martes, 17 de mayo de 2011

Breve Biografía del Ilustrísimo. Sr. Don Antonio de Zuzuarregui y Flórez - Varela. Militar y Pintor (1859 – 1922) © ®

ATENCIÓN:
El presente texto biográfico, así como todos los expuestos en este blog, están convenientemente inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Junta de Andalucía.

2º Capítulo: El Militar (1ª Parte)

   Como dijimos antes, su padre había pensado que sirviera al Rey y a España, junto con su hermano Enrique, en la Armada, pero la temprana horfandad paterna relegó al olvido este deseo. No obstante, la idea militar se fraguó en su interior debido, por un lado, al carácter fogoso de su joven espíritu, y por otro el ejemplo de sus tíos y primos que ya servían o sirvieron en el Ejército y de los que tanto se hablaba en casa alrededor de la mesa en las largas noches del inverno, como era el caso de sus tíos Agustín y Francisco en el Batallón Franco de Guipúzcoa, Regimiento de “Chapelgorris”, durante la Primera Guerra Carlista, de su tío Francisco Olazarra Sánchez, Capitán de Infantería durante aquella guerra o de su primo Dimas de Ramery, militar, que,  posteriormente, sirvió como Teniente Coronel del 9º Batallón del Cuerpo de Voluntarios de Puerto Rico en 1897 cuando la guerra de la independencia de ese país. También el conocimiento de la vida de su abuelo Vicente y su participación en la Primera Guerra Carlista y su "decisiva actuación en la de Deva"
     Añadir a estos elementos las lecturas que de héroes militares de los tiempos antiguos hacía Antonio, devorando ávidamente las biografías de grandes capitanes como Fernando González de Córdoba, los relatos épicos como El Cantar de Mío Cid y La Canción de Roldán, las novelas como Don Quijote de la Mancha y Amadís de Gaula o las narraciones hechas por Jenofonte en su Anábasis o por Julio César en su Guerra de las Galias, libros heredados de la gran biblioteca de su abuelo Vicente.
   Otros elementos a tener en cuenta en la forja de la vocación militar de Antonio, fueron la situación militar y política en España, con Cánovas a la cabeza, que empezaba a presentar ciertos síntomas de mejoría y de éxitos, pues las sucesivas victorias de las armas reales estaban poniendo fin a la Tercera Guerra Carlista, la cual venía desangrando a la Nación en vidas y al Estado en recursos económicos desde 1872 -y aun antes- y las noticias que junto a sus familiares leía en los periódicos acerca de las perspectivas bélicas contra la insurrección independentista cubana, conflicto bélico que dio comienzo en 1876 y se dio por concluido en 1878 con la llamada Paz del Zanjón.

Su abuelo Vicente Flórez - Varela y Camino                                          
   Con todos estos mimbres, mas la fantasía y fogosidad natural del joven, pidió y obtuvo permiso de su madre para ingresar en el Ejército y, así, el 10 Julio de 1876 ingresa Antonio como alumno supernumerario de la Academia  Militar de Caballería de Valladolid, donde permaneció hasta fin Junio de 1879, fecha en la que fue examinado y aprobado del 6º semestre, mereciendo la calificación de Bueno en Geografía e Historia Militar, Servicio Interior y repaso de Ordenanza y Táctica, correspondiéndole el número 18 entre los 42 de su promoción, siendo ascendido a Alférez del Arma de Caballería por propuesta reglamentaria, con la antigüedad de 1 de Julio siguiente, siendo destinado al Regimiento “Lanceros de Sagunto” y quedando de guarnición en Valencia. A este año de antigüedad hay que sumarle otro de abono que por R. D. de gracias se le concedió para optar a la condecoración de San Hermenegildo. El uniforme que usaba este su primer Regimiento tenía la casaca azul celeste y la divisa grancé, siendo la patrona Nuestra Señora de Montserrat.
   Entre fin de Junio de 1880 y Marzo de 1885 estuvo destinado, aparte de en Valencia, en las plazas de Cartagena, Albacete, Valladolid, Córdoba, Jerez de la Frontera, Sevilla y Cádiz, prestando diferentes servicios, entre ellos el de la represión de la delincuencia organizada en el medio rural, problema importante en aquellos tiempos, habiendo disfrutado durante este tiempo y concretamente entre el 5 y el 25 de Abril de 1880, de un mes licencia, que usó para desplazarse a Irún, donde se dedicó a resolver asuntos de índole familiar.

Alférez de Caballería. Valladolid, 1879
   Desde el 14 de Mayo de 1887 estuvo destinado en Cartagena, Huesca y posteriormente en Madrid, donde fue destinado a prestar sus servicios en el Depósito de la Guerra, quedando de supernumerario en ese cuerpo y así hasta Diciembre de 1888, fecha en que se le trasladó al de Reserva nº 26, siendo promovido el día 24 de ese mes al empleo de Teniente por antigüedad.
   A fines de Abril de 1889 es destinado al Regimiento de “Cazadores de Maria Cristina”, quedando de guarnición en Madrid, estando así hasta el 14 de Abril de 1890, fecha en que le fue impuesto un mes de arresto por negligencia en el servicio, siendo indultado el 29 de dicho mes.  ¿La causa?: que en el año anterior se le formó proceso con motivo de una fuga de presos estando el de guardia en la Prevención del Cuartel y de cuya sumaria, como hemos dicho, fue indultado (10)
   Posteriormente lo trasladaron al Ministerio de la Guerra, prestando sus servicios en la 2ª Sección del mismo. El 4 de Junio tomó la denominación de Primer Teniente y en igual destino estuvo todo 1891 y todo 1892.

Orla de su promoción
   Los años de 1893 y 1894 los pasó destinado en el Depósito de la Guerra. El 28 de Enero de 1895 se le concede la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo blanco, pensionada y, así, siguió destinado en el Depósito hasta que en Noviembre se le comunica que ha sido propuesto para el ascenso a Capitán y con destino al Regimiento de Reserva “Andújar 40”, lo cual no ocurre, pues cuando se oficializó su promoción a Capitán, el 7 de Febrero de 1896, se le comunica que su destino seguiría siendo en el Depósito, pues atendiendo a su solicitud de ir voluntario a Cuba ha sido destinado al Ejército de dicha isla, empezando su aventura militar el diez de Marzo cuando embarca en el vapor - correo “Ciudad de Cádiz” rumbo a La Habana, desembarcando en esa ciudad el 28 de dicho mes para acto continuo ser destinado en concepto de agregado al Regimiento de “Borbón” y el 30 de Abril al de “Villaviciosa”, incorporándose a la Plana Mayor en Santiago de las Vegas, localidad en la que permaneció hasta el cuatro de Junio, día en que se hizo cargo del 2º Escuadrón, llamado “España”, y a partir de ahí comienza a sostener encuentros bélicos con los insurrectos independentistas, que veremos en sus dos años en el próximo capítulo.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga

miércoles, 11 de mayo de 2011

Breve Biografía del Ilustrísimo. Sr. Don Antonio de Zuzuarregui y Flórez - Varela. Militar y Pintor (1859 – 1922) © ®

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El presente texto biográfico, así como todos los expuestos en este blog, están convenientemente inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Junta de Andalucía.

1ª Capítulo: Introducción


   Las contracciones, cada vez mas frecuentes e intensas, dieron paso a una que fue la que le indicó a Ventura que debía dar un fuerte empujón y, sudorosa, miró a la comadrona como indicándole que “preparada, que ahí va”, aunque a la comadrona, dada su experiencia, no hacía falta decirle nada: eran ya demasiados los niños que había ayudado a traer al mundo.
   Tras unos minutos de esfuerzos, vino al mundo un niño hermosote que a la primera palmada en el trasero dejó escapar su primer sonido en este mundo, un llanto potente y continuado, como diciéndoles a todos los presentes que “aquí estoy yo, ya he llegado”.
   Así, mas o menos, pudo haber sido el nacimiento de Antonio, un veintidós de Octubre de 1859, segundo hijo del matrimonio formado por Jose Antonio de Zuzuarregui Delgado y Ventura Flórez - Varela y Gálvez, familia de la alta sociedad madrileña, cuya residencia por esos días se situaba en el cuarto izquierdo del número 15 de la madrileña calle del Prado. Fue bautizado el siguiente día 24 en la Parroquia de San Sebastián, por el Párroco D.Julián Candano.
   Era el padre de Antonio natural de Fuenterrabía, Guipúzcoa, hijo de Luis Zuzuarregui Lecuona y de Magdalena Delgado Martínez – indianos-, y acaudalado hombre de negocios, cuyos intereses comerciales y mercantiles se repartían entre Cuba, Puerto Rico y la Península, lo cual le obligaba a estar frecuentemente de viaje, tanto por la Península como a Ultramar, pasando, no obstante, importantes temporadas en Madrid, ciudad en la que desarrollaba, además, una gran vida social y cultural, siendo miembro de varias instituciones, tales como el Ateneo, la Orden de San Juan de Jerusalén, la Orden de Carlos III, el Casino y otros círculos altoburgueses y aristocráticos.


                                                                                                                                                                                                                Su Padre
 
   Era la familia del padre de Antonio hija de un antiguo e ilustre linaje de Fuenterrabía, por línea paterna, familia hidalga que había dado valientes marinos y buenos regidores a la Villa guipuzcoana, aunque el abuelo de Antonio debió marchar a Venezuela para hacer fortuna -cosa muy normal en aquella época-, lugar donde conoció a la abuela de Antonio, perteneciente a una familia de funcionarios del Estado con destino en aquella Provincia de Ultramar.
   Las hermanas del padre de Antonio casaron en Guipúzcoa con hijos de familias hidalgas de allí, tales  como los Olazarra y los Ramery, y de los hermanos de su padre, tenemos constancia de que uno llamado Agustín casó con Encarnación Martelo, hija de una familia de hacendados de la isla de Puerto Rico, entonces española.
   Los abuelos de Antonio hicieron en Venezuela una gran fortuna, invirtiendo el dinero en bienes tanto muebles como inmuebles en Venezuela, Puerto Rico y Cuba, fortuna a partir de la cual pudo el padre de Antonio hacer la suya por medio de compras acertadas e inversiones oportunas, llegando a ser un verdadero potentado con domicilio en Madrid. La caída del valor de las acciones de una compañía en la que tenía realizada una muy importante inversión, provocó que decidiese, aun cuando no quebró, reforzar sus negocios en Cuba, donde tenía establecimiento comercial en Matanzas, procurándose una plaza de Corredor en la ciudad de La Habana. Lamentablemente falleció allí al poco tiempo, pudiendo, no obstante, dejar asegurados sus negocios y sus rendimientos económicos, procurándoles una buena situación a su mujer e hijos.

Su Madre
    La madre de Antonio, Ventura, era natural de la Villa y Corte e hija de Vicente Flórez - Varela y Camino, Interventor General Militar Subdirector del Cuerpo Administrativo del Ejército, con rango de Mariscal de Campo, y de Amalia de Gálvez y Valenciano. Era Ventura, al igual que su marido, mujer de una gran vida social y dada al socorro de los menos afortunados.
     La familia de la madre de Antonio tenía un origen noble, pues por parte de su padre tenemos, por un lado, a los Flórez – Varela, que eran hijos de familias gallegas titulares de los Señoríos de la Casa de Ramil y de la Casa de Outeiro. Por la otra parte, los Camino, que eran descendientes de ilustres familias de marinos santoñeses, como por ejemplo Pablo de la Cosa, Capitán de Fragata e Hijodalgo, Juan Valdés y Castro, también Capitán de Fragata e Hijodalgo y  José de la Cosa y del Haro, Hijodalgo notorio y Regidor de la villa santoñesa,...
   Por parte de la madre de su madre era descendiente de una familia originaria, por un lado, de Hijosdalgo naturales de Antequera, Málaga, la familia Gálvez, como Francisco de Gálvez y Almoguera, médico y Alcalde de Antequera, Francisco Javier de Gálvez y Velasco, Capitán de Caballería y miembro de la Orden de Carlos III, Roque de Gálvez Montoya, Oficial de Caballería o su hermano Francisco, Escribano del Reino, y por el otro lado los Valenciano, naturales de Madrid, que dieron militares y Caballeros del Hábito de Santiago, tales como Luis Valenciano Manrique, Juan Valenciano Carballo, Diego Manrique y Ocio, Mariscal de Campo, y otros más.
    Así pues, y con todo el galimatías anterior, queda definida la clase social a la que Antonio pertenecía.
   Para situarlo en el momento histórico deberemos retrotraernos al año 1833, cuando tras la muerte de la calamidad nacional llamada Fernando VII, le sucedió en el Trono su hija Isabel II, bajo la regencia de su madre, María Cristina de Borbón, pero como el hermano de Fernando VII le negó el derecho al Trono a su sobrina por pensar que le correspondía a el y a lo que representaba, desencadenó un guerra que ha pasado a la historia como la I Guerra Carlista, de funestas consecuencias históricas y que se desarrolló entre 1834 y 1840 y aunque el Pretendiente contaba con el apoyo de la Iglesia, de las clases mas conservadoras, una parte significativa del campesinado y una no desdeñable porción del norte de España, perdió el bando carlista la guerra, acabando el conflicto con el llamado Abrazo de Vergara entre Espartero y Maroto en 1839.
   Entre tanto, ocurrió que en las filas liberales se produjo una escisión, creándose dos partidos, el progresista y el moderado, motivado ello, entre otras cosas por el llamado Estatuto Real. Mientras todos estos sucesos ocurrían, la Regente, que se hizo bastante impopular, hubo de enfrentarse a un pronunciamiento por parte de los progresistas, los cuales le impusieron un nuevo Gobierno y una nueva Constitución, para al final tener que abdicar tras una nueva revuelta que la mandó al exilio, abandonando España y haciéndose Espartero con la Regencia en 1841, en la cual duró poco, pues en 1843 fue desalojado de ella por la acción combinada de moderados, republicanos y progresistas, acaudillados por Narváez, cuyo Gobierno se apresuró a proclamar la mayoría de edad de Isabel II en ese año 43, con tan solo trece años.
   El reinado de Isabel II ve fortalecerse y consolidarse a la nueva burguesía, y ello fundamentalmente gracias  al enriquecimiento habido como consecuencia de la compra de bienes que en su día fueron puestos en pública almoneda por la Ley de Desamortización, de Mendizábal. Es en estos tiempos precisamente, cuando el padre de Antonio, heredero por su casa de una considerable fortuna, empieza a invertir su dinero, tanto en España como en Ultramar.
   En esta época moderada se puso en vigor la llamada Constitución Liberal Doctrinaria, en 1845, y se firmó el Concordato, en 1851.
   No podía durar mucho este estado de la cuestión en España, pues los continuos desencuentros con los progresistas y la situación política, dieron lugar a un pronunciamiento de los primeros conocido como La Vicalvarada, en 1850, que dio el Gobierno a Espartero, primero, y a O´Donnell , después, época llamada Bienio Progresista (1854 - 1856), Gobiernos que, entre otras cosas, promulgaron una nueva ley desamortizadora.
   Tras el Bienio Progresista hubo un periodo de tiempo en el que se alternaron en el poder Narváez, con el apoyo de los moderados y absolutistas, y O´Donnell, con el apoyo de la Unión Liberal. Fueron unos años de gran desarrollo económico e, incluso y tímidamente, industrial, con la ampliación de la red de ferrocarriles, por poner un ejemplo, dado que el padre de Antonio fue uno de los particulares que invirtieron fuertes sumas de dinero en este medio de transporte y de progreso.
   Es esta una etapa que se caracterizó también por la proyección de España en el panorama europeo, por medio de una serie de campañas militares de variado éxito, tales como la Guerra de África (1859 - 1860), la anexión de Santo Domingo, la intervención en México al lado de británicos y franceses (1861 - 1862) o la Guerra del Pacífico, contra el Perú y Chile (1864 - 1866), campañas que en su conjunto confirieron a España un peso en el concierto europeo del que carecía.
   Así pues, esta es la España a la que vino a vivir Antonio.
   Y que estaba predestinado a servir a la Patria y al Rey con las armas, parece que estaba escrito, pues su padre solicitó en 1863 se le admitiera, junto a su hermano Enrique, como Aspirante de Marina con uso de uniforme desde los seis años y que pudiera optar a una plaza en el Colegio Naval Militar, gracia que le fue concedida el dieciséis de Abril de ese año (3), solo que al final Antonio se decidió a servir al Rey y a España como Oficial de la Caballería.
   Tres meses antes de cumplir siete años, quedó Antonio huérfano de padre, al fallecer éste repentinamente en La Habana, en el transcurso de uno de sus viajes de negocios, pues dado que había sufrido un descalabro económico a raíz del derrumbe del valor de las acciones de una compañía en la Bolsa y donde tenía invertido bastante dinero, había solicitado y obtenido una plaza de Corredor de número del Colegio de Corredores de La Habana y como tenía establecimiento comercial en la región de Matanzas -de donde era Cónsul del Tribunal de Comercio-, había ido a posesionarse de dicha plaza de corredor, encontrando allí la muerte, el nueve de Julio de 1865, probablemente a causa de la disentería u otra enfermedad tropical, siendo enterrado en el cementerio Espada de dicha capital. 
   A pesar de ese revés, quedó la familia en una excelente posición económica, pues aunque el desastre de las acciones fue importante no supuso en ningún momento quiebra económica, de modo que nuestro Antonio pudo continuar, al igual que sus cinco hermanos, estudiando y disfrutando de un excelente nivel de vida. Además, la familia fue un pilar importante, pues contaban con el apoyo de los tíos y primos, como por ejemplo su primo Liborio de Ramery de Zuzuarregui, abogado, Fiscal Superior de Filipinas e importante político vascongado, impulsor del foralismo e identidad vascos. También podemos citar a su tío Francisco Olazarra Sánchez, Capitán de Infantería e Interventor de Aduanas en Puerto Rico.
    Trataremos al personaje desde dos puntos de vista: desde el militar y desde el ciudadano particular.
   Deberá tenerse en cuenta que desde el punto de vista de ciudadano particular, una de nuestras principales y valiosas fuentes de información ha sido su hija Agustina, en la voz y los recuerdos de sus nietos María y Jose Antonio de Laguno y de Zuzuarregui.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga

miércoles, 4 de mayo de 2011

LOS CONDES DE CLONARD: UNA ESTIRPE MILITAR AL SERVICIO DE ESPAÑA. (1723 - 1923) ©® - 5º CAPÍTULO

Ilustrísimo Señor Don Miguel de Sotto Herrera, I conde de Clonard (1733-1788) ©®
   El abuelo de Miguel, Michael Sutton Kenny, hijo de una antigua familia noble irlandesa, huyó de Irlanda perseguido por los ingleses y habiendo sido despojado por estos de sus tierras, negocios y títulos, yendo a recalar en 1688 en Gibraltar primero, donde nació su hijo Raimundo, padre de Miguel, y a Cádiz después, ciudad en la que se estableció e invirtió el poco capital que pudo salvar de las garras inglesas. Sirvió al Rey de España como Teniente de Navío.

   El hijo de Michael, Raimundo, continuó con los negocios de su padre, invirtiendo en el comercio con Ultramar a la vez que servía al rey de España como Oficial de la Real Armada. El comercio con Ultramar lo tenía restringido a realizarlo bajo pabellón de un mercante español, de forma restringida y debiendo pagar una serie de impuestos a los que no estaban sujetos los españoles, y ello en base a que el monopolio del comercio con la América hispana lo ejercían los nacionales de España, quedándole vedado a los extranjeros, pudiendo estos realizarlo bajo unas determinadas condiciones, como por ejemplo servir militarmente bajo bandera española. Estos comerciantes fueron conocidos con el nombre de “Jenízaros”.
   Así pues, con estos antecedentes, nació Miguel en Waterford, Irlanda, el 27 de Diciembre de 1733 siendo, por tanto, hijo de una noble y antigua familia del condado de Wexford. Al poco de nacer sus padres regresaron a Cádiz, ciudad en la que como ya sabemos tenían sus intereses comerciales y a toda la familia y amistades. Fue Miguel el primer Sutton que tenía su apellido españolizado, siendo ya, a partir de entonces, conocida la familia como de Sotto .
   En esta ciudad crece y estudia Miguel, hasta que se hace cargo de los negocios de su padre. Es en esta ciudad donde conoce y entra en relaciones de noviazgo con Serafina Langton Carew y con la que contrae matrimonio el 8 de Enero de 1758.
   Era Serafina hija de Nicholas Langton Rhote y de Francisca Carew Sánchez de Silveira.
   Nicholás era descendiente, al igual que el padre de Miguel, de una noble familia irlandesa, que al igual que los de Sotto, hubo de emigrar tras ser depojada de sus tierras, negocios y títulos, y si no llegan a poner tierra de por medio, pierden incluso la vida, como consecuencia de las persecuciones por motivos religiosos, políticos y económicos que en el siglo XVII tuvieron lugar en Irlanda por parte de los ingleses.
   Con el tiempo, cuando ya la familia Sotto podía decir que era gaditana y había hecho fortuna y nombre, fue cuando Miguel empezó a dar los pasos pertinentes que le conducirían a su reconocimiento como Hijodalgo, para lo cual primero empezó por certificar que su padre había nacido en Gibraltar y era Hijodalgo de Sangre e hijo de Hijosdalgo en Waterford, en el Reino de Irlanda, todo lo cual se certificó desde Gibraltar y así se aceptó en la Real Chancillería de Granada, pasando luego a moverse jurídicamente en Cádiz a través de sus Abogados y Notarios para dar fe de su origen noble con el objeto de ser reconocido en la ciudad gaditana como Hijodalgo de Sangre y, así, el doce de Diciembre de 1769 se recibió en la Chancillería de Granada copia de auto y diligencias remitidas por el Consejo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Cádiz sobre su nombramiento como Hijodalgo de Sangre y para que como tal gozara y se le guardaran todas las debidas franquezas y libertades que le correspondían y debían serle guardadas en todos los ámbitos.
   En el documento se le reconoce como hijo de Raymundo de Soto (en realidad Sotto ---Sutton) y de Isabel de Herrera y nieto de Miguel de Soto (Sotto---Sutton) y de Cathalina Dalton, naturales y vecinos de la ciudad de Guaterforld (Waterford), Hijosdalgo notorios de Sangre y que por tales habían vivido en las partes donde tuvieron bienes y hacienda y que se les consideraba como tales Hijosdalgo según las prácticas de aquel Reino y sin haber experimentado cosa contraria a la hidalguía.
   Y que avecindado como estaba en la ciudad de Cádiz, pues solicitaba Miguel se le reconociera la hidalguía, presentando para lo cual los documentos pertinentes, los cuales, una vez traducidos se comprobó la certeza de todos y, tras su estudio, se le señaló su estado de Hijodalgo, eximiéndole de determinadas impuestos, como pechos, repartición de pecheros, cargas concejiles, …, y que se le nombre como Hijodalgo en todas las partes públicas, se le inscriba en el padrón correspondiente y se le admita el libre uso de sus Armas allá donde crea conveniente usarlas y se le inscriba en el Libro Capitular de Cádiz.
   Todo fue admitido, aceptado y firmado por la Real Chancillería de Granada el veintidós de Diciembre de 1769.
   El primer paso estaba dado, tras lo cual continuó moviendo hilos para conseguir se le reconociera y aceptara en España el uso del título de conde de Clonard que ya disfrutaban sus ancestros en Irlanda, lo cual le llevó dos años de gestiones, Abogados, Notarios, funcionarios y un tanto de dinero que dio como resultado un mamotreto de más de doscientas páginas en las que da cumplida cuenta de su filiación, la de sus padres, abuelos, bisabuelos y toda la historia familiar, mamotreto que presentó a los Alcaldes, Justicias y Regimiento de Cádiz para su tramitación ante el Estado  Por fin, el 17 de Enero de 1771 se llevó a efecto el asiento de Real Despacho por el que se le reconocía el uso y disfrute en el Reino de España del título de Conde de Clonard , y ello

“…en atención a los méritos y servicios de D. Miguel de Soto y Herrera, se ha servido S. M. concederle merced de Título de Castilla, con la denominación de Conde de Clonard, para sí, sus herederos y sucesores perpetuamente.”,

siendo, por tanto, el primero de ese título en España, y le fue concedido por los servicios prestados no solo por el, si no también por su padre y su abuelo, desde que llegaran a España huyendo de la sangrienta represión de los ingleses, a la Corona Española. Este título venía a sustituir al de vizconde de Clonard, que duró hasta el día 19 de Enero, que se le emitió certificado de carta de pago de media annata, de fecha día anterior, por las mercedes de título de vizconde, que le quedaba anulado, y de conde 
   La concesión del título le permitió, entre otras cosas, poder mandar a sus hijos varones a estudiar en el Real Seminario de Nobles de Madrid. 
   Consecuencia de sus actividades mercantiles y comerciales, en 1776 obtiene la licencia de explotación de un mina de carbón de piedra en el término municipal de Guadalcanal, en el lugar denominado Estebayanes. En esta época Guadalcanal estaba integrado en Extremadura y no en Sevilla, como ahora. También se dedicó a las actividades comerciales marítimas fletando navíos propios, aunque en ese campo nunca fue relevante en Cádiz. No obstante comerciaba con estos temas, ya fletando naves para el tráfico de mercancías con Ultramar, ya fletando barcos para el transporte de material de construcción naval, como fragatas de veintidós cañones, en las cuales participaba transportando arboladuras y tablazón del norte a los arsenales de Cádiz, Ferrol y Cartagena.
   Falleció en Madrid el 21 de Diciembre de 1788, siendo enterrado la noche del siguiente día, estando registrada su defunción en el Libro 9, folio 24 de la Parroquia de Santiago Apostol y San Juan. Vivía entonces en la plazuela de Santa Clara, casa primera. Falleció su mujer en su casa de la calle del Consulado, de Cádiz, el veintidós de Agosto de 1798, siendo enterrada en la Iglesia del Hospital de Mujeres de esa ciudad, estando registrado su fallecimiento en el Libro de Defunciones Primero, al folio 140 Vº, y habiendo testado ese mismo día ante el Escribano D. Manuel Saenza.
   Era hijo de Raimundo de Sotto Dalton y de Isabel Herrera González.
   Era nieto de Michael Sutton Kenny y de Catherine Dalton.
   Tuvo, al menos, cuatro hijos: Raimundo (1759), Lorenzo (1762), Francisca y Nicolás (1764). Francisca casó con Miguel Úngaro, Raimundo con Ramona Abach Casaviella y Nicolás –Capitán de Infantería- con una rica viuda venezolana.

Fernando J. de Laguno Oviedo
Málaga, a 4 de Mayo de 2011

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