viernes, 25 de enero de 2013

MARBELLA Y EL FIN DE SU MUELLE DE HIERRO: UN ARTÍCULO PERIODÍSTICO ©

   A poco tiempo ya para cumplirse los ochenta años del desmantelamiento y desaparición del tan popular y querido por los marbelleros Muelle de Hierro, he querido sacar a la luz un artículo aparecido en el periódico  La Unión Mercantil de fecha 20 de Marzo de 1934, donde un articulista hace una encendida defensa de la necesidad de mantenerlo para la ciudad de Marbella y para beneficio de la provincia y sus gentes.

   El Muelle de Hierro -que había construido la británica Sociedad Anónima Malcom- era eso, un muelle de hierro donde atracaban barcos de carga que recogieron desde 1870 hasta 1934 las miles de toneladas de mineral de hierro que habían sido extraídas de las cercanas minas de El Peñoncillo. Este puente era paseable desde la costa hasta su mitad más o menos, lugar en que se puso una verja que impedía el paso más allá. Era el muelle lugar de destino de los paseos de los marbelleros de entonces, constituyendo un motivo de solaz.

   La empresa que entonces explotaba la mina en 1934, la The Marbella Iron Ore viendo que ya no era rentable el negocio cerró sus oficinas y puso a la venta el muelle, lo cual hizo que el Ayuntamiento, oyendo el sentir popular, quisiera evitarlo, para lo cual propuso a la Dirección General de Puertos que lo comprase, obteniendo una negativa por parte de dicho organismo y como el municipio no tenía dinero para ello -la economía municipal estaba hecha unos zorros- el muelle acabó por venderse a unos chatarreros  valencianos que tardaron poco en desguazarlo y llevárselo, para desesperación y desconsuelo de los marbelleros, que veían cómo uno de sus símbolos más apreciados desaparecía.

   El articulista, Don José María Zuzuarregui y de Sotto, abogado, había sido Concejal de Marbella entre 1932 y 1933, residiendo en aquella ciudad, y donde su hermana Agustina y su cuñado, José de Laguno, habían fundado un hotel de excelente calidad y alto nivel, llamado Hotel Miramar.

   Haciéndose eco del sentir y del clamor popular ante tal afrenta a la ciudad y al pueblo, el articulista no dudó en tomar la pluma y escribir lo que sigue:

UN BUEN PUERTO QUE SE MALOGRA

   A la vista de todos y en plena pasividad de los malagueños y sus autoridades, se va a desmontar el muelle marítimo más capaz de la provincia (descontando los del puerto de Málaga)

   Un muelle de cerca de medio kilómetro de largo (ocho metros de altura sobre el agua) y perfectamente apto para la carga de barcos de cuatro mil toneladas.

Foto que acompaña al artículo
   Ni una protesta ni una gestión para impedirlo, ni una sola, tampoco, para lograr lo que es natural y obligado cuando la política provincial y local está verdaderamente inspirada en anhelos de mejoramiento material y social de la región.

   El magnífico muelle de la ensenada de Marbella va a destruirse, sin provecho de nadie, precisamente en la ocasión en que están a punto de concluirse las carreteras de Ronda y Coin que, desembocando en la general de la costa, confluirán en Marbella como vértice de su tráfico. Vea el lector el croquis que publicamos y podrá juzgar por la situación de los datos la enorme torpeza de la destrucción que se intenta.

   Tenemos fama los españoles de cargar a los Gobiernos la culpa de nuestros atrasos, pero a fe que ellos han hecho, en general, todo lo posible para justificar esa costumbre. Veamos el caso presente.

   Sobre el año 1871 se hizo concesión por parte del Estado español a la Sociedad Anónima Malcom para que instalara un muelle en Marbella. En efecto; se construyó un espléndido muelle de sólidas columnas de hierro, fuertemente apresado en otras empotradas en el firme marino, y convenientemente afianzadas de armadura metálica. Cerca de quinientos metros de muelle sobre el mar, con un <<calado>> en la punta de veinte y cinco pies de profundidad. En alarde de previsiones técnicas y para facilitar la carga de vapores de cuatro y cinco mil toneladas, se dio al muelle triple anchura en su extremidad; instalando las vías de ferrocarril con sus grúas correspondientes, mangas de carga y demás servicios complementarios.

   Solo el ser macizo le faltaba a este muelle para ser perfecto. Aun prescindiendo de la finalidad de cargar mineral de las minas del Peñoncillo para que se construyó, era de suma necesidad un muelle en la abierta ensenada de Marbella: como lo han demostrado después los hechos en las múltiples ocasiones en que veleros y vaporcitos, sorprendidos por el temporal que no les permitía llegar sin grave riesgo a Gibraltar o Málaga, buscaron el refugio en las aguas siempre más tranquilas que tamiza y amansa el muelle de Marbella. Por el pudieron muchos comunicar con tierra y aprovisionarse durante los temporales.

*      *      *

   Pues bien; ante la construcción de una obra tan beneficiosa y de la buena calidad descrita, ¿con qué cláusula podrá pensarse que se condicionó su instalación?

   ¿Con la de que los concesionarios fueran convirtiendo poco a poco, el muelle de hierro, en muelle macizo  (rellenándolo, en forma, con los mismos bloques de piedra residuo de la mina) para que al término de la explotación recibiese siquiera un puerto estable la región española que iba a dar la riqueza de sus entrañas al Extranjero?...No seamos ingenuos: eso lo hubiera pedido un padre. Y el Estado español dista bastante de ser el padre de los españoles.

   Pero acaso la condición impuesta a la Compañía Malcom o a su sucesora The Marbella Iron Ore, sería al menos la de entregar el muelle de hierro en perfecto estado de conservación al terminar el laboreo de las minas?...Tampoco fue esa, mis dilectos lectores. Cualquier tutor medianejo que concede la realización de mejoras en fincas de sus tutelados, exige a la postre para ellos la propiedad de aquellas mejoras en buena conservación...

   El Estado no llegó a la altura de un mediano tutor; no estaba para cavilaciones benéficos de esta región el día de la concesión del muelle de Marbella; padecía sin duda hipercloridria. Y por eso, del mismo modo que los romanos pidieron para sus enemigos la destrucción de su capital, Cartago; y que después de demolida se pasara por ella la reja del arado para que no quedase ni memoria; y que sembraran de sal sus campos para que fuesen siempre tierra maldita que no volviera a dar más cosecha; de esta misma manera, digo, exigió el Estado español para conceder la instalación de un magnífico muelle marítimo en la costa de Málaga, la seguridad previa, absoluta, contractual, de que el muelle se destruiría de un modo implacable pieza por pieza: y de que se arrancarían hasta los cimientos de sus columnas andando el tiempo.

   Es decir; que el Estado procedió en este caso como el peor enemigo de la provincia; eliminando hasta la posibilidad de que tuviera el único puerto de refugio, carga, y turismo que entonces se le ofrecía. El Estado español (que anulaba de este modo el porvenir marítimo de este trozo de costa) no llegó a pedir, justo es decirlo, que en lo futuro se sembraran de sal los sitios que ocupara el muelle de Marbella; aunque hay quien dice que se abstuvo de tal petición en que ya los salaría suficientemente el mar Mediterráneo. Tal vez si no fuera por esta confianza lo hubiera pedido el Estado, en evitación de que volviera a retoñar el muelle...¡Es mucho Estado el Estado español!

  *     *      *

   Pues bien; la atrocidad que preparó en aquel remoto día de hipercloridria estatal, se va a perpetrar ahora al liquidar su negocio la compañía minera (y aun puede que le ayuden en parte los temporales) con enorme perjuicio del porvenir de Marbella y notable demérito para la costa de Málaga.

   Porque el muelle de Marbella va a ser desmontado precisamente cuando su zona se convierte en confluencia de tráfico de regiones interiores de la provincia tan importantes como Ronda y Coín; cuando hay un problema mortal de paro obrero que tiene en la miseria a trescientas familias solo en Marbella (problema que no se resolverá ciertamente con que se emplee cuarenta hombres en los trabajos de desguace del muelle), cuando se ha palpado la necesidad de tener puerto de refugio en esta costa; cuando con una cantidad insignificante para la categoría del puerto que habría de quedar (cinco o seis millones, no más, de pesetas) podría utilizarse el actual muelle de hierro como base y armadura para la construcción del puerto definitivo, que necesita ya este punto de la costa.

   ¡Sr. Gobernador de Málaga; señores Alcaldes de Ronda, Coín y Marbella; comerciantes, obreros, agricultores! A todos interesa evitar el desguace del muelle de Marbella y lograr su rápida transformación en puerto permanente.

   ¡Medio kilómetro de muelle de piedra para vapores de cinco mil toneladas abierto al tráfico en comunicación directa con las ricas e interesantes regiones de Ronda y Coín!... Obra magnífica para la que habrán de sobrar facilidades técnico - económicas a base de la actual instalación. Solo falta un poco de buena voluntad por parte de todos para concretar la petición y apoyarla en Madrid. Ahora que la fuerza de los hechos obliga ineludiblemente a ejecutar un vasto plan de obras públicas, será de todo punto justo recabar para esta un turno preferente.

   No se trata de una cuestión local ni de partido; es asunto de alto interés provincial, avalorado por el aspecto benéfico que tiene de ser la única solución práctica de esta zona para curar esa dolorosísima llaga social que se llama el paro obrero.

                                                                    J. ZUZUARREGUI (abogado)

                                                           Marbella y Marzo de 1934.


Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2013

Fuentes:


1- La Unión Mercantil, 20 de Marzo de 1934, página 12. Periódico malagueño de la época, hoy desaparecido.
2- Marbella, Segunda República y Guerra Civil (Crónica de una época difícil) Alcalá Marín, Fernando. Imprenta Graficsol, S. A. Marbella Julio de 1988

sábado, 5 de enero de 2013

JOSÉ Mª. DE ZUZUARREGUI Y DE SOTTO - ABOGADO Y MARTIR©

Segunda Parte

   Es también en esta época, concretamente el 15 de octubre de 1933 cuando los Laguno Zuzuarregui, su familia, inauguran oficialmente el hotel llamado Miramar de Marbella, consecuencia de que en verano acudían a Marbella gentes procedentes de Córdoba, Jaén, Ronda y otros sitios que huían del calor, alojándose en alguna casa de alquiler, en la fonda La Rondeña o en el hotel Comercio.

      Dicho hotel se ubicó en la Huerta de San Ramón, junto al arroyo de La Represa y la carretera general, siendo un hotel de Marbella que se enfocó destinado a recibir clientes extranjeros, dotándolo la familia de Laguno Zuzuarregui de unas calidades y confort desconocidos hasta entonces por aquellos lares, editando, incluso, propaganda en inglés y francés, idiomas que tanto José, cuñado de José María, como Agustina, su hermana, dominaban a la perfección. En dicha propaganda ya se ponderaban las excelencias del clima de Marbella y sus playas.


Propaganda del hotel
   El día de la inauguración, bendijo el hotel el párroco, Don José Vera Medialdea, contando el evento con la presencia de numerosos invitados, entre ellos el presidente de la Comisión Gestora municipal, Don Alfonso Martín Nieto. El diario malagueño El Cronista relata como gran acontecimiento social y turístico dicha inauguración en sus páginas del día siguiente.

   Comentaba el redactor que “…el hotel está coronado por amplísima terraza cuyas vistas abarcan desde Gibraltar al Faro de Calaburra y desde la costa de África a la Sierra Blanca, y tiene todos los servicios (agua corriente en habitaciones, teléfono, radio…etc) que contribuyen a hacer la estancia higiénica y muy amena…” (8)

   La vida continúa y José María sigue en su línea de actuar eficaz y decididamente en pos de la gobernabilidad de Marbella, actuando en cuantos debates y proposiciones se llevaran a pleno, oponiéndose a cuantos asuntos considerase eran contrarios a los intereses del pueblo, de sus ciudadanos o de las instituciones y así, podemos poner algunos ejemplos, tales como debió actuar en el tema del Casino.

José -el primero por la derecha de la fila de abajo- junto al párroco Don José Vera Medialdea y otros miembros de Acción Católica de Marbella
   Como esta asociación era el lugar donde concurría a reunirse y a solazarse la clase burguesa y acomodada de la ciudad, concitó el aborrecimiento de un sector de la izquierda local, el cual empezó a buscar argumentos para intentar cerrarlo, de manera que el 27 de Agosto de 1932 tres concejales afectos a ese sector suscribieron una moción  por la que se pedía informes relativos acerca de la documentación por la que se autorizó en su día al Casino a disfrutar de los derechos sobre los terrenos sobre los que se ubicaba. Dicha moción fue debatida en Pleno y no prosperó gracias al apoyo de los dos Concejales de Acción Popular y otros cinco más. Aquí trabajó José María poniendo en juego su calidad de jurista.

   Poco después y como consecuencia de que se pretendía erradicar lo religioso de la vida pública, se presentó una propuesta de tomar una serie de medidas tendentes principalmente a prohibir cualquier manifestación de culto católico por las calles y, además, a hacer desaparecer cualquier símbolo religioso. Estas y otras propuestas fueron debatidas en dos sesiones habidas en Noviembre de ese año 1932, que a pesar de la oposición manifestada por el Alcalde y por los dos concejales de Acción Popular -Palma Morito y José María- fueron adoptadas por mayoría, consiguiendo así dar los primeros pasos para quitar de en medio, de lo público, la presencia de cualquier manifestación religiosa.

   Tan mal andaban las arcas municipales de Marbella que el día 8 de Mayo de 1933, José María, como Procurador Síndico del Ayuntamiento que era, dio cuenta de haber asistido en representación del Municipio al juicio de deshaucio que promovió la Sra. Dª. Isabel Flores Sánchez, propietaria de la casa número uno de la calla de Fortaleza, en la cual estaba ubicado el Juzgado de 1ª Instancia, y que reclamaba las rentas que por el alquiler le adeudaba el Ayuntamiento, poniendo José María al Cabildo en lo peor en lo que a ese caso se refería, pues pensaba que ese juicio se iba a perder, lo que confirmó en la siguiente sesión del día 27, rogándole al Alcalde que hiciera lo posible para abonar al menos una parte de la deuda contraída por el Ayuntamiento con esa señora, pues con eso se podría “evitar el espectáculo bochornoso que sería la ejecución de la sentencia” (9)

   El 29 de Julio de ese año se le impone una multa de 250 pesetas -a el, a su cuñado Pepe y a su hermana- por, según el Gobernador Civil de Málaga, haber vertido frases injuriosas contra el Gobierno en un telegrama que enviaron a Madrid (10) Estaba claro como actuaban los agentes de la izquierda, que no respetaban la privacidad del correo y que, además, actuaban como delatores. La prensa calificaba a José María y a su familia como “…destacados elementos de la derecha…”

   Tras una serie de decisiones judiciales que obligan al Ayuntamiento a realizar una serie de pagos dejándolo en una situación más que delicada, el Gobernador Civil de Málaga ordena el 8 de Julio la suspensión de todos los cargos que detenten tanto el Alcalde como los Concejales, ordenando que pasara a regir el Municipio una Comisión Gestora. Aquí terminaba la carrera política de José María en Marbella.

   Para terminar de arreglar la situación económica y social de Marbella, a primeros de 1934 la The Marbella Iron Ora, C. L., viendo que la rentabilidad de la mina se agotaba y que la conflictividad social en la localidad iba en aumento, decidió vender sus propiedades y marcharse de allí. Así, puso en venta el llamado Muelle de Hierro y las edificaciones de que era propietaria entre la Alameda y la Marina, trató de impedir el Ayuntamiento que el muelle fuese desmontado y vendido, y haciéndose eco del sentir popular -se recogieron centenares de firmas- se mandó comunicación a la Diputación General de Puertos el interés del Municipio por conservarlo y pidiéndole que lo comprara, pero recibió un no por respuesta, vendiéndosele a un chatarrero valenciano -D. José Fernández Martínez- que lo adquirió a un muy buen precio, desguazándolo y llevándoselo allí, para tristeza de los vecinos de Marbella, que veían desaparecer un elemento tan querido del paisaje marbellero.

   José María contribuyó a intentar mantenerlo en la ciudad escribiendo un interesante artículo en el periódico malagueña La Unión Mercantíl, en su edición del día 20 de Marzo de 1934.

   Así pues, las circunstancias habían cambiado en la vida de José y este, a fines de 1934,  marcha a Madrid, pues debe acudir a ocupar un puesto en la Sociedad de Tranvías de la capital como Agente de Tráfico, además de continuar con sus tareas profesionales como abogado y con la colaboración en el partido.

   Así pues se despide de su familia y parte para Madrid.

   A partir de la victoria del Frente Popular en Las elecciones de primeros de 1936, se vuelve España un lugar completamente inseguro, donde en cuestión de pocos mese se pasó de quitar las libertades ciudadanas a perder la vida a manos de sujetos totalmente incontrolados, sujetos que conseguían que se dictaran órdenes de detención contra ciudadanos de la derecha, religiosos, militares, personas apolíticas y otros y ser encarcelados a la espera de un juicio, que bien podía ser por desafección al régimen, traición, negligencia en el servicio, sedición y cualquier otro argumento achacable a estos ciudadanos, los cuales tras el juicio y ello en miles de casos, desaparecían misteriosamente, cosa que se tapaba poniendo en su expediente que habían sido puestos en libertad.

   Realmente eso era falso, pues la verdad es que tras la victoria del Ejército Nacional y los posteriores interrogatorios a los funcionarios de prisiones se pudo comprobar que había sido sacados de las cárceles y conducidos a determinados parajes para su asesinato y entierro en fosas comunes, como luego se demostró tras las excavaciones que se realizaron en Paracuellos del Jarama, Aravaca y otros sitios.


Cárcel de Porlier
   Bueno, pues uno de los que tuvo la desgracia de ser detenido y luego asesinado por elementos comunistas y anarquistas fue José, para quien el  día 20 de Noviembre dio comienzo su calvario, pues es detenido y  llevado a comisaría internándolo en la checa de Cuatro Caminos de la calle Juan de Olías, durante veinticuatro horas, luego lo llevaron a otra sita en la calle de las Infantas y al tercer día se procedió a su traslado a la cárcel de Porlirer, internándosele en una celda de la galería segunda.

   Este edificio penitenciario era en realidad el colegio calasancio de los Padres Escolapios, que cuando estalló la guerra fue incautado por el Gobierno de la República y convertido en cárcel para hombres. El hecho de llamarse cárcel de Porlier se debe al hecho de que el edificio se encontraba en la calle del General Porlier, la cual empezó a funcionar como tal cárcel el 15 de Agosto de 1936.

   En la cárcel se le somete a interrogatorio y se traslada su caso a los llamados Tribunales Populares y de Urgencia de Madrid, donde se le juzga, tras lo cual se le da la libertad, pero resulta que desde finales de Octubre se estaban produciendo las conocidas “sacas”, es decir, los milicianos sacaban de las cárceles a los allí encerrados y eran conducidos a Paracuellos de Jarama o a Rivas Vaciamadrid, entre otros, para ser asesinados.

   Las primeras sacas masivas de condenados a muerte de las diferentes cárceles madrileñas se producen el 28 de Octubre de 1936, sucediéndose los siguientes días de Noviembre, y así llegamos a los días 25, 26, 28 y 29 de Noviembre, que se suceden nuevas sacas masivas de la cárcel de Porlier, entre las que se incluye, casi al completo, a una conocida familia madrileña, la del Notario Alejandro Arizcun Moreno, de 56 años, con sus cuatro hijos: Ramón, 28 años, Ingeniero; Francisco, 26, Abogado, Luis, 24, Médico, y Carlos, 17, estudiante; también citar entre los condenados a muerte de ese día al Capitán de Infantería retirado D. Luis García Rodríguez, héroe laureado de San Fernando cuando la Guerra de África, en el año de 1913; también citar al portero de una finca de Madrid llamado D. Pedro Rivera Navarro, hombre bueno y honrado sobre cuya vida también se cernió la guadaña del odio, la sinrazón y el salvajismo.

   De Porlier salieron camino del matadero al menos 778 inocentes.

   Entre estos sacados se encuentra José María, que lo fue el 25 de Noviembre, figurando en los papeles como “en libertad el 25 de Noviembre”, macabra forma de decir que fue conducido, fuertemente atado junto a otros presos, en un camión hacia su último destino, siendo asesinado por los milicianos y tirado junto a los demás desgraciados a la fosa común donde fueron enterrados.

     ¿Como y porqué fue detenido?

   A expensas de localizar en el Archivo Histórico Nacional su expediente, sabemos por declaraciones de vecinos que a la casa de José en la calle de Alcalá fueron Francisco García Carrillo y otros tres o cuatro hombres más, de la comisaría, a detenerlo al parecer en base a una denuncia que habían hecho unos individuos trabajadores de la Compañía de Tranvías, sin que hasta el momento se haya podido determinar su identidad.

   Testigos que tuvieron constancia del suceso, que conozcamos, fueron Don Guillermo, el portero de la casa que tenían en la calle Ventura Rodríguez, y Don Manuel Sánchez – Puelles.


      Ya lo que vino después fue el que su madre, su hija y sus sobrinas mayores fueran a Madrid para averiguar el paradero de José María, obteniendo tan solo de boca de Loli, su prometida, la trágica noticia de su paso por Porlier, su excarcelación y traslado a Paracuellos y su muerte violenta e irracional a manos de los milicianos. Solo les quedaba llorar y rezar.



   Llorar de una madre por la incomprensible y trágica muerte de un hijo que nada malo había hecho, quernando dee a nadie había dañado y que solo vivía en base a sus convicciones morales, profesionales y religiosas. Llorar de una madre por la tragedia que representaba también perder al único hijo varón que le quedaba.

   Tras recoger sus cosas de su casa en la calle de Alcalá, retornaron a Málaga a la espera de  para poder iniciar el procedimiento de encontrar el cadáver y darle cristiana sepultura junto a los otros desgraciados que tuvieron la mala suerte de caer en manos de unos individuos a los que solo les movía el odio y sed de sangre.

   Su cadáver se extrajo junto al de los otros desgraciados que perdieron tan inútilmente la vida y enterrados en el cementerio de Paracuellos del Jarama.




   En este cementerio se constituyó una asociación llamada Asociación de  familiares de los mártires de Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz, asociación en la que se inscribió su madre el 20 de Enero de 1940, así como también aportó una cantidad de dinero para la erección del panteón del Valle de los Caídos, donde fue enterrado su sobrino Manuel de Sotto Montes, también asesinado en aquellos trágicos días.



   Desde aquí queremos dar las gracias a la Asociación Mártires de Paracuellos por la información proporcionada de forma desinteresada.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012

JOSÉ Mª. DE ZUZUARREGUI Y DE SOTTO - ABOGADO Y MARTIR©

Primera Parte

   Esta es la breve biografía de un hombre de bien, de un hombre bueno, que por defender sus creencias religiosas y sus ideas políticas y sociales fue injustamente detenido y vilmente asesinado la madrugada del 25 de Noviembre de 1936, en Paracuellos de Jarama y a manos de la barbarie y el odio en forma humana.


José María

      Vino José María al mundo el 28 de Diciembre del año de 1898 en Guadalajara, siendo bautizado en la iglesia parroquial de San Gil de la capital alcarreña por el párroco D. Andrés Castán, poniéndosele por nombres José María Jesús Inocente de la Santísima Trinidad. Fue su madrina su tía, Dª. María de Sotto y Aguilar y actuaron como testigos D. Joaquín Luzón y Sierra y D. Dionisio Canalejas. Vivía por entonces la familia en el número cuatro de la calle de Carbonería.

   Era hijo de D. Antonio de Zuzuarregui y Flórez - Varela, en esas fechas Capitán de Caballería destinado como profesor en el Colegio de Huérfanos de Militares de Guadalajara, destino al que accedió después de haber regresado de Cuba, donde pasó algo más de dos años prestando sus servicios militares en la guerra que mantenía el Estado contra los separatistas y que a la postre concluyó con la derrota de las tropas del Ejército Nacional y el posterior reconocimiento por parte del Estado de la independencia de la isla de Cuba, suceso que supuso una verdadera tragedia nacional, pues aquello era como si a un cuerpo se le arrancase uno de sus órganos, quedando la nación y la sociedad española apesadumbrada.

   Su madre se llamaba Dª. María de los Ángeles de Sotto y Aguilar, hija del General de Caballería D. Raimundo de Sotto Campuzano, IV conde de Clonard.

   Cuando vino al mundo la familia estaba compuesta por los padres y dos hermanos, una niña llamada Agustina y un niño llamado Antonio, el cual falleció al poco de nacer José María-

   Antes de empezar a hablar de el, haremos una breve sinopsis histórico - política de la España en la que le tocó vivir.

   La España en la que nació José María estaba sumida, como hemos dicho antes, en una grave crisis nacional consecuencia de la pérdida de sus últimas provincias de Ultramar, con toda la carga emocional, económica, social, política y demás que conllevó, dando como resultado una desfragmentación muy importante del equilibrio parlamentario necesario para la gobernación del país y la radicalización y atomización de los principales partidos políticos.

   Consecuencia de lo anterior, se produjo una acentuación del centralismo, que tuvo un como efecto perverso el acrecentamiento del regionalismo autonomista, en algunos lugares con visos de independentismo. Añadido a esto la inquietud laboral iba in crescendo, creándose en esos años los sindicatos socialista, comunista y anarquista que tantos problemas crearon años después.

   La Guerra de África fue otro aspecto más, y muy importante, a la hora de tener en cuenta el devenir de España en estos años.

   Así, la situación económica, las reivindicaciones obreras y sus tensiones con la clase dominante, las huelgas generales, el autonomismo, descontento de los militares - que crearon las llamadas Juntas de Defensa para velar por sus intereses- y el Desastre de Annual llevaron a la proclamación de la Dictadura de Primo de Rivera, la cual contó con el apoyo de los sectores dominantes de la sociedad.

   Esta dictadura, que se desarrolló entre 1923 y 1930, tuvo como resultado, entre otras cosas, la pacificación de Marruecos y la liquidación de aquella larga guerra tan costosa en vidas humanas y al erario público, la puesta en marcha de un ambicioso plan de obras públicas -tal y como estaba sucediendo ya en países como Italia y Alemania- y otras reformas, pero el descontento social, agravado por las graves consecuencias derivadas de la crisis económica de 1929, provocaron que Primo de Rivera presentase su dimisión a Don Alfonso XII -que reinó entre 1902 y 1931-

   Tras esto se sucedieron los gobiernos conservadores de D. Dámaso Berenguer primero y D. Juan Bautista Aznar después, cuyas políticas resultaron poco efectivas, dando lugar a que los dirigentes republicanos lo aprovecharan para culpar a la Monarquía de los males de la nación. 

   Así las cosas, el Sr. Aznar convocó elecciones municipales, las cuales ganaron las izquierdas por mayoría abrumadora, tras las cuales se proclamó la República, debiendo marchar el Rey Don Alfonso al exilio.

   Tras las nuevas elecciones de Junio se votó una nueva Constitución, la cual produjo rechazo  y oposición al nuevo sistema en una parte de la sociedad -Sanjurjada de 1932-

   A partir de entonces se produjo un incremento del autonomismo, levantamientos sindicalista y anarquistas, huelgas, etc, haciendo que en las elecciones municipales de 23 de Abril de 1933 y las siguientes nacionales de Noviembre se produjese un vuelco de la situación al ganar la derecha, que tuvo que lidiar con el separatismo catalán, hacer frente a los levantamientos obreros, algunos escándalos  y otros que dieron pie a que las izquierdas se unieran formando el Frente Popular, el cual obtuvo la victoria en las elecciones que tuvieron lugar el 16 de Febrero de 1936, de donde salió un Gobierno presidido por Azaña, Gobierno que retomó las reformas sociales y que contó con el rechazo de los sectores de la derecha, los cuales veían como se les atacaba directamente, creándose un clima de inestabilidad, crispación y violencia en la sociedad que dieron lugar al alzamiento militar de las tropas de Marruecos y de Canarias, al mando del General D. Francisco Franco, las cuales se alzaron el 18 de Julio, dando comienzo a una larga guerra civil de tres años, durante la cual se cometieron unas atrocidades que comentaremos más adelante (3)

   Volviendo a José María, decir que desconocemos todo sobre su infancia, pero sabemos que sobre el año de 1900 se muda la familia a Madrid por traslado de su padre (2), y al cumplir la edad apropiada se le ingresó en una escuela de primera instrucción, de donde pasó a un colegio de los Jesuitas, para pasar luego a realizar el bachillerato en el instituto Cardenal Cisneros, terminándolo el 21 de Junio de 1915 y expidiéndosele el título de Bachiller por el Rectorado de Madrid el siguiente 10 de Abril de 1916. En Octubre de 1915 ingresa en la facultad de Derecho, pues su vocación era el ejercicio de la abogacía, completando los estudios  satisfactoriamente y obteniendo su título de Licenciado el 13 de Diciembre de 1921.

  
   En los periodos de vacaciones solía pasar temporadas en la finca de su abuela materna en la ciudad murciana de Lorca junto con sus primos o marchaba con sus padres a la localidad vasca de Deva a tomar las aguas junto a otras familias amigas de Madrid.

      En el interín, y como no podía ser de otra manera siendo su padre militar, el 30 de Junio de 1917, ingresó como voluntario en la Brigada Obrera y Topográfica del Cuerpo de Estado Mayor del Ejército, como obrero de 2ª clase en la plaza de Madrid, donde quedó de instrucción y servicio, prestando el siguiente primero de Agosto juramento de lealtad a las banderas ante la del Regimiento de Infantería del Rey número 1, en Madrid.

   En la revista de febrero siguiente fue ascendido a obrero de 1ª clase, haciéndose constar durante el acto la satisfacción con que Su Majestad el Rey había visto su comportamiento durante la militarización de los servicios de Correos y Telégrafos. Apareció así en el Diario Oficial de Ministerio de la Guerra, número 67 de 24 de Marzo, en su página primera:

                    REALES ÓRDENES
                            SUBSECRETARÍA
                        ASUNTOS GENERALES

   Circular. Excmo. Sr.: El Rey (q. D. g.)ha tenido a bien
disponer se anote en las bojas de servicio de los jefes y 
oficiales, y en las filiaciones de las clases e individuos de tropa,
que han prestado su cooperación en los servicios de Correos
y Telégrafos durante la militarización de éstos, la satisfacción
con que ha visto su comportamiento, consignada en el real
decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros, de esta
 fecha
    De real orden lo digo a V. E. para su conocimiento y 
demás efectos. Dios guarde a V. E. muchos años. Madrid 23
de marzo de 1918.
                                                                       MARINA
Señor…

   El 18 de Julio de 1918 se le rescinde el compromiso de cuatro años que había firmado como voluntario y causa baja, haciéndose constar que había observado una buena conducta, quedando de paisano hasta el siguiente primero de Agosto de 1919, día en que entra en caja y tras su reconocimiento médico y entrega de su cartilla militar número 178274, pasa destinado como soldado a la 4ª Compañía del 2º Batallón del Regimiento Covadonga Nº 40, donde permaneció como soldado en activo hasta el primero de Marzo de 1923 en que pasó a soldado en segunda situación de reserva, pasando al tercer Batallón de ese Regimiento en la revista de ese año. El 28 de Diciembre se le autoriza pasar a residir a Aranjuez y el primero de Marzo de 1923 causa baja en su Regimiento con la calificación de Tirador de 3ª. Su último sellado fue el 1 de Marzo de 1930

Primera página de su hoja de servicios militares
  Una vez terminada la carrera de Derecho, comenzó a trabajar en un bufete de abogados como pasante, prestándole al trabajo mucho tiempo y más interés, logrando que sus jefes valoraran sus esfuerzos y le tomaran aprecio, confiándole poco a poco trabajos de más responsabilidad, pasando así a ejercer como abogado de los clientes que acudían al bufete demandando los servicios de un letrado, adquiriendo así gran experiencia y ganando nombre y prestigio dentro del ambiente conforme iba haciéndose cargo de casos cada vez más importantes 

   Poco a poco iba José María haciéndose un nombre, permitiéndole sus ingresos permitirse ciertos lujos, tales como comprarse un coche, un Citröen, en Febrero de 1926, con matrícula de Madrid 18737.  Así mismo, y después de haber tenido alguna que otra relación con chicas de su ambiente, ya por aquellos años finales de los veinte había conocido a la que era su novia, Dolores de la Escosura, Loli, como era llamada familiarmente y con quien se prometió en matrimonio a principios de los treinta.

   Sobre el año de 1929, enterándose de que en la ciudad malagueña de Marbella la compañía inglesa The Marbella Iron Ore, C. L. -compañía que explotaba un yacimiento de hierro magnético que había en la zona- buscaba un abogado para una serie de asuntos, no dudó en mandar su currículum en la idea de ganar experiencia y prestigio y, porqué no, unos mejores ingresos económicos, siendo aceptado por la compañía, con lo cual se trasladó a dicha localidad.

   Marbella era por aquellos entonces una ciudad de alrededor de cinco mil habitantes, cuya industria giraba en torno a la pesca y a la vid, hallándose en la localidad algunas empresas que elaboraban unos riquísimos anises y moscateles de gran calidad -Anís Mrbella, Moscatel Añejo Hijos de F. Morales,…- En cualquier caso no era un lugar olvidado sin interés de ningún tipo languideciendo al sol mediterráneo, no, era un lugar que contaba con Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción, Juzgado Municipal, con su Registro Civil, la cárcel del Partido Judicial , Ayudantía Militar de Marina, Registro de la Propiedad, Aduanas, Administración de Correos y Telégrafos, Línea de la Guardia Civil, Compañía de Carabineros, ambas al mando de un Capitán, la Parroquia con el Registro Parroquial, un hospital municipal, una central de la Compañía Telefónica, un Notario, cuatro Médicos, la dirección y oficinas de la Marbella Iron Ore, C. L., etc, lo cual da idea de que no hablamos de un rincón perdido e ignorado.

   Trabajó aquí José María, al igual que en Madrid, a satisfacción de sus jefes, haciéndose un nombre en la localidad a la vez que se hacía conocido de los vecinos, frecuentando la Sociedad Cultural y Recreativa Casino de Marbella, lugar donde se daba cita la clase media y gente acomodada de Marbella, conociendo allí a personas con la que poco después formarían la agrupación local de un partido político  

   Participaba en los bailes que se organizaban en las terrazas del Casino o iba con los amigos al Pinar de Guadalpín, lugar de esparcimiento de los marbelleros de entonces.

      En esos años de su concejalía de su estancia en Marbella la juventud católica estuvo dirigida por él y por el párroco Juan Vera Medialdea, hombre de 33 años que fue fusilado en Málaga el 30 de Agosto de 1936, y que fue Consiliario de Acción Católica, fomentando las actividades de esta organización, contando con el decidido apoyo de José María, con quien organizaba unas veladas literario musicales, las cuales tenían lugar en el Hospital de Bazán primero y en el Cinema Español después.

   Sintiéndose motivado por la situación política y social española, le cual le parecía inapropiada para los intereses del Estado y de la sociedad, y viendo como se atacaban los valores en los que el creía, decidió actuar activamente en política, con la idea de defender lo que el creía debía ser lo que guiase a España y la sacara del caos en que progresivamente iba entrando de la mano de los socialistas, comunistas y anarquistas, esto es, trabajar para que imperara el orden y la paz social, la familia, el trabajo, la religión católica, la propiedad privada,…y nada mejor que afiliándose a un partido que recogiera en su ideario todas esas ideas desde el que trabajar por la consecución de esos objetivos políticos, ingresando en el partido Acción Nacional, fundado el 29 de Abril de 1931, habiendo sido promovida su creación por el Cardenal Ángel Herrera Oria, que era director del periódico El Debate, que se convirtió en el órgano oficial del partido. Al año de militar en el partido, éste debió cambiar de denominación con motivo de una orden firmada por Niceto Alcalá - Zamora y Torres por la cual se prohibía el uso de la palabra nacional  a las asociaciones, sociedades y entidades, de modo que pasó a denominarse Acción Popular.

   No sabemos si había militado antes en otro partido político, pero si sabemos que José participó desde el primer momento en las actividades de Acción Nacional de Marbella, partido que fue constituido en la localidad en unión, entre otros, de Alfredo Palma Morito, marbellero de pro.

   En esta época de su llegada a Marbella, viendo el clima tan bonancible y la riqueza de la tierra, así como la excelente calidad de sus gentes, convenció a su hermana Agustina y a su cuñado José de que compraran una finca llamada San Ramón, quizás por que considerara que esas eran unas buenas tierras para la plantación de caña de azúcar, dado que eran accionistas de la compañía Azucarera Hispania, pero que al desplomarse el precio de las acciones debido a unas disposiciones que había tomado el Gobierno de la República primando la importación de azúcar, produjo un importante roto en la economía de los de Laguno Zuzuarregui, siendo entonces cuando surgió la idea de montar un hotel de lujo en la finca, en un edificio de nueva planta y usando la casa que ya había como residencia familiar, yendo José a residir allí.  

   Aquí en Marbella, como dijimos antes, tuvo lugar la constitución de Acción Nacional  el 6 de Marzo de 1932, siendo el Presidente Don Alfredo Palma Morito, que con arreglo al Decreto de 21 de Abril  del mismo año debió cambiar de denominación, pasando a denominarse Acción Popular, siendo la Junta Directiva la siguiente:   

                                Alfredo Palma Morito…………....Presidente
                                Francisco Belón Salgado………Tesorero
                                José Zuzuarregui de Sotto……...Secrtario
                                Francisco Cantos Lima…………Vocal
                                José Maldonado Cabrero………Vocal
                                Miguel Nieto Becerra……………Vocal
                                Teresa Fernández Rosado……..Cobranza

   Decidió José María aceptar la proposición del Sr. Palma Morito en respuesta al clima de intolerancia y violencia que se estaba viviendo en el Ayuntamiento durante los diez meses transcurridos desde su constitución, produciéndose durante ese periodo de tiempo seis bajas que hubo que cubrir con unas elecciones parciales, las cuales tuvieron lugar el 5 de Junio de 1932, resultando elegido concejal, tomando posesión de su cargo el siguiente día 17. Lo primero que hizo la nueva Corporación fue un informe económico del Municipio, cuyo resultado fue el poner al descubierto lo desesperada que era la situación económica del Municipio, para lo que se nombró una Comisión para que se investigara el porqué de aquella situación e intentar remediarlo.

   Decir que el partido contaba con el apoyo mediático a nivel nacional, como ya se ha dicho antes, del periódico El Debate, su órgano oficial, y a nivel de Málaga con el periódico La Unión Mercantil, así mismo, su órgano oficial a nivel provincial malagueño. También contaba con el apoyo de grupos afines, tales como Acción Católica.

   La acción que José María desarrollaba en el Ayuntamiento -y que ejercía gran influencia en los medios conservadores y círculos católicos de la ciudad- se centraba sobre todo en la gestión política del municipio a través de la Comisión Municipal, denunciando reiteradamente, como jurista que era, las irregularidades administrativas del Ayuntamiento.

    Así mismo, durante su estadía como Concejal asistió al debate sobre el proyecto de Estatuto de Autonomía para Andalucía, leyéndose durante la sesión del 21 de Octubre de 1933 una comunicación recibida de la Diputación de Sevilla por la que se le proponía a la Corporación la designación de representantes para la asamblea que se que ría celebrar en Córdoba para tratar sobre el tema. A esta comunicación y proposición se adhirieron algunos Concejales, pero los de Acción Popular se opusieron a ello por considerar  que esas actitudes solo podían dar como fruto el debilitamiento del Estado al descentralizarse en regiones autónomas, lo cual se traduciría en un retroceso habida cuenta de que la corriente moderna lo que tendía era a la fusión de los pueblos en vez de separarlos. No obstante, y con el voto en contra de Acción Popular, se aprobó la adhesión, aunque nadie fue por causa de que las arcas municipales estaban como quien dice vacías y no era cuestión de hacer más gastos.

   Sobre el tema del autonomismo y las nuevas corrientes europeas, escribió José María unos artículos en el periódico Noticiero Gaditano. Los artículos llevaban por título Hacia el Estado Corporativo, el cual aparecería en cuatro entregas, pero que solo vieron la luz tres debido a que el periódico cerró, apareciendo su último número el 31 de Diciembre de 1933.

martes, 18 de diciembre de 2012

MANUEL DE SOTTO MONTES - MILITAR Y MÁRTIR©

2ª PARTE

   Entre estos últimos se encontraba Manuel, el cual fue detenido junto a otros militares de la Escuela de Equitación, pasando a ser internado en la Prisión Celular de Madrid, donde el día 7 de Agosto se le interroga, siendo su declaración la siguiente:

   “…que vive en la Ciudad Lineal,…que tiene 36 años, y…que es profesor de Equitación en la Escuela del Campamento de Carabanchel; que el día 20 de Julio último, estuvo en la Escuela acuartelado como todos los demás; que el declarante por su condición de profesor de Equitación no tiene mando de armas; que se había incorporado a la Escuela en los primeros días del mes de Julio; que el expresado día y hasta el momento en que fue cortado el teléfono el Coronel estuvo al habla con la división, -y después con el Comandante del campamento- desde la Escuela se estaba dando cuenta del asedio a los distintos cuarteles del Campamente y la aviación los estaba bombardeando; que el Capitán que manda el escuadrón de tropa, apellidado Cañibanos, formó su escuadrón, y salió delante de todos; que los Jefes fueron en un automóvil y las demás a pie; que dicho Capitán manifestó saber la consigna, y se adelantó a todos, hablando con un individuo de las milicias, el cual dijo que los estaban esperando; que dejaron los soldados el armamento en el suelo y siguieron a Cuatro Vientos; que al llegar a este punto los recibió un Capitán de aviación, el cual los hizo pasar a una sala, y desde ella han sido trasladados a la cárcel; que el declarante no se ha sublevado ni ninguno de los de la Escuela; que nada sabía del movimiento insurrecional porque se le pregunta, ni quienes eran sus promotores, dirigentes y finalidad perseguida por el mismo; que no había supuesto que pudiera haberse acordado su detención, ya que en todo momento se cumplieron las órdenes de la División, y precisamente la salida del cuartel fue en virtud de la orden recibida de aquella; que no sabía nada del movimiento, pues aunque había oído hablar de algo en rumor público, no se trataba de sublevación militar sino de una agresión por extremistas al Ejército…”

   No sabía el pobre que ahí comenzaba su calvario, pues tras prestar esa declaración, el siguiente día nueve se determinó que en la preparación y ejecución del alzamiento en armas de los anteriores días 19 y 20 de Julio tomó Manuel parte destacada, contribuyendo a la lucha de militares y/o paramilitares contra el Gobierno de la República mediante el uso de las armas, considerándole a el, junto a los demás acusados de la Escuela de Equitación, responsable de las víctimas habidas por lo que se consideraba que los hechos anteriores eran constitutivos de un delito de rebelión militar y por lo tanto era Manuel penado como autor responsable.

   Así, se consideraba que al tener cargos suficientes, el Juez Instructor dictaría contra el Auto de procesamiento y, según el Código de Justicia Militar, su procesamiento y  prisión preventiva, así como que debía depositar una fianza de un millón de pesetas para garantizar las responsabilidades civiles derivadas del delito que se le imputaba y si no tenía dinero se le embargarían los bienes.

   Tras esto, debió Manuel volver a declarar y tras hacérsele la pregunta de si había tomado parte destacada en el alzamiento en armas de los días 19 y 20 de Julio por unidades del Ejército y otros contribuyendo a su preparación y ejecución y a la lucha de fuerzas militares contra el Gobierno, de lo que resultó un gran número de víctimas, respondió negando en absoluto tal aseveración, que no tomó parte en dichos hechos, que el no había sido en ningún momento parte destacada en ello por ser un subalterno, y que en ningún momento pudo hacer fuego porque desde el cuartel en que se hallaba alojada la unidad a que pertenecía no se disparó un solo tiro.

   Tras esta declaración fue trasladado a la Prisión Celular de Madrid, en la que permaneció hasta el siguiente nueve de Octubre, día en ¡otra vez! volvió a prestar declaración el nueve de Octubre, pero esta vez desde la Prisión de Porlier a la que había sido trasladado poco antes, acerca de unos sucesos que habían ocurrido en la cárcel Modelo el 22 de Agosto, siendo su declaración como sigue:

   “…en la fecha de autos pertenecía a la Escuela de Equitación Militar que radica en el Campamento de Carabanchel y aunque se presentó oficialmente, como no habían empezado las clases, no iba por la citada Escuela hasta que se recibió la orden de acuartelamiento, encontrándose en la citada dependencia militar durante la sublevación de algunos regimientos de Madrid y Carabanchel; que la Escuela no intervino para nada en la sublevación y teniendo entendido que está procesado lo mismo que otros oficiales de la Escuela por negligencia en el sumario que al efecto se instruye.

   “…que a raíz de los sucesos de dicho día veinte de julio, en los que no tuvo ninguna intervención, cuando con sus compañeros llegaron aeródromo de Cuatro Vientos en plan completamente de amigos y de adhesión al régimen y fuerzas leales, desde dicho aeródromo les mandaron a la cárcel Modelo, donde ingresó dicho día.

   “Que se encontraba en dicha prisión cuando el veinte dos de Agosto, sobre las seis de la tarde, encontrándose en el patio con los demás reclusos de la galería tranquilamente leyendo una novela, corrieron rumores de que había fuego, viendo el humo y oyendo la llegada de los bomberos, produciéndose, sin saber como, un tiroteo del que resulté,,,con tres heridas de arma de fuego y otras tantas de rebote, en el dedo índice de la mano izquierda y en la espalda y codo derecho las más importantes, por lo que fui trasladado a un hospital que no pude precisar…cual fuese, por el estado de inconsciencia en que quedé, donde procedieron a la extracción de la bala del dedo y a la cura de las demás, pasando de allí al Ministerio de la Guerra el día veintitrés…y luego desde el citado Ministerio, también el día veintitrés, me llevaron a la Dirección General de Seguridad y desde este centro al día siguiente a esta Prisión donde me encuentro.
   Tras esta nueva declaración permanece recluido en dicha prisión de la calle del General Porlier, prisión que por cierto antes de funcionar como tal era un colegio de los Escolapios que fue incautado por el Gobierno de la República pocos meses antes.

   El caso se retoma el 16 de Enero siguiente, aunque para esa fecha Manuel ya había sido asesinado y más adelante veremos que pasó.

   En esa fecha del 16 se decía en un documento que Manuel se encontraba acuartelado desde el 18 de Julio de 1936 en la Escuela con conocimiento del levantamiento militar contra la República, manteniendo una actitud ambigua, dejando incumplidos sus deberes militares, habiendo por lo tanto incurrido en un delito de negligencia que había que juzgar y castigar.

   Se decía que para llevar a cabo el proceso se le debería volver a interrogar junto a otros testigos, los cuales eran el Teniente Coronel Don Manuel Chacel Norma y el Teniente de Caballería Don Fernando Martín Galindo, ambos cumpliendo condena. Se señaló la vista de la causa para el siguiente día 25, mandándose que se trasladara a Manuel al Tribunal Popular Especial.

   Pero como ya Manuel no se encontraba en la prisión de Porlier, se mandó una diligencia al Tribunal por medio del Oficial de Sala en la que se comunicaba que había sido dado de baja definitiva en esa prisión el anterior día 8 de Noviembre y por lo tanto se suspendió la vista de la causa, mandándose que se averiguara en que prisión se hallaba.

   Bueno, pues el día 30 de Enero se contesta que no consta que se halle en prisión alguna, ni en Madrid ni en Alcalá de Henares, pero ello no obstó para que el procedimiento siguiera, pues con respecto a la responsabilidad civil de Manuel se cursó orden a todos los bancos y entidades financieras de que informaran si tenía cuentas corrientes, de ahorros, acciones, cajas de seguridad o cualquiera otra cosa de esa índole para incautar los bienes que hubiera. Tras la información proporcionada por los bancos, la cantidad pareció ser suficiente para declararlo, como se le declaro, solvente el día 21 de Mayo, y todo ello a pesar de que se desconocía su paradero.

   Pero el caso es que una vez incautado -¿robado?- el dinero, se dio carpetazo al tema de Manuel.

   ¿Pero que había pasado realmente con el Señor Don Manuel de Sotto y Montes, Capitán de Caballería?

   Pues que la sospecha y acusación -aun por demostrar- de que mostró una actitud ambigua ante los acontecimientos del 19 y 20 de Julio y su posible delito de negligencia, pendiente de juzgar, fue motivo más que suficiente para que los comunistas y anarquistas decidieran tomarse la justicia por su mano y a su manera.

 Según la declaración de Don Jesús Sánchez Posada, testigo, el día tres de Octubre se presentó en la prisión de Porlier, sobre las seis y media de la tarde, el jefe de la checa de Bellas Artes y haciendo formar a los presos de la Escuela de Equitación les largó una como arenga, en la que entre otras cosas les conminó a ponerse al servicio del Gobierno de la República, dado que

   "…el fascismo invasor estaba a las puertas de Madrid y es necesario que todos los españoles presten su ayuda para salvar esta dificilísima situación. Para ello, y autorizado por el Gobierno del Frente Popular (¿seguro?), recaba el auxilio de todos los presentes, ofreciéndoles en cambio la libertad…"

   Para ello no había más que dar un paso al frente, dice Don Jesús, y de los ciento sesenta y dos hombres solo cuatro lo dieron, arrepintiéndose enseguida dos de ellos. Estaba claro que los comunistas no contaban con el sentido del honor y del mantenimiento de los ideales de los allí formados, los cuales sabían de sobra que si no daban ese paso morirían asesinados a manos de los comunistas y anarquistas.

Valle de los Caídos
   Efectivamente, a la una de la madrugada del día 5 de Noviembre salió rumbo a Rivas Vacia - Madrid un camión con parte de aquellos hombres valientes, saliendo el resto, Manuel entre ellos, el día siguiente. Una vez allí, puestos ante unas fosas cavadas por otros presos, fueron abatidos a tiros cayendo en las fosas, las cuales fueron rellenadas por los mismos presos.

   Una vez terminada la desgraciada guerra, los restos de todos aquellos mártires  fueron exhumados y trasladados al Valle de los Caídos, donde hoy reposan.  

   Descanse en paz un hombre cuyo único delito fue mantenerse fiel a sus ideas y que no tenía las manos manchadas de sangre.

Fernando de Laguno Oviedo
Málaga - 2012