Ayer tarde tuve la ocasión de asistir en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga, al nombramiento como Académico Correspondiente en Madrid de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga, del Excelentísimo Señor Don Hugo O´Donnell y Duque de Estrada, eminente abogado, Comandante de Infantería de Marina retirado y Duque de Tetuán, el cual centró su discurso en la figura y obra del Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Don Leopopldo O´Donnell y Jorris, figura de la máxima trascendencia militar, política, económica y social del siglo XIX español, y extendiéndola a la relación de este ilustra español con la ciudad de Málaga.
Fue un discurso brillante, ameno, emotivo y que, por lo menos a mi, cautivó la atención del concurrido personal que acudió al evento.
Le respondió un académico al que unían lazos familiares y de amistad con el ponente, adquiriendo con ello mayor emotividad y sentimiento al acto, contribuyendo así a darle una mayor y mas cálida dimensión humana a un momento académico como aquel.
Tras la alocución del académico, el Señor Alcalde de Málaga pronunció unas breves palabras de elogio tanto del personaje histórico como del nuevo Acedémico. Tras esto, el acto pasó a ser una reunión mas familiar que académica, pues allí presentes se hallaban numerosos miembros de la familia del ponente.
Me fui satisfecho de haber asistido.
Antes del discurso del Señor O´Donnell encontré a una señora mayor, enérgica y decidida, muy conocida por mi y al marido de otra señora, bastante mas joven y unidos ambos por lazos de parentesco muy próximo, vamos que son familia en primer grado, al cual no conocía y que me dejó una muy grata impresión.
La honorable señora me dijo que tenía que hablar conmigo porque, según ella había yo puesto cosas en internet -en mi página- que no se ajustaban totalmente a la realidad, poniéndome como ejemplo el que mi padre no fue un emigrante, sino que con unas cartas proporcionadas a través del Cónsul del Brasil,el Ilustrísimo Señor Don Raul Vachias -que me corrija la señora si me equivoco- se le nombraba representante para Brasil, Colombia, Cuba, Haití, Santo Domingo y Venezuela de la empresa vitivinícola malagueña Manuel Egea & Compañía, Propietarios - Exportadores y con el cometido de visitar todas las relaciones comerciales de la empresa en dichos países e incrementar el número de clientes. El empleo era fabuloso y prometía un futuro expléndido.
Dios dispuso que no se llevaran a efecto esos fantásticos proyectos y mi padre se convirtió en un emigrante más de entre los muchos que en España hubo en esos años. Nunca dijo que no lo fuera ni dijo que se dedicara a otra cosa que a lo que se dedicaba, siendo testigo de ello mi señor tío Don Jose Antonio, que estuvo también en Venezuela por aquellos años, viendo con muchísima frecuencia a su hermano, mi padre.
También comento el señor que con la señora iba, que determinadas afirmaciones mías vertidas en mi página no podía ponerlas tal cual, pues no estaban contrastadas con la otra parte y yo, desde aquí, le comento y de camino le invito a que exprese su opinión en la misma página, donde hay un apartado para hacer comentarios y opinar. Evidentemente yo solo puedo poner una opinión, porque solo soy una persona individual, pero invito a todos cuantos quieran a expresarse libremente en mi página, opinión que, además, pueden hacer anónimamente.
No quiero aburrir mas al los hipotéticos lectores, de modo que, de momento, aquí lo dejo.
Mis máximos respetos a la honorable señora y un muy cordial saludo -y respetos- al señor que ayer tuve la suerte de conocer.
Fernando de Laguno
11 de Marzo de 2011