miércoles, 27 de julio de 2011

Breve Biografía del Ilustrísimo Sr. Don Antonio de Zuzuarregui y Flórez - Varela. Militar y Pintor (1859 - 1922) ®©

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El presente texto biográfico, así como todos los expuestos en este blog, están convenientemente inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Junta de Andalucía.

7º Capítulo: El Ciudadano Particular (3ª Parte)

Vivía en estos tiempos la familia en el número veintiocho de la madrileña calle de Leganitos, segundo piso, donde nacieron sus hijos Agustina -1892/1988-, José -1895/1899- y Antonio -1896/1936-. A esta residencia llegó carta de fecha Julio de 1897, estando el en la Campaña de Cuba, la triste noticia de la muerte de su hermano Enrique cuando este volvía a la Península a disfrutar de un permiso, pues se alistó como voluntario para combatir contra los independentistas filipinos. Parece ser que la causa de la muerte fue una enfermedad tropical y esta sucedió en el barco que le traía de vuelta, siendo su tumba el mar.

Este Enrique llevó una vida un poco bohemia y un tanto aventurera y era de carácter fogoso, tanto que no dudó en alistarse como voluntario no solo en la Campaña de Filipinas, sino que antes también fue voluntario en Cuba, isla en la que se encontraba buscándose la vida cuando estalló la guerra, alistándose en el primer Escuadrón de Voluntarios y donde obtuvo, aparte de varias cruces, la medalla Laureada de San Fernando, pensionada, por una acción valerosa. Antes de esto, siendo estudiante de medicina, también se alistó voluntario como individuo de la Cruz Roja en la Guerra de Melilla de 1893, donde participó en los violentos combates que en esa campaña tuvieron lugar, entre los que destacan los tres días de sitio que los rifeños pusieron al fuerte de Cabrerizas Altas, en el que quedaron encerrados alrededor de mil hombres, de los cuales murieron cuarenta y uno y resultaron heridos ciento veintiuno. Obtuvo la Medalla de Oro.

Una vez vuelto Antonio de la Campaña de Cuba, como ya hemos comentado antes, se enfrentó al consejo de guerra y una vez indultado tuvo un lance de honor con un Capitán, relacionado con el caso que le llevó al citado Consejo de Guerra. El caso es que el primero de Junio de 1901 y a las afueras de Guadalajara tuvo un duelo con sables con el Capitán D. Juan de Pavía. En el campo del honor se presentaron, por un lado, Antonio con sus padrinos, el Comandante Sr. Guajardo y el Sr. D. Guillermo Vienne y, por el otro lado, el Capitán Pavía con sus padrinos, los Sres. D. Ramón Fernández de Córdoba y D. Antonio de Santa Cruz.
Espadachín
Afortunadamente no hubo tragedia que lamentar, pues fue a primera sangre, resultando herido el Sr. de Pavía, con lo cual Antonio se dio por satisfecho. Afortunadamente, también resultó que por “casualidad” se hallaban paseando por el lugar un par de médicos, el Dr. Ortega Morejón y Pascual y el Dr. Prada, que atendieron convenientemente al herido.
Los duelos estaban terminantemente prohibidos y este en particular se presentó como que estaban probando unos sables, con la mala fortuna que hubo un herido y la feliz circunstancia de la presencia “casual” de ambos doctores. De haberse sabido le hubiera caído una buena al vencedor o a ambos. Fue sonado, porque ambos Capitanes eran conocidos en la ciudad -pertenecieron al Colegio de Huérfanos de Guadalajara- y el suceso apareció publicado en la prensa local y la de Madrid.

Como dijimos sobre su mujer, esta era una entusiasta del teatro y como parte de la vida social que ambos hacían estaba el acudir a las representaciones que miembros de la alta sociedad madrileña daban en sus casas, por lo que no era raro que en la prensa de la Villa y Corte se nombrara al matrimonio Zuzuarregui - Sotto Clonard como asiduos concurrentes tanto a estos eventos como a las funciones que se daban en los teatros públicos. A la vez continúa con su actividad pictórica, produciendo lienzos de buen acabado y depurada técnica, destacando -como desde el principio- los de temática militar, aunque, no obstante, tocando otros temas como las marinas, los retratos, escenas de vida cortesana,… Era mucha la vida cultural que se desarrollaba en esa familia.

Frutas y Violín
El veintiocho de Diciembre de 1904 fallece su cuñado Joaquín, Comandante de Caballería, y el veintisiete de Julio de 1910 fallece su cuñado Alfonso, Teniente Coronel de Infantería, ambos, hermanos de su mujer.
Ya, a partir de esta época su vida se desarrolló entre los Regimientos de “Lusitania” y “Cazadores de Vitoria” y, por último, como Ayudante Fiscal del Consejo Supremo de Guerra y Marina.

Alrededor de 1911 conoce a un joven llamado José de Laguno y Cañas, cubano hijo de hacendado cántabro, natural de la ciudad de Baracoa y que trabajaba como economista en la sección de extranjería del Banco Hispano Americano, en Madrid. Este joven dinámico, moderno, que dominaba a la perfección el francés y el inglés, elegante y muy introducido en los mejores ambientes de la Villa y Corte le fue presentado por su hija, un día, como su novio formal, el que andando el tiempo se convertiría en su marido por medio de cristiano matrimonio celebrado en la madrileña Parroquia de San Manuel y San Benito, el cinco de Mayo de 1916. Fue ese un día feliz para Antonio, pues ya se veía rodeado de nietecillos correteando y revoloteando por entre el y Maria delos Ángeles, su mujer.
La guitarra y el abanico
En estos años cambió dos veces de residencia, pasando de vivir en el segundo piso del número veintiocho de la calle de Leganitos al número cuatro de Cuesta de Santo Domingo, primero, y al número dos de la calle de la Bola después, su residencia definitiva, donde, desde Barcelona, recibió la noticia del fallecimiento de su madre en Febrero de 1921, cuando ya se encontraba retirado a causa del accidente sufrido con el caballo, ya comentado, y donde el once de Mayo de 1922 perdió su último combate, el que sostuvo con la muerte. Fue enterrado el siguiente día doce en el cementerio de La Almudena y la causa de la muerte, según el parte médico, fue debilidad senil. La prensa de Madrid dio comunicación del hecho en los siguientes términos:

“Confortado con los auxilios de la religión, ha fallecido en esta Corte el Ilustrísimo Señor Don Antonio de Zuzuarregui y Flórez, Coronel de Caballería, condecorado en diversas ocasiones por méritos de guerra.
El Coronel Zuzuarregui era considerado en el Ejército como uno de los jefes de más prestigio. Su caballerosidad, su abolengo ilustre y su afable trato, habíanle granjeado grandes respetos y simpatías en todas las clases sociales.
A la familia del finado, especialmente a su distinguida Señora Doña Maria de los Ángeles de Sotto Clonard y Aguilar y a sus hijos, enviamos nuestro sincero pésame”

De su obra pictórica, lamentablemente es poco lo que se conserva en casa de sus nietas, apenas siete cuadros: “Soldado en reposo” -1886-, “Los caballos” -1887-, “El violinista y la doncella”, “Soldado esperando”, “Autorretrato” -1899-, “Guitarra y abanico” y “Marina”, óleo de la playa de un pueblo costero. Además, también tenemos imagen de un cuadro que se encuentra en Madrid, en casa de los padres del señor don Álvaro Checa Calvo y que amablemente nos ha enviado la foto, y se trata de un cuadro cuyo bastidor tiene las dimensiones de 47 x 31 cmts. Pensamos que representa una casa mediterránea, quizás de la zona de Lorca, ciudad donde su madre tenía unas propiedades. 

Así mismo, también tenemos conocimiento de “El herradero”, de 1891, y de un cuadro titulado “Guerrero musulmán”, el cual fue vendido por su hija y su yerno a un matrimonio estadounidense que se alojaba en el hotel que tenían aquellos en Marbella, en los años treinta del pasado siglo. También hay un dibujo a plumilla, que realizó en 1892 para un número extraordinario de la revista del Círculo de Bellas Artes de Madrid, revista titulada “A Colón” y que salió a la venta en Octubre de 1892. 

Estas dotes pictóricas las heredaron dos de sus nietas, Isabel y María de Laguno y de Zuzuarregui,
reputadas pintoras, y sus bisnietos Jorge y César de Laguno Oviedo y Mariana O´Donnell de Laguno, que además de pintora es restauradora y galerista. Asimismo, es heredera pictórica de Antonio su tataranieta Victoria Olson O´Donnell, nieta de María y sobrina de Mariana.

"En la finca"
Tuvo, como ya hemos visto, tres hijos: Agustina, Antonio y José. Antonio, que murió siendo niño, como consecuencia de una hemiplegia; José, que fue asesinado por los comunistas en Paracuellos del Jarama en Noviembre de 1936 y Agustina, interesantísima mujer, que murió con noventa y seis años, casó con José de Laguno y Cañas y le dio once nietos, de los que Antonio conoció a cuatro. Esta Agustina, heredera del espíritu cultural y curioso de su familia, escribió diez novelas y dos libros de poesía.

Tuvo Antonio, que sepamos, cinco hermanos: Cruz Elvira -del primer matrimonio de su padre-, Amalia, Enrique, Luisa y Maria Natividad.

Fernando de Laguno Oviedo Málaga - 2011

Breve Biografía del Ilustrísimo Sr. Don Antonio de Zuzuarregui y Flórez - Varela. Militar y Pintor (1859 - 1922) ®©

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6º Capítulo: El Ciudadano Particular (2ª Parte)

Después de Valencia y entre 1881 y 1885, pasó por varios destinos más, en las plazas de Cartagena, Albacete, Valladolid, Córdoba, Jerez de la Frontera, Sevilla y Cádiz, prestando diferentes servicios, entre ellos la persecución de la delincuencia en el medio rural.

Fiel a las directrices -aceptadas por el con entera libertad- familiares y como joven casadero que era, procuraba hacerse conocer en los círculos, tanto militares como de la alta sociedad, y así, lo vemos asistiendo a bailes, a reuniones literarias, a inauguraciones de exposiciones, a recepciones en algún Consulado o bien frecuentando el teatro y cuando podía a las zarzuelas y ópera.
Fue precisamente su asistencia a los bailes y reuniones que se daban en los círculos militares y su afición al teatro, lo que un día le llevó a conocer a cierta señorita, pelirroja por más señas, la cual le dejó hondamente impresionado por su vivacidad, alegría, inteligencia y por la pasión que esta sentía por el teatro, tanta que en su casa se solían dar representaciones teatrales con cierta asiduidad y con fama dentro del ambiente de la alta sociedad de Madrid, representaciones en las que esta solía actuar junto a sus hermanas. Esta señorita que le robó el corazón se llamaba Maria de los Ángeles de Sotto - Clonard y Aguilar y era la menor de las hijas de los condes de Clonard, Raimundo de Sotto y Campuzano y Agustina Aguilar Guillelmi. Fruto de sus encuentros, entablaron relaciones de noviazgo.

Que la pintura era su pasión quedó de manifiesto cuando a raíz de una carta que recibió en 1884 en la que se le comunicaba que se le concedía una beca para ir a Roma a realizar unos cursos de perfeccionamiento de técnicas de pintura, y, así, tras pedir una excedencia en el Ejército, en Marzo de 1885 partía junto a un grupo de personas rumbo a Roma, ciudad a la que llegó el 30 de Junio, inscribiéndose en el Libro Consular de Nacinalidad del Consulado español de la Ciudad Eterna el siguiente día primero de Julio.
Su estancia en Roma le proporcionó, aparte de una mejora notable en la técnica y presentación de los trabajos al óleo y el contacto con nuevas ideas en el arte pictórico, también le supuso una toma de contacto con una sociedad nueva, ver in situ los lugares destacados de arte de la antigua Roma, pasear por el Trastévere, penetrar en el sacrosanto recinto del Vaticano y poder asistir a la celebración de los actos religiosos celebrados por el Papa, recorrer los museos romanos o ir de excursión a lugares como Ostia, los lagos de Braciano y de Vico, los pintorescos pueblos del entorno del Monte Sibillini, de los Abruzzos o del Gran Sasso. También estuvo paseando por la monumental Florencia y visitando la Gallerie dell´Accademia. Todas estas experiencias le dejaron profunda huella, plasmando sus impresiones en las largas cartas que les escribía a sus hermanas, madre y novia, donde con todo lujo de detalles describía los lugares visitados, la gastronomía probada, los museos admirados o las relaciones personales mantenidas tanto con sus compañeros de beca como con los naturales del lugar.
Soldado en reposo
También tuvo la oportunidad de conocer y admirar a pintores que andando el tiempo llegarían a ser verdaderos genios de la pintura, de reconocida fama internacional y, así, podemos citar a Muñoz Degrain, Sorolla Bastida Mariano Fortuny o Attilio Simonetti, pintor y anticuario romano.

Tras pasar dos años allí -volvió el 16 de Junio del año siguiente después de pasar sus vacaciones en España-, acaba sus estudios, presentando como trabajo final dos lienzos titulados “Los caballos” y “Soldado en reposo”, lienzos que en la actualidad se hallan en la casa de sus nietas Isabel y Josefina de Laguno y de Zuzuarregui, en Málaga. Con estos cuadros dejaba claro cual iba a ser uno de los temas principales de sus cuadros, siendo éste su otra pasión: el Ejército y lo militar.
Una vez de vuelta, es destinado a Cartagena, a Huesca y posteriormente a Madrid, donde en Diciembre de 1888 es ascendido a Teniente, pasando después con destino en el Regimiento “Cazadores de Maria Cristina”.

Por fin, después de los años de noviazgo, se presenta un día Antonio junto con su madre ante el padre de Maria de los Ángeles, para pedirla en matrimonio, a lo cual accede éste y tras unos meses de espera, el veintisiete de Abril de 1890 celebran el enlace nupcial en la madrileña parroquia de San José, siendo los testigos del enlace Filiberto de Zea y Mahy, Julio García del Busto y Alcázar, Liborio de Ramery y de Zuzuarregui y Enrique Gómez Marbán, muy amigo de la familia de Maria de los Ángeles.
Como el sueldo de militar no era una fortuna y a pesar de que sus respectivas familias gozaban de una excelente posición económica, decidió Antonio emplear su afición a la pintura como medio para ganar un dinero extra y, así, pintó retratos y cuadros de temática variada, de la misma manera que participaba en cuantas exposiciones le era posible.


Soldados al Galope. Italia 1887
En 1891, por fin, puede mostrar al gran público su técnica y estilo como pintor al óleo, pues participó en la Primera Exposición General de Bellas Artes, en Barcelona y en la sección de pintura al óleo, con la obra “El herradero”, un cuadro de 0,70 x 0,45 cm, con la que cosechó un triunfo, pues la vendió por 500 pesetas. Así mismo, en 1892 participó en la Exposición Internacional de Bellas Artes, en Madrid, también en el apartado de pinturas al óleo y como en la exposición anterior triunfó con esa obra, la volvió a presentar, pero esta vez de 0,30 x 0,20 cm, al decir de la crítica cuadro muy elaborado, de gran pulcritud y minuciosidad, muy acabado, del que lo que mejor conseguido estaba eran los caballos y lo menos conseguido las figuras de los soldados. No sabemos si la consiguió vender.

Siguiendo con su actividad artística, ese mismo año de 1892 y con motivo de la edición de un número ilustrado sobre el IV Centenario del descubrimiento de América que el Círculo de Bellas Artes de Madrid iba a editar en Octubre, participó en el aportando un dibujo hecho con plumilla, desde luego con temática militar. Esta revista se publicó como número extraordinario y fue titulada “El Descubrimiento” y donde participaron un gran número de creadores artísticos: pintores, músicos, literatos, escultores, arquitectos y otros más. Entre los que aportaron obras para este número podemos destacar a los políticos Cánovas del Castillo y Castelar, los músicos Chapí y Chueca, los pintores Mariano Benlliure y José Fortuny y otras muchas personas más.

Litografía. 1892

Marina

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga

domingo, 10 de julio de 2011

Breve Biografía del Ilustrísimo Sr. Don Antonio de Zuzuarregui y Flórez - Varela. Militar y Pintor (1859 - 1922) ®©

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El presente texto biográfico, así como todos los expuestos en este blog, están convenientemente inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Junta de Andalucía.

5º Capítulo: El Ciudadano Particular (1ª Parte)

   Los primeros años de la vida de Antonio estuvieron marcados por la alternancia en el Gobierno de moderados y liberales, siendo años en los que cabe destacar la proyección internacional de España, sobre todo en la política neoclonialista y las intervenciones militares, aparte de la Guerra de África (1859 – 1860), en México, Santo Domingo, Chile y el Perú.
   Este estado de cosas duró hasta que Prim y Serrano se unieron al pronunciamiento revolucionario de Topete de 1868, que tuvo como consecuencia, tras el enfrentamiento con las tropas realistas y la derrota de estas en Puente de Alcolea, la marcha al exilio de la Reina Isabel II, dejando esta enormemente desprestigiada a la Corona. Tras estos sucesos se nombró Regente a Serrano, asumiendo la Presidencia del Gobierno Prim, con el objetivo de restaurar la Monarquía, cosa que se consiguió cuando Amadeo de Saboya aceptó el Trono español (1871), aunque para cuando juró la Constitución, Prim, su valedor, había sido asesinado pocos días antes.
   Pero consecuencia de la oposición de republicanos, monárquicos y carlistas, decidió Amadeo I que no era España su lugar de trabajo y en 1873 abdicó, abandonando así un país ingobernable, pasando este a ser una República, modelo de Estado que duró apenas once meses, pues debido al inmenso desbarajuste político y social de España -cantonalismo, autonomismo, III Guerra Carlista, malestar en Ultramar,…- el General Pavía disolvió las Cortes -a su manera- y entregó el Gobierno, de forma provisional, a Serrano, el cual acabó con el cantonalismo y continuó con la tremenda guerra carlista.
   Al poco tiempo, tras el pronunciamiento de Martínez Campos y Primo de Rivera, se proclamó Rey a Alfonso XII en 1874, ocupando la presidencia del Gobierno el malagueño Antonio Cánovas del Castillo. Este proceso, que responde al nombre de Restauración Borbónica, entre otras cosa propició la vuelta al poder de la burguesía latifundista agraria y el retorno al doctrinarismo, por el cual la soberanía nacional residía en el Rey y en las Cortes.
S. M. el Rey D. Alfonso XII
    Es durante el reinado de Alfonso XII cuando destaca la inmensa talla política del malagueño Cánovas del Castillo, el cual consiguió acabar de una vez con la guerra carlista (1872 - 1876), con la insurrección cubana (1876 - 1878) por medio de la llamada Paz del Zanjón, se promulga una nueva Constitución (1876) y se instaura el régimen de alternancia pacífica en el poder de los dos principales partidos españoles: el Conservador, con Cánovas a la cabeza, y el Liberal, con Sagasta a su frente. También en esta época se funda la Institución Libre de Enseñanza y se decreta la libertad de culto.
   Culturalmente, asistimos en esta época a como jóvenes pintores españoles, atraídos por conocer in situ a los pintores italianos del Renacimiento y por disfrutar de una ciudad que aun mantenía sus gloriosas ruinas romanas y un romántico aspecto a caballo entre lo medieval y lo renacentista, acudían a Roma a perfeccionar sus técnicas e impregnarse de las nuevas corrientes europeas, además de que en aquellos tiempos se consideraba que había que ir a Italia para alcanzar maestría y madurez en esa disciplina artística. Así, la Academia de Bellas Artes de San Fernando abrió en Roma la Academia Española, en 1873, centrada, sobre todo, en la pintura y que permitió que muchos alumnos pudieran ir becados a la Ciudad Eterna, costeándose así la manutención, materiales de trabajo y alojamiento. Otros, como nuestro Antonio o Sorolla, fueron también a Roma becados por otras instituciones, como la Diputación de Valencia.
Exmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo, malagueño ilustre
   A la muerte de Alfonso XII, asume la Regencia su madre, Maria Cristina, en 1885, ocurriendo durante su regencia la pérdida de las últimas colonias de Ultramar, sucesos en los que participó directamente nuestro Antonio, y así entre 1895 y 1898 se perdieron Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, además de ser derrotados por Estados Unidos navalmente.

    Este desastre, dio como resultado una crisis nacional, que acaba con el equilibrio parlamentario, los partidos se atomizan y radicalizan, se acentuó el centralismo político y cultural -Generación del 98- y se revitaliza considerablemente el nacionalismo, sobre todo el catalán.
   Así las cosas, en 1902 es proclamado Rey Alfonso XIII, época en la que a pesar de ser España un país poco industrializado, se asiste a un creciente malestar laboral, dando por resultado huelgas y manifestaciones por todo el país, destacando en esta Cataluña, la mas industrializada y donde el movimiento obrero tuvo su máximo exponente en la llamada Semana Trágica, en Barcelona, a cuenta de las levas forzosas para la Guerra de África.
S. M. el Rey D. Alfonso XIII
   La neutralidad de España durante la I Guerra Mundial -pensamos que equivocadamente- favoreció la industrialización, pero también trajo consigo una pugna entre las clases dominantes y el comunismo, anarquismo y socialismo -que procuraban la destrucción del Estado-, a lo que había que añadir el descontento de la clase militar, las huelgas, el autonomismo, el separatismo y, por último y como guinda, el Desastre de Annual, en 1921, tremendo mazazo dado a la sociedad española, al Ejército y al prestigio de España. 

     En resumen, un desastre de país que como resultado de todo este cúmulo de problemas obtuvo una dictadura militar tras el golpe de Primo de Rivera en 1923, pero eso ya no lo presenció Antonio, pues falleció el año anterior dolido en el alma por la situación de su Patria.
   Esto anteriormente desarrollado, es la España en la que vivió nuestro hombre.

   Como dijimos al principio, nació Antonio en un hogar de la alta sociedad madrileña, con orígenes aristocráticos por parte de su madre y de la alta burguesía por parte de su padre, haciendo de el un típico producto social de la época en la que nació. Un hogar donde los hijos eran atendidos por amas de cría y niñeras. Una familia que era consciente de la necesidad de una buena formación académica y humana, donde los valores cristianos estaban grabados con fuego en los genes y donde el catolicismo encontraba abrigo y protección. Fue Antonio un hombre profundamente religioso y creyente en la doctrina de Cristo y favorecedor en la medida de sus posibilidades de la Iglesia Católica.
   Los primeros rudimentos escolares los adquirió en su casa, donde un preceptor le enseñó a escribir, leer y las matemáticas, para después pasar a seguir sus estudios en el Colegio Elemental y Superior, en el número 21 de la calle Costanilla de los Desamparados, donde a los ocho años ya destacaba tanto en Literatura como en Escritura, a la vez que desarrollaba y estudiaba la otra gran pasión de su vida: el dibujo. También se le puso a estudiar francés, idioma que llegó a dominar a la perfección, al igual que el italiano, que aprendió tras pasar dos años en Italia, como más adelante se dirá.
   La temprana muerte de su padre no alteró los planes que éste trazara como línea directora de la vida de Antonio, basada en la aportación a la sociedad de un hombre de bien, fiel a su Patria y a su Rey, un buen católico y un ciudadano responsable y trabajador, honesto y honrado. Efectivamente, su madre, mujer de gran belleza, inteligente y enérgica, no solo supo mantener la posición económica y social que tenía antes de la muerte de su marido y el mantenimiento de su propio patrimonio, si no que supo poner a sus hijos -entre ellos a Antonio- en una alta posición social y económica, casándolos con personas de los entornos sociales aristocráticos y de la alta burguesía, tanto de Madrid como de Barcelona.
   Al acabar sus estudios, y disfrutar de las tradicionales vacaciones en Fuenterrabía, ingresó Antonio el treinta de Julio de 1876 en la Academia Militar de Caballería de Valladolid, de donde salió el treinta de Junio de 1879 como Alférez del Arma y con destino en Valencia.
   Por esta época, la afición de Antonio por el dibujo ya se había visto superada por la de la pintura al óleo, elaborando cuadros que tenían mucho de empeño pero poco del dominio de la técnica, cosa que, gracias al esfuerzo y la pasión que le ponía, fue adquiriendo. Fue aquí en Valencia donde tuvo contacto con gente de ese mundo, incluso llegó a conocer al que andando el tiempo llegaría a ser un genial y excepcional pintor: el valenciano Don Joaquín Sorolla y Bastida, con el que mantuvo algún contacto posteriormente.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga

viernes, 8 de julio de 2011

Breve Biografía del Ilustrísimo Sr. Don Antonio de Zuzuarregui y Flórez - Varela. Militar y Pintor (1859 - 1922) ®©

ATENCIÓN:

El presente texto biográfico, así como todos los expuestos en este blog, están convenientemente inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Junta de Andalucía.

4º Capítulo: El Militar (3ª Parte)

Cuando salió de prisión, pasó destinado al regimiento Caballería de Reserva “Andújar” hasta obtener su destino como Secretario de Causas de un Juez Instructor, cosa que ocurrió el veintiuno de Junio, pero duró poco tiempo en ese cargo, que mas bien parecía una continuación del castigo, por tratarse de un cargo relacionado con causas penales.


El catorce de Agosto fue recibido, junto al Coronel Gobernador de las prisiones militares, por el Ministro de la Guerra, D. José Cortés, para la presentación de lo planos y proyecto para la construcción de unas prisiones militares de nueva planta, con arreglo a las necesidades y adelantos modernos de la época, dado que el antiguo edificio de San Francisco, donde hasta entonces se hallaban las prisiones, ya no eran adecuadas por antiguas, pequeñas e insalubres. Estos trabajos se dedicaban al General Weiler y determinaban para el nuevo edificio unas condiciones óptimas de higiene y amplitud, así como unas instalaciones adecuadas para los Consejos de Guerra y Juzgados de Guardia.


Su mujer, María de los Ángeles, y dos de sus hijos

Para continuar recordándole su delito de agresión a un superior, el dieciséis de Agosto es destinado al Regimiento “Alcázar 3”, para cobrar los haberes que le correspondían por haber sido nombrado Secretario Eventual de Causas de esa Región Militar.

Como no todo iba a ser amargarle, el diecinueve de Junio de 1903 se le concede la medalla de la Jura del Rey, a propuesta del Capitán General de Castilla la Nueva y el siguiente dieciocho de Noviembre se le concede la invalidación de las notas negativas que en su hoja de servicio y de hechos se le consignaron en los años de 1890 y 1897.

Seis años después, el ocho de Abril de 1907 es, por fin, ascendido al empleo de Comandante, pasando el siguiente veintiocho a desempeñar sus nuevas funciones en la Junta Provincial del ganado caballar y mular de Teruel como Delegado Militar y desde Julio hasta el treinta y uno de Octubre desempeña, también, el cargo de Delegado del Capitán General de la 3ª Región Militar ante la Comisión Mixta de Reclutamiento de Teruel.


En Teruel estuvo hasta el catorce de Septiembre de 1908, que junto a su Regimiento se traslada a Madrid, ejerciendo el servicio de su clase hasta el once de Enero de 1909, fecha en que su Regimiento se traslada a Carabanchel, donde finó el año. Para endulzarle un poco la vida, el diez de Diciembre de ese año y por su contribución a la preparación de los actos de Centenario, se le concede la Medalla de plata del Centenario de los Sitios de Zaragoza.

En Carabanchel permaneció hasta el treinta de Julio del año siguiente, que marcha a Aranjuez para incorporarse al Regimiento de Caballería “Lusitania”, cosa que le produjo gran alegría, pues sentía admiración por ese Regimiento. Su uniforme, mientras estuvo en el era casaca y divisa azul celeste, el lema del Regimiento “Lusitania tessera omni armatura fortior” o lo que es lo mismo, “Lusitania con su estandarte puede mas que todas las armaduras”; el santo patrón era Santiago Apostol y en su blasón lleva escrito “Venció en Tamames”.

En su Regimiento "Lusitania"
El veinte de Febrero de 1911, estando de servicio ordinario en el Real Sitio de El Pardo, le llegó el despacho que le promovía a Comandante Mayor del Cuerpo, y en el desempeño del cargo finó el año.

Poco le duró la satisfacción de pertenecer al Regimiento “Lusitania”, pues el veinticinco de Febrero de 1913 es destinado al Regimiento “Cazadores de Vitoria”, en el cual permaneció hasta Noviembre, mes en el que, previo paso por la situación de excedente de la 1ª Región Militar, es ascendido al empleo de Teniente Coronel del Arma de Caballería.

Los dos años siguientes fueron de mucho trabajo burocrático y administrativo, lo cual le llevó a tener tres audiencias con S. M. el Rey D. Alfonso XIII. La primera fue el primero de Mayo de 1914, junto a los Generales, Srs. Delgado, Zuleta y Ceballos, los Coroneles, Srs. Elola, Idoate y Marqués de Nevares, los Tenientes Coroneles, Srs. Corradi y Rocha, el Farmacéutico Mayor Sr. Úbeda, Comandantes, Tenientes Auditores y un Teniente. Tras esta audiencia, el dieciséis de Junio es nombrado Ayudante Fiscal del Consejo Supremo de Guerra y Marina.

La siguiente audiencia fue el veinticinco de Abril de 1915, junto al Intendente de la Armada, Juan Ozaya y Ruiz de Valdivia, el Coronel de Estado Mayor, Pío Suárez Inclán, el Teniente Coronel de Ingenieros, Francisco Díaz Domenech, tres Comandantes y un Capitán.

La tercera audiencia fue el siguiente uno de Mayo, formando parte de una representación militar compuesta por Generales, Coroneles, Tenientes Coroneles, Capitanes y un Obispo.

En 1916, estando destinado en el Consejo Supremo de Guerra y Marina, recibe la felicísima noticia de que se borran de su expediente las notas negativas referentes a los hechos de 1890 y de 1900, y concediéndosele, además, la Mención Honorífica por el comportamiento observado en una acción sostenida con el enemigo durante la Campaña de Cuba, y el día treinta de Diciembre se le concede la Cruz y Placa de San Hermenegildo, con antigüedad de 1902 y 1912 respectivamente. Por último, el once de Agosto de 1917 se le concede la Cruz de segunda clase al Mérito Naval con distintivo blanco.


De los sentados en silla, el primero por la derecha, con las piernas cruzadas

Marchaban bien las cosas para Antonio en el plano profesional, continuando con tesón en el desempeño de su labor profesional y viendo como por el horizonte de su vida empezaba a aparecer el astro de la edad de la jubilación. Pocos años más y se le concedería la promoción a Coronel, donde desarrollaría ya los últimos actos de vida profesional activa, tras lo cual, el retiro como General de Brigada, cumpliendo así el proyecto de su vida como soldado del Rey y de la Patria, a los que dedicó su vida.

Pero como dice el refrán, “dura poco la alegría en la casa del pobre”, pues en Abril de 1918, durante unos actos en el patio de armas de su cuartel, su caballo se encabrita, lo tira al suelo y quiere la mala suerte que le pisotee la espalda, causándole graves lesiones medulares que le condenan a una silla de ruedas. Este desgraciado accidente hace que tenga que retirarse del servicio activo antes de tiempo, pues el veintisiete de Julio de ese año se le jubila como Coronel, esfumándose de un plumazo la ilusión de ser General, pero como cristiano agradecido a Dios, se felicitó de seguir vivo, continuar junto a su mujer y seguir gozando de sus hijos y cuatro nietas.
El diez de Enero de 1919 y por Real Orden se le concede una pensión anual de mil doscientas pesetas a la placa de San Hermenegildo, pensión que empezó a cobrar desde primero de Agosto siguiente.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga