesetas, pues consideraba que se vertían frases injuriosas contra el Gobierno. Esta familia estaba considerada como “destacados elementos de la derecha” (4)
   Lamentablemente el negocio se vio truncado por culpa de la Guerra Civil, durante la cual pasaron momentos de angustia, miedo, terror y hambre, debido a que los milicianos comunistas tenían apostados francotiradores con orden de disparar a quien saliera de la finca donde se hallaba el hotel, sometiendo a la familia a un bloqueo y que fallecieran de hambre. Sufrieron siete meses que podríamos llamar de sitio, comiendo por un lado de la caridad de los pescadores y vecinos, que les arrojaban paquetes con comida por encima de las tapias de la finca y por otro lado, a resultas de que un jefe político que en Marbella había y que conocía a José, le ordenó que custodiara en el hotel una cierta cantidad de sacos con garbanzos, lentejas, habas y harina y con la amenaza de que no faltara ni un solo saco, pues de lo contrario lo iban a pasar mal, como si ya no lo estuvieran pasando, además de la mala intención de hacerles custodiarlos. Ello no fue óbice para que los sacos fueran en muchas ocasiones abiertos, cogidas determinadas cantidades y vueltos a coser, de manera que, apartando los gusanos, había días que comían eso, que con lo que les echaban por encima de las  tapias iban tirando, penosamente, pero tirando. La consecuencia era que  hijos y padres acabaron famélicos, y había niños con menos de cinco años.
   Otra cosa que ocurría era que cada cierto tiempo entraban en la finca milicianos a crear un rato de miedo a la familia, debiendo mandar Agustina a sus cuatro hijas mayores que se escondieran en el pozo para evitar ser violadas por esos individuos, pues la primera vez que vinieron ya metieron miedo con ese tema.
   También y para seguir infundiendo miedo, tenían la costumbre de mandar a grupos de jóvenes cantando canciones contra ellos, canciones que hablaba de muerte y cuyo objetivo era amedrentar y aterrorizar un poco mas a los “fachas”, los cuales no eran mas que una familia que había invertido su dinero en Marbella y contratado personal del pueblo, siendo, además, él, cubano, ajeno a la política de España.
   En fin, en 1937 las tropas de Franco entraron en Marbella, comenzando una nueva etapa en la historia del pueblo bajo la dictadura de aquel.
   Según nos contó su nuera Esperanza Oviedo Orellana, era Agustina una mujer muy culta e inteligente, cosmopolita y decidida, escritora de al menos doce obras literarias, novela y poesía, que son las siguientes:

Cuentos
El velo
En la sombra de los carrascales
Tres nombres para una mujer
En las doradas playas
Encuentro en la tumba
Poesía
Cita en los arrecifes
Vendaval de una vida
Nuestra hija es nuestra
El consejo de un labriego
Pensamientos en rima (poesía),

éste último impreso en la antigua imprenta Corcelles-La Española, sita en la calle Sánchez Pastor de Málaga, conociéndose en el la sensibilidad de su espíritu, tocando muy diferentes temas, dedicando poesías a su perro “Lon”, a una borrica que en la huerta de San Ramón tenían, llamada “Tranquila” o al miedo que sentían durante el sitio al que fueron sometidos durante meses en la dicha finca.
   Además, dice Esperanza, era una gran conversadora y narradora, que nunca hizo alarde de su origen aristocrático, pero que supo transmitirlo con gran inteligencia, discreción y naturalidad a sus hijos, procurando diluirlo en la conversación y trato, como si de un mensaje subliminal se tratara. De ahí que Esperanza hablara de su habilidad dialéctica y su saber penetrar en su interlocutor.
   También admiraba Esperanza la valentía y la decisión con que Agustina afrontó la posguerra, no arredrándose ante la adversidad, antes al contrario, sacando fuerzas de ella, conociéndose ahí el arraigo que en su espíritu y su ánimo tenían los valores cristianos, no siendo rencorosa con quienes pudiendo haberla ayudado en aquellos momentos difíciles le volvieron la espalda “y ahí te pudras”.
   Posteriormente ha habido calumniadores que han propalado -y en algunos casos lo han conseguido- la especie de que Esperanza intentó separar a sus hijos de su abuela, cosa diametralmente opuesta a la realidad, pues Esperanza, a pesar de las circunstancias, jamás malquistó a sus hijos con la abuela: sus hijos ya eran mayorcitos y se movían ellos solos.
   En Julio de 1952 participó con 210 pesetas en una colecta pro Seminario de Málaga (5)
   El 30 de Marzo de 1959, pidió a Dª Rosa Segalerva, viuda de Gorría, la mano de su hija Enriqueta para su hijo Rafael (6)
   El 9 de Junio de 1962 formalizó ante el Notario Don Jose Manuel Ávila Plá y en nombre de su hijo Javier, la compra de la finca edificada en la calle de Antonio Trueba, número 4, a Don Carlos Pérez Salcedo por un importe de 325.000 pesetas, entregando en el momento de la firma 200.000 pesetas. La finca tenía una superficie de 162, 50 metros cuadrados.
   El 2 de Mayo de 1963 le fue pedida por parte de los señores de Cerdán, la mano de su hija Marta para casarla con su hijo Pedro, celebrándose la dicha boda a finales de Junio o a primeros de Julio, en la Parroquia de San Miguel de Miramar. Actuaron como padrinos el padre de el, Pedro Cerdán Saéz y la madre de la novia; como testigos actuaron, por parte de la novia sus hermanos Gonzalo, Jose Antonio y Rafael, sus cuñados Julio, Joaquín y Juan y, además, Manuel Codiez y el Cónsul de Brasil Raul Vachias. Por parte del novio actuaron como testigos Alfonso y Francisco Cerdán Sáez y Áureo Gómez Arias, tíos, sus hermanos Alfonso y Jose Luis, sus primos Víctor Gregorio Pérez Cerdán y José Alfonso Cerdán Duelo y, además, Pedro Meroño Meroño y Martín Gómez Murcia. La representación judicial la ostentó el abogado José Díaz Gómez, primo del novio. Tras la ceremonia religiosa, los contrayentes y sus familias obsequiaron a los invitados en el Club Mediterráneo, tras lo cual y después de pasar unos días en la Costa del Sol, los novios continuaron su luna de miel en Palma de Mallorca (7)
   Fue Agustina una persona muy prudente, gran señora, orgullosa de sus orígenes, de ser quien era y del legado que dejaba; profundamente católica, fe que supo transmitir a sus hijos y nietos.
   Falleció a los 96 años en su domicilio de Pintor Sorolla, 47, de un edema pulmonar agudo. Sus restos reposan en un nicho del cementerio de Los Asperones, de Málaga, junto con los de su marido, en la zona 2, patio 4, bloque 3, fila 3, número 6572 (8)
   Con ella podemos decir que muere un ciclo de la historia familiar y, de alguna, manera, de la Historia de España. Los demás, incluidos sus hijos, formamos parte de otra página de la Historia de España, íntimamente ligada a su página, pero ya otra.
   Era hija de Antonio de Zuzuarregui Flórez-Varela y de María Ángeles de Sotto-Clonard Aguilar.
   Sus abuelos paternos eran José Antonio de Zuzuarregui Delgado y Ventura Flórez-Varela Gálvez. Sus abuelos maternos eran Raimundo de Sotto Campuzano y Agustina Aguilar Guillelmi.
   Tuvo dos hermanos: Antonio y José.
   Tuvo once hijos: Isabel, María, Josefina, Gonzalo, Mercedes, José Antonio, Javier, Rafael,     
María Teresa, Margarita y Marta. Sus yernos y nueras fueron: José Luis O´Donnell Lara, Genoveva Castaños, Julio Rodríguez, María Fernández, Esperanza Oviedo Orellana, Enriqueta Gorría Segalerva, Juan Lorenzo-Cáceres, Joaquín Almagro Aldana y Pedro Cerdán Gómez. Tuvo un hijo más, pero que nació muerto.
   Tuvo cuarenta y cinco nietos y varios bisnietos.

   Sobre su hermano José, como ya se ha dicho anteriormente, fue concejal del Ayuntamiento de Marbella por el partido Acción Popular, el cual contaba con el apoyo de periódicos como El Debate y La Unión Mercantil, que era el órgano del partido en Málaga, y  grupos afines como Acción Católica.
   En esos años de su concejalía -entre 1931 y 1935- la juventud católica estuvo dirigida por el y por el párroco Juan Vera Medialdea. Así mismo, la oposición que José desarrollaba en el Ayuntamiento- y que ejercía gran influencia en los medios conservadores y círculos católicos de la ciudad- se centraba sobre todo en la gestión política del municipio a través de la Comisión Municipal, denunciando reiteradamente, como jurista que era, las irregularidades administrativas del Ayuntamiento (9)

   Para las elecciones de 1936 ya no se hallaba en Marbella y creemos que probablemente se encontraría en Madrid, donde seguramente haría más falta al partido, tanto por sus conocimientos de leyes como por su gran integración en los círculos aristocráticos y de la alta burguesía. Desgraciadamente para el, fue detenido por los comunistas de Santiago Carrillo y confinado en la cárcel de Porlier, de donde salió junto a muchos otros detenidos y conducido a Paracuellos del Jarama, donde fue vilmente asesinado por los comunistas entre el 5 y el 7 de Noviembre de 1936.








lunes, 9 de enero de 2012

JOHAN AB ACH. TENIENTE CORONEL DE INFANTERÍA. ®©

   Según su hoja de servicios militares, nació Johan en la localidad de Bregentz, Alemania -hoy Austria-, en 1722. Por esa misma hoja sabemos que era un hombre robusto y de una familia de hidalgos, pues a su calidad, es decir, a su origen social, se la define como buena, lo cual nos indica también que no era de familia nobiliaria.
Uniforme de soldado del Regimiento San Gall Dunnant
   Lo primero que sabemos de el es que entró a servir como voluntario en el Ejército del Emperador alemán Carlos VII, donde prestó sus servicios durante un año y diez meses en el Regimiento “Morawitz”, participando en el Chaque, cerca de Saint Pilten, y escalada de Praga y en el ataque de Schending, para luego pasar a España formando parte  del Regimiento de Infantería Suiza “Dunant” como Cadete, a partir del 26 de Abril de 1743. 

   Ese Regimiento prestaba sus servicios a España, según contrato formalizado entre el Rey de España, Carlos III, y el príncipe - abad de San Gall y San Juan Thurthal, en Suiza. Este Regimiento llevaba como Coronel a Jorge Dhunant, el cual acabó dando nombre al Regimiento, pasando a denominarse, posteriormente, “San Gall Dhunant”, Regimiento cuyo uniforme era azul con divisa encarnada y vueltas, collarín y solapa igualmente encarnados. Cartera de la casaca a lo largo y la botonadura de metal blanco.

   Su Hoja de Servicios militares es la siguiente:

   Los servicios militares prestados por Johan pasan por su estadía en los Ejércitos de Italia, Aragón, Cataluña, Galicia, Portugal y Castilla y los hechos de armas en los que se halló se resumen de la siguiente manera:

    Cuando la guerra en Italia se halló en la Campaña de Lachenal, en la toma de Montalbán, retirada de Parma, batalla de Piacenza el 16 de Junio de 1746 –donde las tropas hispanofrancesas fueron derrotadas por los austriacos-, a quienes se les venció mes y medio antes en Codogno y en la “función” de Tidone. Al ir embarcado en socorro de Génova fue hecho prisionero de guerra por la Escuadra inglesa.

   En 1758 y en virtud de los acuerdos firmados entre el Estado Español y el Príncipe Abad de San Gall, debió Juan ir a Alemania o a Suiza junto al Teniente Lorenzo Servet y  acompañando al Brigadier Jorge Dunnant - Coronel del Regimiento- para llevar a efecto la leva estipulada en los acuerdos firmados.

   Así mismo, en dichos acuerdos se determinó que las Compañías que conformaban el Regimiento pasasen de Aragón a Cataluña, debiendo ser el cuartel cerrado y radicado en alguna ciudad apartada de la frontera pero cercana al mar, como Mataró, Tarragona, Tortosa, Villafranca del Penedés o la ciudadela de Barcelona, decidiendo el Ministro de la Guerra finalmente que se estableciera en Tortosa, ciudad en la que conoció a Raimunda Casaviella Caballero, con quien contrajo matrimonio creemos que entre 1761 y Enero de 1762, pues el siete de Octubre de este último año nació su hija Raimunda, único hijo habido del matrimonio de que tengamos noticia.
    
   Después estuvo en la Campaña de Portugal con destino en Chaves.

   Siempre fue bien considerado en el Ejército, siendo muy bien calificado en capacidad, valor, aplicación y conducta, haciendo hincapié sus Coroneles en el valor, celo y conducta.

   Siempre en el desempeño de su profesión, solo usó dos veces de Real Licencia, una desde primero de Octubre de 1768 hasta primero de Abril de 1769. Licencia que se amplió y pasó en Madrid, donde justificó su existencia hasta el primero de Diciembre de 1770, que se incorporó debidamente a su Regimiento.

    Su ascenso en el escalafón militar español se puede resumir de la siguiente manera:

   - Cadete, el 26 de Abril de 1743,
   - Subteniente, 15 de Marzo de 1744,
   - Teniente, el 26 de Junio de 1746,
   - Capitán Teniente, el 1 de Julio de 1749,
   - Graduado de Teniente Coronel, el 26 de Abril de 1768, y
   - Capitán de Granaderos, el 29 de Diciembre de 1770

   A raíz del llamado Motín de Esquilache se inició un proceso contra los Jesuitas para su expulsión de España, aprovechándose ese suceso para acusarlos de haberlo provocado, pues existía una total animadversión contra ellos por parte del Gobierno y de la Corona.

   En este proceso fue protagonista nuestro Johan, pues participó como declarante contra los Jesuitas, tanto en Gerona como en Barcelona, dando fe de la malignidad  de aquellos y de su autoría en los motines que se sucedieron, aparte de en Madrid, en varias ciudades españolas.

   No sabemos porqué testificó contra ellos Johan, pero el caso es que lo hizo en una declaración -actuando como testigo principal- el 30 de Septiembre de 1766 en Gerona junto al canónigo Francisco Berga y al Doctor Gafarot, que era el comisionado por el Episcopado para interrogar a los seglares gerundenses. En la declaración que hicieron se veía claramente que había sido acordada entre ellos, pues eran prácticamente iguales, dándose, además, la circunstancia de que se habían mantenido en permanente comunicación. Johan afirmó que  

   “…los Jesuitas habían provocado y ayudado a cuantas conmociones contra los Gobiernos se han producido en la Edad Moderna” y para afirmar tal cosa se apoyaba en “los textos que habitualmente leía tanto españoles como franceses e italianos” y que además “a los jesuitas se les acusaba de organizar motines y complots…”.

   También actuó Johan como testigo principal en Barcelona, asegurando en su declaración 

   “…haber oído decir al Padre Maestro Fray Agustín Voltas, dominico, que en Roma se anunciaba ya el tumulto de Madrid antes de suceder…”.

   Sobre el motín de Madrid declaró que 

   “…se decía que había sido organizado por los Jesuitas debido al odio que sentían por la Casa de Borbón”   “…que los Jesuitas han hablado contra el Gobierno, que sabe que han escrito papeles injuriosos contra el Rey y sus ministros, remitiéndolos por correo a varios sujetos y que los apasionados de los Jesuitas, en dichas conversaciones, han hablado con tanta libertad que no han perdonado la sagrada persona del Rey…”.

   Una de las acusaciones de más peso fue acerca de las quejas que estos hicieron

    “…porque (el Rey) no podía atropellar a sus vasallos y que había que respetar las leyes del Reino y como Su Magestad no había dado oído a las representaciones que se le habían hecho repetidas veces viéndose el pueblo tiranizado por Esquilache, quiso (el pueblo) sacudir el yugo que suponía insoportable…”.

   Dijo también Johan que

   “…los Jesuitas hacían sermones alarmantes, tenían conversaciones delictivas, como las que oyó al Padre Blay en Gerona, que decía se manifestaba dolido de los Gobiernos de Francia y Portugal y, como consecuencia, del Gobierno de España, con expresiones indirectas sobre que se introducía el janseismo en el ministerio de España, que se introducía la herjía,….”.

   También que

   “…sabía que los Jesuitas no solo habían sido los autores materiales y formales de los motines madrileños desafiantes de la Monarquía, sino también en provincias y en cuantas turbulencias se dieron desde siglos antes en Venezia, Inglaterra, Polonia, Francia, Portugal, Bohemia y Moravia, fomentando calumnias contra el Estado y sus ministros, hasta llamar al Turco en su socorro contra dicha República de Venezia…”.

   Acerca de los disturbios de Barcelona, al parecer provocados por la actuación del marqués de la Mina secundado por Campomanes, afirmó Johan que

   “…todo esto se hacía únicamente por dichos padres con el objetivo de exasperar los ánimos de un pueblo de suyo tranquilo…”

o sea, como dando a entender que los Jesuitas incitaban al pueblo a rebelarse contra su Rey. No acaba ahí su declaración, pues también afirmaba que 

   “…armados de elementos eucarísticos y vista la persecución desencadenada contra su familia religiosa, se atreven a insinuar en sus sermones que quien sabe, quien sabe si por los pecados de España querrá Dios que venga otro Príncipe”.

   En otro momento de su declaración, Johan aseguró que 

   “…le habían dicho que los Jesuitas tenían en Gerona una tertulia llamada El farol, donde se hablaba contra el Gobierno y contra las otras Órdenes con total libertad y no siendo bueno lo que allí se dice…”

   A pesar de tanta investigación y de tanta toma de declaraciones contra los Jesuitas, acabó resultando que en ningún momento se puso de manifiesto esa presunta autoría intelectual de la Compañía de Jesús en nada relacionado con los motines, de la misma manera que tampoco resultaban convincentes todas las alegaciones que sobre sus actividades contra el Gobierno se les atribuía, pero en cualquier caso fue muy hábilmente aprovechado por Campomanes y otros para meterle el miedo en el cuerpo a Carlos III sobre los Jesuitas y conseguir, como al final se consiguió, expulsarlos del Reino de España.

   Lo que nos quedamos sin saber es porqué Johan testificó todo lo anteriormente expuesto, porque algunas de sus declaraciones que solo aportaban vaguedades fueron aceptadas, y porqué fue testigo principal, ¿por odio a los Jesuitas?, ¿por qué tenía alguna cuenta pendiente con ellos?, ¿por que fue comprado para que testificara en su contra? Vaya usted a saber, porque lo que es nosotros, de momento, nada de nada.

Bandera de España en la época de Juan

   En 1772 su Regimiento pasa a denominarse San Gall barón de Thurm.

   En el año de 1775, preocupados tanto el Rey como los ministros por la presencia de los piratas berberiscos que estorbaban el comercio de España y de otros países ribereños y queriendo limpiar los mares mediterráneos de semejante plaga que, además, capturaba muchos cristianos a los que esclavizaba, organizó el Estado un poderoso Ejército compuesto por alrededor de 18400 hombres -entre ellos Johan con su Regimiento-, los cuales fueron reunidos en Mayo de 1775 en Cartagena, formando tres divisiones al mando del General O´Reilly, zarpando rumbo Argel el 22 de Junio, uniéndoseles por el camino una fragata maltesa y dos del duque de Toscana. La Escuadra arribó el 30 de Junio frente a las costas de Argel e inició el desembarco de los hombres el siguiente 8 de Julio.

   Antonio Barceló, que por su pericia y experiencia fue encargado de proteger el desembarco, se acercó con sus naves de poco calado lo máximo posible a la costa para que su artillería hiciera fuego efectivo, pero pese a la férrea instrucción que había inculcado a sus tropas, los exploradores españoles calcularon fatalmente la zona que eligieron para el desembarco, quedando los cañones atascados en las arenas de la playa y por lo tanto inutilizados para el combate.

   Lo mal que se organizó el desembarco y las erróneas disposiciones posteriores, llevaron a la expedición a un absoluto desastre, en el que los españoles desembarcados sufrieron cerca de 3.000 bajas, de un total de 18.400 hombres, dejándole al enemigo 15 cañones, dos morteros, alrededor de 9.000 fusiles abandonados, así como alrededor de 600 caballos de frisa, 500 palas de hierro y 500 japas y picos. La Gaceta de Madrid informaba el 25 de Julio de 1775 de la muerte de 27 oficiales y 501 soldados muertos y de 191 oficiales y 2088 soldados heridos, aunque es probable que el número de muertos y heridos fuera mayor. Entre esos muertos se encontraba nuestro Johan, al intentar con su escuadrón hacer un ataque al enemigo que desde un fuerte cercano a la ciudad hostigaba a nuestras tropas. 

   Así pues, el 8 de Julio de 1775 dejó nuestro antepasado de existir, muerto heroicamente en el combate, defendiendo la Bandera de España a los cincuenta y tres años.

   A pesar de haber superado una dura batalla, en la que se logró tomar el fuerte de Argel, los batallones españoles no lograron avanzar lo suficiente para organizar un despliegue eficaz  y ante este fracaso ordenó O´Reilly el rápido reembarco de la tropas para el regreso a la Península, efectuando la acción en unas circunstancias muy desfavorables, tanto que el ejército tuvo que soportar fuertes cargas de caballería del enemigo, lo que hizo la situación difícil de llevar a cabo, y  no fue un desastre total gracias a la acción de los jabeques de Barceló que, demostrando una vez más su valentía y profesionalidad, se supo imponer a las circunstancias, sostuvo un vivísimo cañoneo contra los moros, salvando de esa forma a muchos, que de no haber sido por su actuación hubieran perecido.

   Félix Ignacio de Tejada, segundo comandante del navío de línea San Rafael, de 80 cañones, distinguiose en el ataque que dicho buque llevó a cabo en unión del navío Diligente, de 74 cañones, contra el castillo del río Xarache, tomando parte en la protección del reembarco de las tropas.

   La expedición fue un tremendo fracaso dado el elevado número de bajas, la pérdida de caballos, armas y material y del menoscabo del prestigio militar español, amén del envalentonamiento de los moros. Así pues, la Escuadra regresó y fondeó en Alicante entre el 14 y el 19 de Julio. 

   Este fracaso fue calificado de "desastre" en los círculos de la Corte y provocó durísimas
críticas contra O'Reilly, hasta el punto que la cúpula militar debatió su destitución.

   De Raimunda, su esposa, solo sabemos que  falleció en el año de 1779 y que su familia era originaria del Reino de Francia  y que vino a España a principios del siglo XVIII, cuando uno de sus hermanos acompañó como General al Rey Felipe V.

   Era hija de Francisco Casaviella Maseres y de Maria Francisca Caballero y Simó.

    Fueron sus abuelos paternos Juan Casaviella y Juana María Maseres. Fueron sus abuelos maternos Miguel Caballero y Ana María Simó.


Fernando José de Laguno Oviedo
Málaga, Enero de 2012